Cómo es la alimentación intuitiva, la tendencia que un estudio relacionó con menos casos de hipertensión

Los resultados obtenidos en Estados Unidos, con más de mil adultos encuestados, sugieren asociaciones con presión alta, colesterol elevado y diabetes tipo 2, aunque el diseño transversal del trabajo impide establecer una relación de causalidad

Pintura de una mujer sentada a una mesa de madera con un plato de verduras y legumbres, un tenedor en la mano y un teléfono móvil al lado.
Un estudio en adultos vinculó la alimentación intuitiva con menores diagnósticos de hipertensión, diabetes y colesterol elevado (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Entre horarios, pantallas y reglas sobre lo que conviene comer, las señales de hambre y saciedad pueden quedar en segundo plano. La alimentación intuitiva propone volver a registrarlas, y una investigación reciente examinó su relación con algunos indicadores de salud, aunque sus resultados exigen cautela.

El interés del trabajo está en una pregunta concreta: si este modo de comer se vincula con la presión arterial y otros problemas de salud frecuentes. La investigación encontró una asociación, pero no comprobó que cambiar los hábitos de comida permita reducir la presión arterial.

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El Journal of Behavioral Medicine publicó un estudio realizado con 1.057 adultos de Estados Unidos. Una mayor puntuación en alimentación intuitiva se asoció con menos diagnósticos declarados de hipertensión, colesterol elevado y diabetes tipo 2, además de menor estrés y más horas de sueño.

Un corazón anatómico rodeado de salmón, aguacate, arándanos, frambuesas, nueces, avena, espinacas, aceite de oliva y té verde sobre una mesa clara.
La escala IES-3 evalúa si una persona come en función del hambre y la saciedad en lugar de estímulos externos o emociones (Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigación encontró una asociación y no probó un efecto directo

La edad promedio de los participantes fue de 36 años y el 53,2% fueron mujeres. La información se obtuvo mediante cuestionarios sobre hábitos cotidianos, estado de salud y diagnósticos previos o actuales.

Para medir la alimentación intuitiva, los autores utilizaron una escala llamada IES-3. Esta herramienta evalúa hasta qué punto una persona decide comer a partir de señales internas, como el hambre y la sensación de haber comido lo suficiente, en vez de guiarse por restricciones, emociones o estímulos del entorno.

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También se relevaron horas de sueño durante la semana, actividad física, estrés reciente, consumo de frutas y verduras, uso de alcohol, tabaco y marihuana, y antecedentes de hipertensión, colesterol elevado y diabetes tipo 2. Los diagnósticos fueron informados por los propios participantes.

Ilustración digital con un corazón anatómico en el centro, rodeado por una manzana, pesa, cama, reloj, cigarrillo tachado, cinta métrica, plato saludable y gota de sangre.
Cada punto adicional en la escala se asoció con un 47 % menos probabilidades de declarar hipertensión y con mayores horas de sueño (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según los resultados, cada aumento de una unidad en la escala se asoció con 47% menos probabilidades de declarar hipertensión y con 50% menos probabilidades de declarar colesterol elevado.

También hubo una asociación con menor probabilidad de diabetes tipo 2 y con mayores posibilidades de dormir al menos siete horas en las noches de días laborables.

El estudio relacionó este modo de comer con más actividad física, menos estrés y una mejor valoración de la salud. No encontró una relación con el consumo de frutas y verduras, la frecuencia de consumo de alcohol ni el uso de sustancias.

El diseño del estudio impide afirmar que el hábito reduzca la presión arterial

La investigación transversal, es decir, aquella que reúne la información en un único momento, permite detectar relaciones entre variables, pero no establecer cuál de ellas ocurrió primero ni si una produjo la otra.

Mujer de mediana edad sentada a una mesa de madera insertando una tira reactiva en un glucómetro, con un cuenco de fruta y un vaso de agua.
El diseño transversal de la investigación impide comprobar que la alimentación intuitiva reduzca de forma directa la presión arterial (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por eso, los resultados no prueban que la alimentación intuitiva baje la presión arterial, reduzca el colesterol o prevenga la diabetes tipo 2. También es posible que las personas que ya tienen mejores condiciones de salud encuentren más fácil sostener ese tipo de relación con la comida.

La información declarada por los participantes es otra limitación. El trabajo no midió la presión arterial ni verificó los diagnósticos con historias clínicas. Los autores señalaron que harán falta estudios de mayor duración que evalúen cambios concretos en los hábitos y la salud de las personas.

Los especialistas la ubican como un apoyo y no como un tratamiento

La nota de Verywell Health que difundió la investigación incluyó declaraciones de Ashlee Carnahan, nutricionista y supervisora del Centro de Promoción de la Salud y Prevención de Enfermedades de Henry Ford Health. Carnahan explicó que el estrés puede dificultar que una persona se detenga a registrar el hambre y la saciedad.

Silueta humana oscura con un cerebro y sistema digestivo internos iluminados, unidos por una conexión neuronal brillante; humo azul emerge de la cabeza.
La nutricionista Ashlee Carnahan advirtió que los episodios de estrés dificultan el registro adecuado de las señales corporales de hambre (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Cuando las personas están estresadas y de un lado a otro, es poco probable que se sientan a comer de manera intuitiva o consciente”, señaló Carnahan. La especialista agregó que comer con prisa y bajo estrés puede coincidir con una presión arterial más alta que la registrada en un momento de mayor calma.

También fue consultado Matthew Landry, profesor asistente de salud global y ciencias del comportamiento en la Universidad de California en Irvine.

Landry indicó que este enfoque puede complementar el plan DASH, una pauta alimentaria utilizada para el control de la presión arterial, pero no sustituye la actividad física, la medicación ni las estrategias para manejar el estrés.

“La alimentación intuitiva ayuda a construir una mejor relación con la comida, lo que puede favorecer otras conductas, como hacer actividad física o manejar mejor el estrés”, explicó Landry.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Alejar el teléfono móvil durante las comidas y evitar calificar los alimentos como buenos o malos facilita una ingesta consciente

“Hace que comer sea más agradable y, especialmente cuando ya se está controlando una enfermedad crónica como la hipertensión, quita parte del estrés”, agregó Landry.

Carnahan sugirió que quienes quieran probar este enfoque pueden apartar el teléfono y la televisión durante las comidas para prestar atención a las señales de hambre y saciedad. También propuso evitar una clasificación rígida de los alimentos como buenos o malos.

La nutricionista ejemplificó esa idea con los alimentos dulces. “Incluso si se come un gusto, como un trozo de chocolate, se puede obtener más satisfacción con una porción pequeña que al comer una barra grande entera, si se hace de manera consciente o intuitiva”, sostuvo Carnahan.

Carnahan añadió que no es necesario incorporar todas las estrategias a la vez. “Hay muchas maneras distintas de comenzar con la alimentación intuitiva y no hace falta probarlas todas de una vez: se puede elegir una y avanzar desde ahí”, indicó.

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