
El gobierno de Brasil anunció este lunes medidas para reforzar el enfrentamiento a organizaciones criminales, un intento por contener la espiral de violencia en los estados de Bahia (noreste) y Río de Janeiro (sudeste).
El Programa Nacional de Enfrentamiento a las Organizaciones Criminales, que prevé inversiones de 900 millones de reales (unos 180 millones de dólares) en los próximos tres años y que el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva viene elaborando desde enero, fue anunciado por el ministro de Justicia, Flávio Dino, en una ceremonia en Brasilia.
El objetivo del plan, que será implementado gradualmente hasta 2026, es fortalecer la investigación criminal y las actividades de inteligencia, así como promover un combate sistemático a las organizaciones criminales.
Igualmente, prevé medidas para facilitar la integración y el intercambio de informaciones entre las fuerzas policiales nacionales y regionales; mejorar la eficacia de los órganos policiales y fortalecer la vigilancia en puertos, aeropuertos y fronteras.
La coordinación de esfuerzos entre los órganos de seguridad nacionales, regionales y municipales se centrará en el combate al narcotráfico y el decomiso de drogas; en la incautación de armas y municiones; en el refuerzo de la seguridad en las fronteras y en el combate a la violencia en las escuelas.
“Pretendemos enfrentar los problemas estructurales, como la vulnerabilidad en las fronteras y con el control de divisas, el carácter transnacional del crimen, la deficiencia en la recuperación de activos, la baja integración entre las fuerzas de seguridad y la deficiencia estructural de las policías”, dijo Dino.

El ministro brasileño también anunció un programa específico para combatir la criminalidad en la Amazonía, una de las regiones en donde más crecen las mafias.
Salvador, capital de Bahía, y su región metropolitana registraron al menos 72 muertos en tiroteos durante operaciones policiales sólo en septiembre, según la ONG especializada Fogo Cruzado, en medio de una guerra entre una decena de facciones criminales y una escalada en la letalidad de las fuerzas de seguridad.
“En Bahía hay un poder armado instalado que intenta imponer dominio territorial (...). Hay una disputa con la policía que quiere impedirlo”, afirmó Dino, en conferencia de prensa.
Ese estado recibirá 20 millones de reales (unos 3.9 millones de dólares) en recursos adicionales para la compra de vehículos, equipos de inteligencia y armas no letales, anunció el funcionario.
Dino dijo que el gobierno “lamenta que el uso de la fuerza haya llevado a decenas de víctimas” las últimas semanas al ser consultado por el incremento de letalidad policial en un estado gobernado por el izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
El secretario de Seguridad del Ministerio de Justicia, Ricardo Capelli, había sido criticado días atrás por afirmar que en Bahía “no se enfrenta con rosas al crimen organizado con fusil”.
En el caso de Río de Janeiro, el gobierno federal autorizó el envío de 300 agentes y 50 vehículos de la Fuerza Nacional, patrulla que depende del ministerio de Justicia, para dar apoyo a la policía estatal.
Tanto las medidas para Bahía como para Río forman parte de un plan más amplio de enfrentamiento a organizaciones criminales por el que el gobierno pretende invertir 900 millones de reales (unos 180 millones de dólares) en los próximos tres años.

Este fin de semana se reportaron tiroteos entre facciones que se disputan el control de Az de Ouro, una favela de la zona norte de Río.
Además, imágenes aéreas exhibidas hace una semana por la TV Globo mostraron a traficantes en el Complexo da Maré, uno de los mayores complejos de favelas de la ciudad, entrenando tácticas de guerra armados con fusiles, en un polideportivo próximo a un área de escuelas.
En la ceremonia de anuncio del plan, el secretario nacional de Seguridad Pública, Tadeu Alencar, afirmó que las organizaciones criminales se fortalecieron en los cuatro años de gobierno de Jair Bolsonaro (2019-2022) por una “política inconsecuente” que facilitó la compra de armas.
Juntos, Bahía y Río de Janeiro concentraron en 2022 el 43% de las muertes a manos de la policía en todo Brasil, con 1.464 y 1.330 fallecidos respectivamente, según datos de la ONG Forum Brasileiro de Segurança Pública.
Bahía, en tanto, es el estado con mayor número de homicidios en el país, con 6.659 muertes el año pasado, y la violencia se incrementó en el último mes, en el que murieron al menos 60 supuestos criminales en enfrentamientos con la policía.
(Con información de AFP y EFE)
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