
El miércoles 24 de junio, a las 18:04 hora de Caracas, Venezuela registró el primer sacudón: un sismo de magnitud 7,2 con epicentro cerca de San Felipe, en el estado de Yaracuy, a unos 20 kilómetros de profundidad. Apenas 39 segundos después, la tierra volvió a moverse con un terremoto de magnitud 7,5, más superficial, a solo 10 kilómetros bajo la superficie. Cuando el polvo comenzó a asentarse, el país caribeño enfrentaba su peor catástrofe sísmica en más de dos siglos: más de 1.700 muertos y 5.034 heridos, un balance que las autoridades admiten que seguirá empeorando.
Víctor Ramos, investigador emérito del CONICET y profesor emérito de la Universidad de Buenos Aires, es uno de los geólogos más reconocidos de América Latina. Fue el primer sudamericano en ser miembro honorario de la Sociedad Geológica Americana y en 2023 recibió el Premio Leopold von Buch de la Sociedad Geológica Alemana, el máximo galardón de esa institución. En conversación con Infobae, analizó qué ocurrió debajo de la superficie venezolana.
PUBLICIDAD
Lo primero que llama la atención es la rareza del fenómeno. “No es frecuente, pero hay casos conocidos donde esto ocurrió”, dice Ramos. “El primer sismo activó niveles más superficiales y produjo el sismo de 7,5, que liberó tres veces más energía que el anterior”. En geología, este tipo de evento se conoce como doblete sísmico: dos terremotos de gran magnitud en el mismo sistema de fallas con un intervalo brevísimo. El caso más parecido fue el de Pakistán en 1997, con dos sismos de magnitud 7,0 y 6,8 separados por 19 segundos.

La profundidad importa. El segundo sismo, el más poderoso, ocurrió a solo 10 kilómetros bajo la superficie. Los terremotos superficiales son especialmente destructivos porque la energía no tiene distancia suficiente para disiparse antes de golpear el suelo habitable. Eso explica, en parte, por qué más de 100 edificios colapsaron solo en el estado de La Guaira, la región costera al norte de Caracas y la más castigada por la tragedia.
PUBLICIDAD
Para entender por qué Venezuela tiembla, hay que mirar el mapa tectónico. “Venezuela no está en el cinturón de fuego del Pacífico”, explica Ramos. “Sin embargo, el movimiento de la placa Sudamericana hacia el norte y la placa del Caribe hacia el este genera una intensa fracturación dominada por fallas activas. El desplazamiento intermitente de estas fallas produce los terremotos”. El mecanismo fue de deslizamiento horizontal: dos bloques de corteza que se deslizan uno junto al otro.
La falla protagonista fue la de Boconó, que se extiende unos 500 kilómetros desde la frontera con Colombia hasta el centro-norte del país. Su tasa de desplazamiento es de entre 5 y 8 centímetros por año. Ese movimiento no es continuo: la fricción mantiene la falla trabada durante décadas, acumulando tensión. “Cuando la tensión acumulada sobrepasa el límite de ruptura, se destraba y libera la energía a través de un terremoto”, dice Ramos.
PUBLICIDAD

La Falla de Boconó no registraba un movimiento de esta magnitud desde 1812, cuando un terremoto devastó Caracas el Jueves Santo. Según el propio geólogo, el sismo “parece haber comenzado en la parte norte de la falla de Boconó y luego se desplazó hacia la falla de San Sebastián, una longitud total de aproximadamente 160 a 170 kilómetros”.
La falla de San Sebastián, que corre paralela a la costa y pasa bajo el valle que separa Caracas del aeropuerto de Maiquetía, también fue activada. El viaducto que cruza ese valle —cuya ingeniería permite compensar el desplazamiento que produce cada terremoto— sufrió daños severos y dejó al aeropuerto desconectado de la capital durante los días críticos del rescate.
PUBLICIDAD
Ramos traza un paralelo con Argentina para ilustrar qué diferencia hace la construcción antisísmica. Compara los sismos venezolanos con el de San Juan de 1944, que destruyó el 80% de la ciudad y dejó cerca de 10.000 muertos, y con el de Caucete de 1977, de magnitud similar pero con solo 65 víctimas gracias a los códigos de construcción adoptados tras aquella tragedia. Cerca del 80% de la población venezolana vive en zonas de alta amenaza sísmica, y el parque edilicio del país acumula décadas de déficit en normas antisísmicas.

Las réplicas seguirán. Funvisis, la agencia estatal venezolana de monitoreo sísmico, registró más de 300 desde los sismos principales, y Ramos advierte que vendrán decenas más, superficiales y de menor magnitud, a lo largo de la falla de San Sebastián. “Tardará meses en recuperar la estabilidad el terreno afectado”, advierte.
PUBLICIDAD
Terremotos de esta escala en la Falla de Boconó ocurren cada 150 o 200 años. Que Venezuela tardara tanto en experimentar uno no era una señal de que el peligro había pasado, sino de que la energía se acumulaba en silencio. Ahora comienza un nuevo ciclo. Lo que queda, mientras tanto, es aprender de Japón y Chile, países que conviven con terremotos devastadores gracias a décadas de construcción antisísmica. En sismología, la mejor respuesta siempre llega antes del sismo.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
María Corina Machado aseguró que está dispuesta a “hacer lo necesario” para entrar a Venezuela y ayudar a las víctimas del terremoto
La líder opositora informó que se encuentra en Panamá y aseguró que el cierre del espacio aéreo por parte del Gobierno de Delcy Rodríguez le impidió concretar su regreso

20% de la industria manufacturera de Venezuela suspendió temporalmente sus operaciones por el terremoto
Los colegios privados no sufrieron mayores daños y están funcionando como centros de acopio para brindar ayuda humanitaria a los afectados

Una réplica de 4,6 sacudió el norte de Venezuela mientras continúan las labores de rescate
El sismo, localizado a 27 kilómetros de Caraballeda en La Guaira y con 10 kilómetros de profundidad según el USGS, hizo que decenas salieran a la calle en Caracas
Estados Unidos elevó a más de USD 300 millones la ayuda a Venezuela y desplegó marines para reparar el puerto de La Guaira
La recuperación de la terminal portuaria busca garantizar el ingreso de alimentos, medicinas y otros insumos hacia las regiones devastadas, donde continúan las labores para localizar sobrevivientes




