Punta del Este recibió esta temporada a menos argentinos. En cambio, los comerciantes perciben más brasileños y uruguayos que otros años (AFP)
Punta del Este recibió esta temporada a menos argentinos. En cambio, los comerciantes perciben más brasileños y uruguayos que otros años (AFP)

Circula una verdad a voces, incuestionable: hay menos gente en Punta del Este. Si en la ecuación interviene la matemática argentina, el producto no se altera: también hay menos argentinos en Punta del Este. Su influencia se mide en números, basta con comprender que ocuparon el 67% del total de los turistas que ingresaron el año pasado al balneario esteño. En la temporada vigente el caudal de visitantes mermó y la ausencia se siente. En la calle, en los locales, en los hoteles, en el consumo, la realidad es incontrastable.

Luis no está tan de acuerdo con la presunción. Es administrador de un hotel de tres estrellas que rasguña el 50% de ocupación y percibe una ciudad poblada. Dijo que vio largas colas en restaurantes, sufrió congestiones de tránsito, supo de demoras de hasta treinta minutos para pedir un taxi y advirtió un lleno de luces encendidas en los edificios que miran a las playas Mansa y Brava. "Los que vinieron son los propietarios. Esos sí están todos", aseveró.

Oscar vende hace 42 años diarios y revistas -ahora también cigarrillos- en la misma esquina de siempre, sobre la comercial avenida Gorlero. "Gente hay, lo que pasa es que hay menos argentinos, que encima cuando vienen se quedan solo por dos o tres días", analizó. El cambio de hábito es cultural y económico. Hay unanimidad en la observación. Las autoridades públicas, el órgano privado y la comunidad entiende que es un paradigma de época. "Supimos tener reservas por un mes, después pasamos a tener quincenas y hoy están alquilando por semanas o días", describió Andrés Jafif, alcalde de Punta del Este.

“El año pasado los supermercados estaban llenos. Esta vez están llenos los restaurantes más exclusivos. El tipo de gente cambió”, dijo un comerciante (AFP)
“El año pasado los supermercados estaban llenos. Esta vez están llenos los restaurantes más exclusivos. El tipo de gente cambió”, dijo un comerciante (AFP)

Cuando se le pidió un pronóstico de la temporada actual, el dirigente respondió que todas son diferentes. "La familia de argentinos que tenía que estar en Punta del Este, está. Eso sí, notamos menos gente del año pasado y eso tiene un por qué: la diferencia cambiaria con Argentina hoy no está siendo favorable para el turista". Recordó los augurios de mediados de año, cuando del otro lado del Río de la Plata estallaba una bomba financiera económica que hacía prever una temporada deficitaria: "Antes pensábamos que iba a ser mucho más complicada y no terminó siendo tan así. La preocupación que se mantiene es en cuanto al gasto: que queden divisas para tener un invierno más llevadero".

La temporada pasada es una medida perturbable. Los 1.531.746 turistas que ingresaron a Uruguay en el primer trimestre del año establecieron un récord. Hubo desborde y colapso demográfico. Pero el gasto no coincidió con la asistencia. "El año pasado no tuvimos un gasto desmesurado. Este año podríamos tener menos gente pero probablemente el gasto sea igual de bueno. Estoy notando, sin embargo, al argentino más controlado en sus gastos, más austeros y más preocupados por el rumbo de su economía", reflexionó.

Esa cautela en el consumo también es dominante en la península. En los comercios de consumo estándar, en un local de ropa modesto, en un restaurante que promedia un gasto por pareja de mil pesos argentinos, en el mercado de una estación de servicio, sus encargadas coincidieron. Laura, dueña de una tienda de moda femenina, comparó: "Antes una clienta argentina se llevaba tres prendas y hoy con suerte se lleva una". Janet trabaja en la caja de un establecimiento gastronómico. Su prospección es de desolación: "Tienen mucho más cuidado en el gasto. Los brasileños están gastando mucho más que los argentinos, que ahora miran mucho el precio y reclaman promociones". Verónica, detrás del mostrador de una estación de servicio, apeló a la ironía: "¿Los argentinos? ¿Qué argentinos? Los que están no gastan directamente. Te preguntan cuánto está un paquete de cigarrillos y no se lo llevan, y lo que compran lo comparten".

“Punta del Este tiene 18.000 camas de hotel y 200.000 camas de segunda residencia. Eso ha fidelizado mucho al turista argentino”, valoró la Ministra de Turismo de Uruguay
“Punta del Este tiene 18.000 camas de hotel y 200.000 camas de segunda residencia. Eso ha fidelizado mucho al turista argentino”, valoró la Ministra de Turismo de Uruguay

Héctor Araujo es asesor del centro de hoteles de Punta del Este y tesorero de la cámara uruguaya de turismo. Sus datos, prematuros, arrojan una ocupación hotelera del 82 por ciento. La estadística es más alta en los alojamientos más caros y disminuye en las opciones más económicas. En la temporada pasada -contraste inapelable y traicionero- el promedio de camas contratadas estaba por encima del 95 por ciento. "Lo importante es que esta es una temporada más, vendrán otras. Hemos soportado situaciones con puentes cerrados. Esto comprueba la fidelidad del argentino: ama Punta del Este y ama este país, y si tiene que hacer un esfuerzo para venir lo hace".

Para la ministra de Turismo, Lilián Kechichián, es un comienzo de temporada mejor del esperado. Admitió la preocupación: "A mitad de año y al momento de la megadevaluación, tuvimos algunos temores porque la situación económica argentina estaba golpeando a las capas medias que nosotros habíamos ido conquistando en los últimos años". Reconoció, a su vez, una visión no tan optimista: "Creo, en lo personal, que alguna afectación en la llegada de argentinos vamos a tener, porque la situación efectivamente es compleja". Y valoró la coordinación de los órganos públicos y privados del ámbito local: "Creo que el sector turístico uruguayo reaccionó rápidamente. Volvimos a instrumentar la devolución del IVA a todas las compras, adelantamos promociones, el sector privado ha hecho muchas ofertas interesantes, trabajamos con tarjetas, con shoppings. Todos han contribuido a hacer más fácil la llegada al Uruguay".

Luis Borsari, director de Turismo de Maldonado, habló de la pérdida de un plus para comprender la depreciación del visitante argentino. "Sabíamos por lógica que iba a haber un plus que vino el año pasado y que no iba a venir éste: eso estaba en la tapa del libro. Ese plus, que significó un 15%, había venido por única vez. Esta temporada no estamos contando con ese plus, pero igual hay mucha gente", argumentó. Defendió su percepción con las luces prendidas de los departamentos -lo consideró un termómetro inequívoco-, deslizó que Punta del Este está ese "cacho" más caro para los argentinos como lo estuvo históricamente y jugó a autocontestarse: "¿Es una temporada como la del año pasado? No, absolutamente no. ¿Es buena? Es buena. ¿Es sobresaliente? Lo veremos cuando terminemos".

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