Los cinco puntos de la casa que conviene revisar antes de una tormenta para evitar filtraciones, daños y gastos imprevistos

Controlar la vivienda antes de la temporada de lluvias reduce riesgos y ahorra reparaciones

Agua de lluvia que cae por un tejado de chapa hacia una canaleta bajo un cielo gris con relámpagos
Revisar en la vivienda estos cinco puntos previo a una tormenta puede minimizar daños y costos (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Las tormentas con granizo y actividad eléctrica intensa dejan cada temporada un tendal de daños en miles de hogares de Argentina: chapas que se vuelan, vidrios rotos, claraboyas destruidas, techos que ceden ante la acumulación de agua y electrodomésticos quemados por sobretensiones. La mayor parte de esos problemas tiene un denominador común: la falta de controles preventivos que podrían haberse hecho antes de que cayera la primera gota.

El costo de reparar un techo dañado, reponer un vidrio roto por el granizo o reemplazar la plaqueta de una heladera quemada por un pico de tensión suele superar con creces lo que habría implicado una revisión a tiempo. A esto se suma que muchos de esos arreglos se necesitan de urgencia —en plena tormenta o justo después— y los precios de mano de obra y materiales suben por la demanda concentrada.

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Los fenómenos climáticos severos no distinguen entre casas nuevas y construcciones antiguas: un techo recién colocado con fijaciones flojas corre el mismo riesgo que uno viejo sin mantenimiento. Lo que marca la diferencia es el estado de cinco puntos concretos de la vivienda que, según una guía publicada por la aseguradora Chubb, funcionan como primera línea de defensa. Revisarlos antes de la temporada de tormentas reduce de forma directa la probabilidad de filtraciones, roturas y gastos imprevistos.

Qué hay que revisar en casa en caso de tormenta con granizo y rayos

  • El primer punto son las fijaciones del techo. Las ráfagas de viento que acompañan a las tormentas fuertes pueden arrancar chapas, tejas o membranas si los anclajes están flojos o deteriorados. Verificar que cada pieza esté bien sujeta antes de la temporada de lluvias es el primer paso.
Una mano con guante sostiene una herramienta eléctrica mientras introduce un tornillo con arandela en una chapa metálica
El control de las fijaciones en chapas y tejas evita desprendimientos por la acción del viento (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • El segundo elemento crítico son las canaletas y los desagües pluviales. Hojas, ramas y sedimentos se acumulan con el tiempo y reducen la capacidad de evacuación del agua. Cuando la lluvia es intensa, un desagüe tapado provoca que el agua se acumule sobre el techo o desborde por las paredes. La limpieza de todo el circuito de evacuación antes de la temporada de lluvias es una de las medidas más simples y efectivas. Además de estar limpias, las canaletas deben conservar la pendiente adecuada para que el agua escurra hacia las bajadas sin estancarse en sectores hundidos.
  • El tercer factor son los árboles cercanos a la vivienda. Las ramas que crecen sobre el techo o a poca distancia de ventanas representan un riesgo: pueden caer por el peso del agua o el empuje del viento y causar daño estructural. La poda preventiva de las ramas que estén en contacto con la casa o sobre ella reduce ese peligro. La misma lógica aplica a los objetos sueltos del patio —macetas, sillas, mesas—: con ráfagas fuertes, el viento puede convertirlos en proyectiles contra vidrios y la cubierta del techo. Guardarlos o asegurarlos antes de la tormenta elimina ese riesgo.
  • Los vidrios y claraboyas constituyen el cuarto punto. El granizo es uno de los fenómenos más destructivos para estos elementos, y en gran parte del país es un visitante frecuente. Verificar que los marcos estén firmes y que no haya fisuras previas permite anticipar posibles roturas. Bajar las persianas cuando se anuncia granizo es la medida inmediata más eficaz para proteger los vidrios.
  • Por último, la instalación eléctrica completa el listado. El daño más habitual de las tormentas eléctricas no es el más visible: es la sobretensión. Un rayo que cae cerca de la vivienda o el corte y regreso brusco del suministro eléctrico puede quemar la plaqueta de la heladera, el compresor del aire acondicionado, el televisor o el lavarropas. Contar con un disyuntor diferencial en buen estado y una puesta a tierra correcta son condiciones básicas de seguridad. Desenchufar los equipos electrónicos cuando la tormenta eléctrica es fuerte reduce el riesgo de pérdidas por sobretensión.
Un hombre con guantes y chaleco sobre una escalera retira hojas secas del tejado y de la canaleta de una casa bajo un cielo nublado
La limpieza de canaletas y desagües pluviales asegura la evacuación del agua acumulada sobre el techo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo saber si el pararrayos está en buen estado

El pararrayos es parte del sistema de protección contra descargas atmosféricas y su función depende de que todos sus componentes estén en condiciones. El sistema se compone de tres elementos principales: la punta captora, que recibe la descarga; el cable de bajada, que conduce la corriente hacia el suelo; y la conexión a tierra, que la disipa. Con el tiempo, la corrosión, las conexiones flojas o la pérdida de continuidad eléctrica pueden comprometer cualquiera de esos tramos.

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Según la guía técnica de EleCalculador sobre normativa eléctrica argentina, el sistema requiere una inspección visual anual del captador, el conductor de bajada y las conexiones, y una medición de la resistencia de puesta a tierra cada uno a tres años. Si la estructura recibe una descarga, la revisión completa debe ser inmediata.

La verificación del estado de la puesta a tierra y la medición de su resistencia requieren instrumental específico y deben estar a cargo de un profesional. Señales visibles como óxido en las conexiones, cables sueltos o soportes deteriorados pueden detectarse sin herramientas, pero la confirmación de que el sistema funciona de forma correcta depende de una revisión técnica.

Un pararrayos metálico con cables conductores fijado en la cumbrera de un tejado de tejas marrones ante un cielo con densas nubes grises
La guía técnica de EleCalculador establece una inspección visual anual del pararrayos y el control de la puesta a tierra (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo evitar filtraciones de agua desde el techo

El agua que ingresa por el techo no siempre se manifiesta de forma inmediata. Una filtración puede avanzar durante horas entre la cubierta y el cielorraso antes de hacerse visible, y para ese momento el daño ya se extendió. La humedad debilita la estructura del cielorraso, genera manchas en las paredes, deteriora la pintura y puede alcanzar pisos, muebles y equipos electrónicos ubicados en los ambientes afectados.

En tormentas con viento fuerte, el riesgo se multiplica: las ráfagas empujan el agua en ángulo y la hacen ingresar por aberturas que con lluvia vertical no representan un problema. Una claraboya que parece cerrar bien, una chapa con una fijación apenas floja o una canaleta desbordada pueden convertirse en el punto de entrada. El daño por filtración suele ser más costoso que el provocado por el impacto directo del granizo, porque afecta materiales y superficies que no están a la vista y que requieren intervenciones más complejas para su reparación.

Por eso, los cinco puntos de revisión desarrollados aplican de forma directa a la prevención de filtraciones: fijaciones del techo firmes y completas, canaletas y desagües limpios y con pendiente adecuada, ramas podadas para que no caigan sobre la cubierta y dañen su superficie, vidrios y claraboyas en buen estado y con cierre hermético, e instalación eléctrica protegida para que una sobretensión no se sume al problema.

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