
Incluso reportarlo cuesta trabajo: el próximo gran alimento probiótico sale de la caca de los bebés.
No es una broma de mal gusto (nunca mejor dicho): científicos que se dedican a desarrollar alimentos saludables han creado un cóctel con bacterias sacadas de los pañales de los bebés y luego cultivadas en laboratorio.

Primero hicieron pruebas con ratones, y más tarde usaron un simulador de estómago humano creado para estos fines, según reporta The Times.
El resultado: este alimento puede ayudar a las personas que padecen diabetes y a los que sufren trastornos del sistema inmunológico porque estimula la producción de los llamados ácidos grasos de cadena corta, o volátiles.
De hecho, los ácidos grasos de cadena corta se producen cuando las fibras alimentarias solubles y el almidón resistente son fermentados por bacterias intestinales en el colon.

La idea del nuevo alimento probiótico sería reforzar la presencia en la flora intestinal de esas bacterias, cuyo papel en la salud humana se estudia cada vez con más atención.
Todo indica que su desbalance puede contribuir a la obesidad y a problemas inmunológicos, y a la vez ese desbalance sería consecuencia de ciertas enfermedades, pero también del abuso de los antibióticos y de las dietas.
Las llamadas bebidas probióticas que produce la industria de alimentos saludables intentan darle trabajo a las bacterias de la flora intestinal para que se multipliquen, le dijo a The Times Hariom Yadav, de la Escuela de Medicina Wake Forest, en Winston-Salem, Carolina del Norte.

Considerando que la meta de ese proceso es restaurar los niveles saludables de tales bacterias, concluye Yadav, lo mejor es ir directo a la fuente humana.
Por desagradable que parezca, ya hay tratamientos que aprovechan la flora intestinal de una persona saludable para tratar de curar a una enferma. Por ejemplo, según The Times, la mejor manera de combatir una infección de Clostridium difficile, o colitis necrosante, es un trasplante de heces con el fin de repoblar la flora intestinal del paciente.
Yadav y su equipo exprimieron caca de bebé de 34 pañales usados, filtraron y aislaron ciertas partes y las cultivaron en laboratorio. Al someterlas a prueba parecían incrementar la producción de ácidos grasos de cadena corta.

En este momento están poniendo las bacterias cultivadas en yogurt, porque en los lácteos crecen muy bien, dice Yadav, que se prepara para publicar la investigación en la revista Scientific Reports. Las mantienen en observación y las huelen, pero todavía no las consumen, añade.
Pero si logra que el procedimiento sea aprobado lo hará, asegura, "porque son bacterias, no caca".
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