
Una misma persona puede tener mechones completamente rectos y otros con ondas o rizos, incluso a pocos centímetros de distancia. La genética, la estructura de cada folículo y los cambios que ocurren a lo largo de la vida ayudan a explicar por qué el cabello no siempre presenta una textura uniforme.
Hay personas que pasan años convencidas de que tienen el pelo lacio hasta que un día observan algo diferente.
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Quizás ocurre después de un corte, al dejarlo secar naturalmente o durante una jornada especialmente húmeda: aparecen ondas detrás de las orejas, pequeños rizos en la nuca o mechones curvos entre cabellos que continúan prácticamente rectos.
También puede suceder lo contrario. Alguien con una cabellera predominantemente ondulada o rizada descubre sectores que parecen resistirse a formar ondas y caen de manera mucho más recta.
La pregunta surge de inmediato: ¿cómo puede ser que el cabello de una misma persona tenga texturas diferentes?
La explicación comienza debajo de la piel.
Cada cabello procede de su propio folículo piloso y esos folículos, aunque pertenecen a la misma persona y comparten la misma información genética general, no son estructuras perfectamente idénticas. Su geometría, orientación y actividad pueden presentar diferencias que terminan reflejándose en la fibra que producen.
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La ciencia del cabello, además, muestra que la distinción entre pelo lacio, ondulado y rizado es bastante más compleja de lo que sugieren esas tres categorías.
El resultado que aparece frente al espejo depende de la genética y de cómo se forma cada fibra, pero también de factores como el diámetro del cabello, su longitud, la humedad ambiental, el agua, los tratamientos químicos, el calor y la forma en que miles de cabellos interactúan entre sí.
Por eso una cabeza puede albergar más de una textura al mismo tiempo.
¿Por qué una persona puede tener pelo lacio y ondulado a la vez?
La respuesta más sencilla es que el cabello no crece como una única estructura.
El cuero cabelludo contiene una enorme cantidad de folículos pilosos y cada uno produce una fibra individual. Esas pequeñas unidades biológicas son las responsables de fabricar el cabello que finalmente emerge de la piel.
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La parte visible, denominada tallo piloso, está formada principalmente por células queratinizadas. Pero antes de convertirse en el cabello que se puede tocar, cortar o peinar, la fibra atraviesa un complejo proceso de formación dentro del folículo.
Es allí donde comienza a definirse buena parte de su geometría.
Las investigaciones sobre la biología del cabello han encontrado diferencias entre los folículos asociados con fibras rectas y aquellos que producen cabellos curvos.

En el cabello rizado, por ejemplo, se han descrito asimetrías en distintas partes del folículo y diferencias en procesos celulares involucrados en la formación de la fibra.
En otras palabras, un cabello no necesariamente se vuelve rizado después de salir de la cabeza. Su tendencia a curvarse puede comenzar mientras todavía está desarrollándose debajo de la superficie de la piel.
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Esta característica ayuda a entender por qué dos mechones cercanos pueden comportarse de manera distinta.
Si un grupo de folículos produce fibras con mayor curvatura y otro genera cabellos más rectos, ambos patrones pueden coexistir en la misma cabeza.
Qué papel cumple la forma del folículo piloso

Una explicación popular sostiene que un folículo redondo produce pelo lacio y uno ovalado genera pelo rizado.
Aunque esta idea permite visualizar el fenómeno de manera sencilla, la realidad es más compleja.
La curvatura del cabello no depende exclusivamente de que una estructura sea “redonda” u “ovalada”. Los científicos estudian también la geometría tridimensional del folículo, la orientación de las células y las diferencias que aparecen entre distintos lados de una fibra mientras se está formando.
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Una revisión publicada en Experimental Dermatology describió distintos mecanismos involucrados en la formación de la curvatura capilar y señaló que el proceso comprende factores genéticos, moleculares y celulares.
En investigaciones microscópicas sobre folículos de cabello rizado también se han observado asimetrías entre diferentes regiones de la estructura.
Esto resulta importante porque el cabello se construye progresivamente.

Las células proliferan, se diferencian, producen proteínas estructurales y finalmente forman una fibra endurecida. Cuando la organización y el comportamiento de esas células no son exactamente iguales alrededor de toda la estructura, pueden contribuir a que el cabello adopte una curvatura determinada.
Por eso los especialistas no hablan de una única causa capaz de explicar todos los tipos de cabello.
La forma final es el resultado de múltiples procesos.
La genética influye en que el pelo sea lacio, ondulado o rizado
La herencia tiene un papel fundamental en la textura del cabello.
Pero tampoco existe simplemente un “gen del pelo rizado” y otro “gen del pelo lacio”.
Un hijo no necesariamente tendrá exactamente el cabello de su madre o de su padre. Puede presentar características intermedias o combinaciones que recuerdan a diferentes integrantes de la familia.
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Incluso entre hermanos biológicos pueden existir diferencias considerables.

La razón es que cada persona recibe una combinación particular de variantes genéticas. La textura observable surge de la interacción de múltiples factores y no de una sencilla división entre “lacio” y “rizado”.
¿Todos los folículos de una persona son iguales?
No exactamente.
Esta es una de las claves para comprender por qué pueden aparecer diferentes texturas.
Aunque los folículos comparten el mismo contexto genético general, cada uno constituye una unidad individual. Además, se encuentran ubicados en distintas regiones y con diferentes orientaciones dentro del cuero cabelludo.
Esto permite que existan variaciones locales.
Un conjunto de folículos de la nuca puede producir cabellos cuya curvatura sea más visible, mientras que fibras de la parte superior pueden crecer de una manera aparentemente más recta.
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No significa que cada región de la cabeza tenga obligatoriamente una textura determinada. No existe una regla universal según la cual la nuca deba ser rizada o la coronilla lisa.

Lo importante es que la textura no tiene por qué distribuirse de manera perfectamente uniforme.
Una persona puede presentar un patrón dominante y, al mismo tiempo, tener pequeñas regiones que se apartan de él.
El cabello humano es mucho más diverso de lo que parece
Las categorías utilizadas habitualmente ayudan a describir el cabello, pero simplifican una realidad biológica considerablemente más amplia.
No existen únicamente dos posibilidades, lacio o rizado.
Entre ambos extremos pueden encontrarse fibras prácticamente rectas, ondas apenas perceptibles, ondas pronunciadas, rizos amplios, rizos más cerrados y diferentes grados de torsión.
Un estudio internacional que analizó muestras de cabello de 1.442 personas procedentes de 18 países buscó desarrollar una clasificación basada en características físicas del cabello y mostró la gran diversidad de formas existentes.
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La investigación también resulta relevante porque intentó describir la fibra sin depender exclusivamente de categorías étnicas.

Esto es importante: la textura del cabello presenta una enorme variabilidad entre seres humanos y también dentro de las poblaciones.
Incluso una sola persona puede encontrarse en más de una categoría dependiendo de qué región de su cabeza se observe.
Por qué las ondas pueden aparecer especialmente en la nuca
Es una experiencia bastante habitual: el cabello parece recto en la parte superior, pero al levantarlo aparecen ondas o rizos pequeños cerca de la nuca.
No existe una única explicación.
Puede haber una diferencia real entre los folículos de esas zonas, pero la apariencia también está condicionada por factores físicos.
Uno de ellos es la longitud.

El peso de un cabello largo puede estirar visualmente una onda. Por eso algunas personas descubren una textura mucho más marcada después de cortarse el pelo.
Una fibra que parecía casi recta cuando llegaba hasta la espalda puede comenzar a formar ondas cuando queda a la altura de los hombros.
Esto no significa necesariamente que el corte haya cambiado la estructura biológica del cabello.
Simplemente eliminó peso y permitió que la geometría natural de la fibra resultara más evidente.
También influye la interacción entre los cabellos.
Un grupo de fibras con curvaturas semejantes puede agruparse y formar un patrón ondulado claramente visible. Si esas mismas fibras están mezcladas con otras más rectas, la diferencia puede ser mucho menos evidente.
La humedad puede revelar ondas que antes no se notaban

Hay días en los que una persona parece tener un tipo de cabello completamente diferente.
La humedad es una de las razones.
El cabello está compuesto principalmente por queratina y su estructura contiene diferentes tipos de enlaces e interacciones químicas. El agua puede modificar temporalmente algunas de ellas.
Por eso el cabello mojado puede adoptar una forma distinta y luego cambiar nuevamente mientras se seca.
En una persona con tendencia a las ondas, la humedad ambiental puede hacer que una curvatura que normalmente pasa inadvertida se vuelva mucho más pronunciada.
Eso explica por qué ciertos mechones se ondulan cuando llueve mientras otros permanecen relativamente rectos.

Sin embargo, la humedad no debe confundirse con la causa profunda de la textura natural.
Puede modificar o revelar el patrón de una fibra existente, pero no explica por sí sola por qué determinados folículos producen sistemáticamente cabellos más curvos que otros.
El largo del cabello puede cambiar completamente su apariencia
Dos fotografías de una misma persona tomadas con varios años de diferencia pueden dar la impresión de que su textura cambió, cuando parte de la explicación puede encontrarse simplemente en el largo.
Cuanto más crece una fibra, mayor puede ser su peso.
En algunos tipos de cabello ondulado, ese peso tira de la estructura hacia abajo y hace que las curvas se vean menos pronunciadas.
Después de un corte, especialmente si se eliminan varios centímetros, las ondas pueden recuperar volumen.

También ocurre que los distintos sectores de la cabeza no tienen siempre la misma longitud efectiva. Los cortes en capas, por ejemplo, pueden hacer que las fibras superiores sean más cortas y, por lo tanto, tengan mayor libertad para curvarse.
Así, la percepción del “tipo de pelo” puede modificarse sin que haya ocurrido ningún cambio en los folículos.
¿La textura del cabello puede cambiar con la edad?
Sí.
El cabello de una persona no necesariamente conserva exactamente las mismas características durante toda su vida.
Es frecuente escuchar relatos de personas que tuvieron el pelo muy lacio durante la infancia y comenzaron a desarrollar ondas durante la adolescencia. También pueden producirse modificaciones en otras etapas de la vida.
Los folículos son estructuras vivas que responden a señales biológicas.

El ciclo del cabello está regulado por una compleja interacción de factores de crecimiento, moléculas señalizadoras y hormonas. Por eso determinadas transformaciones del organismo pueden coincidir con cambios en las características de las fibras.
Esto no significa que todas las personas experimenten grandes modificaciones.
En algunas, el patrón permanece relativamente estable durante décadas. En otras, las diferencias son perceptibles.
Además de la curvatura, con el tiempo pueden modificarse el grosor, la pigmentación y la densidad.
Las hormonas también participan en la biología del cabello
Las hormonas tienen una relación estrecha con el funcionamiento de los folículos pilosos.

Los andrógenos son un ejemplo conocido, aunque la respuesta de los folículos a estas hormonas depende de la región corporal y de otros factores biológicos.
Distintas etapas caracterizadas por cambios hormonales pueden coincidir con transformaciones en el cabello.
Sin embargo, conviene evitar una conclusión demasiado simple: encontrar un nuevo mechón ondulado no significa automáticamente que exista un problema hormonal.
Las variaciones de textura pueden ser completamente normales.
Cuando un cambio es repentino, extenso y está acompañado de otros síntomas, la situación es diferente y puede justificar una consulta profesional.
Por qué una plancha no cambia el folículo
Para entender las diferencias entre textura natural y apariencia cosmética hay que separar dos estructuras: el folículo y el tallo.

El tallo es el cabello que vemos.
Sus células ya están queratinizadas y no se encuentran vivas. Esa es la razón por la que cortar el pelo no produce dolor.
El folículo, en cambio, está dentro de la piel y posee actividad biológica.
Cuando una persona utiliza una plancha, modifica temporalmente las características físicas del tallo mediante calor.
Pero el aparato no reprograma el folículo.
Después de lavar el cabello o cuando crece una fibra nueva, el patrón natural puede reaparecer.
Este principio también explica por qué las raíces pueden mostrar una textura y las puntas otra.
Los tratamientos químicos pueden confundir la textura natural
Los alisados, permanentes, tinturas y decoloraciones pueden modificar las características físicas de la fibra.
Algunos procedimientos actúan alterando enlaces químicos del cabello para conseguir una transformación más duradera.

Por eso no siempre es sencillo determinar la textura natural observando únicamente las puntas.
Una persona puede tener varios centímetros de crecimiento nuevo ondulado y conservar largos alisados químicamente.
También puede ocurrir lo contrario: determinados procedimientos, el daño y la rotura pueden hacer que las puntas tengan una apariencia diferente de la raíz.
Para observar el patrón natural suele resultar más informativo prestar atención al crecimiento nuevo, especialmente cuando se deja secar sin plancha ni otros procedimientos destinados a modificar su forma.
¿Dormir de un lado puede hacer que el pelo nazca diferente?
Dormir siempre sobre el mismo lado puede modificar temporalmente la apariencia del cabello.
La presión y el roce contra la almohada pueden aplastar determinadas zonas, favorecer el frizz o alterar la forma en que se agrupan los mechones.
Pero eso no significa que dormir de un lado cambie automáticamente la programación biológica de los folículos y haga que comiencen a fabricar otro tipo de fibra.

Es importante diferenciar entre cómo “nace” un cabello y cómo termina viéndose.
Un mechón naturalmente ondulado puede amanecer prácticamente recto después de pasar horas comprimido. Después de mojarlo, puede recuperar su patrón.
¿Cepillarse puede hacer desaparecer las ondas?
También puede modificar su apariencia.
Cuando se cepilla en seco un cabello con tendencia ondulada o rizada, las fibras que se habían agrupado formando curvas pueden separarse.
Como consecuencia, el patrón pierde definición.
El resultado puede ser una cabellera que parece más voluminosa, menos ondulada y con mayor frizz.
Esto lleva a algunas personas a pensar durante años que tienen el cabello “lacio pero rebelde”, cuando en realidad poseen un patrón ondulado que no resulta evidente con su rutina habitual.
No significa que toda persona con frizz tenga cabello ondulado. Pero observar cómo se comporta el pelo cuando se seca naturalmente puede aportar información sobre su patrón.

¿Tener dos texturas diferentes significa que el cabello está dañado?
No necesariamente.
Esta distinción es importante.
Una persona puede tener cabello saludable y presentar fibras con distintos grados de curvatura.
La diferencia natural suele observarse desde el crecimiento nuevo y repetirse de manera relativamente consistente.
El daño, en cambio, puede producir cambios como mayor fragilidad, puntas abiertas, pérdida de elasticidad, rotura o una superficie más áspera.
Un mechón que nace ondulado entre otros lisos no constituye, por sí mismo, una señal de deterioro.
La textura y el estado de salud de la fibra son cuestiones relacionadas pero diferentes.
Cuándo un cambio en el cabello merece una consulta

La coexistencia estable de diferentes texturas suele formar parte de la diversidad natural del cabello.
Hay situaciones, sin embargo, en las que el cambio merece mayor atención.
Una modificación repentina y extensa acompañada de caída abundante, pérdida de densidad, áreas sin cabello, picazón persistente, dolor, descamación intensa o lesiones del cuero cabelludo debería evaluarse en su contexto.
También algunos tratamientos médicos y medicamentos pueden producir cambios en el cabello.
En esas circunstancias, la cuestión principal no es determinar si una fibra pertenece a la categoría “lacia” u “ondulada”, sino identificar qué está provocando el cambio.
La ciencia detrás de un mechón rebelde

Lo que parece una pequeña curiosidad estética ofrece en realidad una ventana a una biología sorprendentemente compleja.
Cada fibra que emerge del cuero cabelludo es el producto final de numerosos procesos celulares y moleculares.
La genética influye en las instrucciones generales. El folículo determina buena parte del entorno en el que se construye el cabello. Las células producen y organizan proteínas estructurales. La geometría resultante contribuye a determinar cuánto se curvará la fibra.
Después interviene el mundo exterior.
Agua, humedad, temperatura, longitud, productos cosméticos, fricción y tratamientos químicos pueden cambiar la manera en que esa fibra se presenta.
Por eso el cabello que vemos en el espejo es el resultado de dos historias simultáneas: cómo fue construido y qué ocurrió con él después.
Una persona no necesariamente tiene un solo “tipo de pelo”

Probablemente esta sea una de las conclusiones más útiles.
Decir que una persona tiene “pelo lacio”, “ondulado” o “rizado” sirve como descripción general, pero no significa que cada una de sus fibras deba pertenecer exactamente a la misma categoría.
Una cabellera puede ser predominantemente lisa y contener cientos de fibras onduladas.
Otra puede ser mayormente ondulada pero presentar sectores casi rectos.
Y una tercera puede combinar ondas y rizos con distintos grados de curvatura.
Desde el punto de vista biológico, no hay ninguna obligación de que miles de folículos produzcan resultados idénticos.
Qué dicen los estudios científicos sobre la forma del cabello
Las investigaciones realizadas durante las últimas décadas han permitido comprender que la curvatura capilar no responde a un único mecanismo.
Estudios microscópicos de folículos asociados con cabello rizado han identificado asimetrías estructurales y celulares. Otros trabajos demostraron que folículos aislados pueden conservar características relacionadas con la curvatura de las fibras que producen.
La genética también aportó nuevas pistas.

Los estudios de asociación del genoma completo encontraron múltiples regiones relacionadas con la morfología capilar, confirmando que se trata de un rasgo complejo en el que intervienen numerosos componentes genéticos.
Al mismo tiempo, las investigaciones sobre diversidad capilar demostraron que intentar dividir todo el cabello humano en unas pocas categorías rígidas deja fuera una enorme cantidad de variaciones.
La imagen que emerge de la ciencia es mucho más dinámica: la textura capilar constituye un espectro.
La explicación está debajo del cuero cabelludo
Entonces, ¿por qué el pelo puede crecer ondulado de un lado y lacio de otro?
Porque una cabeza no posee una única fábrica de cabello.
Posee miles.
Cada folículo produce su propia fibra y pueden existir diferencias entre ellos. La genética determina una parte fundamental de sus características, mientras que la estructura y el funcionamiento de cada folículo participan en la formación de la curvatura.

Una vez fuera de la piel, la apariencia todavía puede modificarse por la humedad, el peso, el largo, el calor, los productos cosméticos y los tratamientos químicos.
La combinación de todos esos factores explica algo que millones de personas descubren simplemente mirándose en el espejo: el cabello humano no siempre es uniforme.
Un mechón ondulado junto a otro lacio no necesariamente representa un problema ni una anomalía.
Puede ser, sencillamente, la expresión visible de la enorme diversidad que existe incluso entre los folículos de una misma persona.
*Leonardo Rocco es un reconocido artista del cabello de las celebridades, vocero, artista de plataforma, educador, personalidad de televisión, propietario de salones de belleza y creador de una línea de productos para el cuidado del cabello. Nacido en Argentina, con raíces italianas, ha vivido en Miami durante los últimos 21 años donde desarrolló su carrera profesional internacional. Es dueño de Rocco Donna Hair and Beauty Art, dos súper exclusivos salones de belleza y creador de productos de belleza Rocco Donna Professional.
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