Cuando la alimentación no es balanceada, el cuerpo puede manifestarse de diferentes formas (Shutterstock)
Cuando la alimentación no es balanceada, el cuerpo puede manifestarse de diferentes formas (Shutterstock)

El sobrepeso es para la Organización Mundial de la Salud una de las grandes preocupaciones para los próximos años. Considerada ya como una pandemia, debido a que cada año aumentan sus índices, se especula que para 2025, una de cada cinco adultos estará por arriba de su mejor estado físico.

Según cifras recientes difundidas por el Ministerio de Salud de la Nación, el 53% de la población argentina tiene exceso de peso de algún grado. Además, esa tendencia se encuentra en aumento, por lo que el debate sobre una alimentación balanceada cobra cada vez más relevancia.

Para combatir esta problemática médicos y nutricionistas apelan a la toma de conciencia de la importancia de llevar adelante una alimentación rica y balanceada, sin prescindir de ningún grupo alimentario.

"Cuando nuestra alimentación no es balanceada, y falta algún nutriente en particular por largos períodos de tiempo, nuestro cuerpo puede manifestarse de diferentes formas. Es importante que un profesional determine qué nutriente está faltando -a través de un examen físico o análisis de laboratorio- y cuál será el tratamiento a seguir, aseguró la licenciada en Nutrición Lucía Molina (MN 5179), de Halitus Instituto Médico.

La especialista enumeró una serie de señales para reconocer una alimentación deficiente:

El cansancio extremo suele ser uno de los primeros síntomas de anemia (Shutterstock)
El cansancio extremo suele ser uno de los primeros síntomas de anemia (Shutterstock)

1- Cansancio excesivo: este suele ser uno de los primeros síntomas de la anemia; la más común es por falta de hierro, pero también puede ser por falta de vitamina B12 o de ácido fólico. Se acompaña de palidez en labios y conjuntivas. La clave es ingerir más carnes (vaca, pollo y pescado) y acompañarlas con un cítrico.

2- Piel, ojos y boca secos, orina oscura y de olor intenso: puede ser indicio de deshidratación. Es necesario verificar la cantidad de líquidos que se están consumiendo, y que no existan pérdidas grandes (sudoración, vómitos, diarreas).

3- Pies y manos hinchadas: puede indicar retención de líquidos. Esto es frecuente en embarazadas cuando hay altas temperaturas. Disminuir la cantidad de sodio en la alimentación resulta beneficioso.

4- Dificultad para ir al baño: sucede por varias causas, desde el bajo consumo de fibras y líquidos, o falta de actividad física. Incluir en la dieta más frutas con cáscara y verduras de hojas verdes sobre todo.

5- Dermatitis o alteraciones en la piel: puede deberse a múltiples factores, desde lo nutricional puede ser por deficiencias de vitaminas del complejo B. Deberán incluirse carnes (de vaca y pescado), frutas secas, legumbres, cereales integrales.

6- Bocio: se traduce en un aumento de tamaño de la glándula tiroides que puede observarse en la parte anterior del cuello. Puede deberse a falta de yodo en la dieta. Este depende del contenido mineral del suelo, generalmente en zonas cerca al mar hay buena cantidad de yodo y en las zonas montañosas son más carentes. En Argentina la ley de fortificación de sal yodada la ha convertido en la fuente dietética esencial.

7- Caries frecuentes: puede estar indicando una falta de flúor en la dieta, sumado al alto consumo de azúcares simples. Se deberá disminuir el consumo de golosinas y aumentar el consumo de flúor (a través del agua o pescados con la dieta y pastas dentales). Además de no olvidar una buena higiene bucal diaria.