¿Es seguro usar vajilla antigua? Qué recomiendan los expertos

El estado de conservación, materiales y uso previsto influyen en las precauciones necesarias para reducir la exposición a sustancias tóxicas durante la preparación, el almacenamiento o el servicio

Estantería de madera con platos, jarras, tazas y teteras de cerámica blanca y azul, acompañados de flores y velas, en un dibujo en acuarela.
La vajilla antigua puede liberar plomo cuando el esmalte está deteriorado. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La vajilla antigua puede conservar valor estético y familiar, pero su uso con alimentos exige descartar la posible liberación de plomo cuando se desconoce su composición, su origen o estado del esmalte.

El plomo puede pasar del esmalte a los alimentos

El plomo se utilizó históricamente en esmaltes y pinturas de cerámicas para aportar brillo, suavidad y colores intensos. El problema aparece si ese material se desprende o migra hacia comidas y bebidas.

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Infografía con una taza de té ilustrada en la parte superior, seis paneles con gráficos explicativos y el logotipo de Infobae en la base.
Los alimentos ácidos favorecen la migración de metales desde algunos recubrimientos cerámicos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que no existe un nivel de exposición al plomo que se conozca como inocuo para la salud y que este metal afecta múltiples sistemas del organismo. Los niños pequeños y mujeres embarazadas constituyen grupos especialmente vulnerables.

Erika Marquez, doctora en salud pública y directora del Programa de Prevención de Intoxicación Infantil por Plomo de Nevada, explicó al sitio especializado en hogares, Martha Stewart, que el riesgo aumenta al cocinar, servir o comer en estas piezas. Los alimentos muy ácidos pueden favorecer la migración del metal hacia la comida o la bebida.

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La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) indica que el plomo del vidriado o decoraciones puede migrar si una pieza no fue fabricada de forma adecuada. Lavar, hervir u otro procedimiento doméstico no lo elimina de la cerámica.

Mueble de madera con vitrina, repisas y cajones, lleno de vajilla blanca con flores, junto a un carrito de servicio con tazas y platos.
Las piezas dañadas deben retirarse del contacto con alimentos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La antigüedad y deterioro son señales para actuar con cautela

No es posible confirmar la presencia de plomo solo con observar una taza o un plato. Sin embargo, hay características que justifican no destinarlos al contacto con alimentos hasta contar con información confiable.

La FDA pide prestar atención a las piezas antiguas, dañadas, muy gastadas, hechas a mano o con colores naranja, rojo o amarillo intensos, así como a aquellas cuyo fabricante no se puede identificar.

En el material analizado por Martha Stewart, Sean Jennings, fundador, propietario y curador de una tienda de antigüedades y objetos vintage en Boise, recomendó revisar el reverso de cada objeto.

Mesa con mantel blanco y azul que sostiene un samovar dorado, tazas, tetera, flores, panqueques, cruasanes, fruta troceada y un tarro de miel.
Los colores rojo, naranja y amarillo intensos requieren una revisión cuidadosa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las marcas del fabricante, país de origen y otros sellos permiten aproximarse a su fecha de producción. También aconsejó extremar la precaución con artículos de mediados del siglo XX o anteriores. Las siguientes condiciones ameritan retirarlas del uso alimentario:

  • Grietas, desportilladuras, cuarteaduras o desgaste marcado del esmalte.
  • Superficies corroídas o con residuo blanquecino tras el lavado.
  • Decoraciones en relieve pintadas sobre el esmalte.
  • Falta de procedencia, de una indicación de uso alimentario o de datos verificables sobre su fabricación.
  • Mensajes permanentes que indiquen que el objeto es decorativo o que no debe usarse con alimentos.

El deterioro importa porque una superficie dañada puede favorecer la liberación del metal. La recomendación de Marquez es directa: si una pieza está rota o presenta daños en el esmalte, no debe emplearse con comida.

Tetera de porcelana blanca con diseño floral, taza de té humeante en platillo a juego y plato con galletas shortbread sobre mesa de madera frente a una ventana.
Los kits caseros ofrecen una orientación inicial, pero no garantizan la seguridad alimentaria. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los kits caseros no sustituyen una evaluación concluyente

Los ensayos domésticos para detectar plomo pueden aportar una primera señal, aunque tienen límites. Marquez advirtió que un resultado negativo no demuestra que una pieza esté libre de plomo ni que sea segura para el uso alimentario.

La FDA precisa que estos dispositivos suelen consistir en hisopos que cambian de color al detectar plomo liberable en la superficie; si el resultado es positivo, desaconseja destinar el objeto al uso alimentario.

El Departamento de Cambio Climático, Energía, Medio Ambiente y Agua de Australia señala que esos kits son más útiles para identificar niveles elevados y no indican la cantidad exacta que una vajilla puede liberar. La medición precisa requiere una prueba de laboratorio, que puede ser costosa y, según el método, dañar la pieza.

Ocho tazas y ocho platillos de porcelana con diseño floral sobre una mesa de madera. Un juego de café de plata con tetera, azucarero y lechera al centro.
La vajilla de composición desconocida puede reservarse para exhibición. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Reservar las piezas dudosas para exhibición reduce la exposición

Para el servicio de alimentos, la alternativa más prudente es elegir vajilla moderna, intacta y destinada expresamente a ese fin. Las piezas antiguas cuya composición no pueda verificarse pueden mantenerse como elementos de exhibición, siempre que permanezcan íntegras y fuera del alcance de niños.

La OMS indica que el plomo puede acumularse en el organismo y causar efectos a largo plazo, entre ellos daños neurológicos en la infancia, hipertensión, problemas cardiovasculares y daño renal. Ante la duda sobre una vajilla vintage, separarla del uso cotidiano evita una fuente prevenible de exposición.

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