Cómo las reformas del hogar afectan la salud mental y claves para cuidarla, según la psicología

Las obras domésticas exigen decisiones compartidas sobre gastos, plazos y estilos, factores que pueden generar tensión entre quienes conviven

Un hombre y una mujer pintan una pared blanca con un rodillo y una escalera junto a andamios metálicos.
Las reformas del hogar alteran las rutinas y la convivencia durante semanas o meses. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Una reforma doméstica puede alterar las rutinas, el presupuesto y la convivencia durante semanas o meses. El estrés puede trasladarse a la relación de pareja cuando las decisiones sobre dinero, tiempos y diseño se acumulan en un espacio que también debe seguir siendo habitable.

El presupuesto concentra una parte importante de las tensiones

Una encuesta de 540 parejas difundida por el sitio especializado en decoración y estilo de vida, House Beautiful, situó el presupuesto como el conflicto más frecuente durante una reforma: cerca de un tercio de quienes participaron lo señaló.

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Infografía con título principal, una ilustración de una pareja discutiendo sobre un plano de vivienda y seis cuadros con texto e íconos.
Las discusiones por dinero suelen reflejar prioridades y valores diferentes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El dato ayuda a entender por qué la discusión por una terminación o un mueble puede exceder el precio puntual: detrás aparecen prioridades distintas y expectativas sobre el resultado final.

La psicóloga clínica Isabelle Morley, especializada en terapia de pareja, sostuvo ante el medio citado que las disputas por dinero suelen remitir a valores que cada integrante asocia con ese gasto. Su recomendación fue identificar las áreas en las que ambos coinciden, decidir dónde concentrar la inversión y aceptar que habrá concesiones de los dos lados.

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La organizadora profesional Regina Lark, doctora en estudios de género, propuso diferenciar desde el inicio lo que no admite negociación de aquello que sería deseable, pero prescindible. También sugirió tratar el presupuesto como un problema común, en vez de convertirlo en una disputa entre los integrantes de la pareja. Para las compras de mayor valor, planteó fijar una regla de aprobación conjunta.

Joven con camisa gris sentado en el suelo, mano en la frente, mira papeles de arrendamiento junto a cajas de mudanza. Ventana urbana al fondo.
El presupuesto concentra buena parte de los desacuerdos entre las parejas que realizan obras. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Presión sostenida puede afectar la comunicación cotidiana

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el estrés como un estado de preocupación o tensión mental ante una situación difícil.

Señala que afecta a la mente y al cuerpo y que, cuando se prolonga o resulta excesivo, puede provocar problemas físicos y de salud mental.

La entidad agrega que el estrés puede acompañarse de ansiedad e irritabilidad, dos reacciones que pueden volver más complejas las conversaciones diarias durante una obra.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El estrés prolongado puede afectar la comunicación cotidiana y el bienestar emocional. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En su guía sobre el tema, la OMS recomienda algunas pautas que pueden resultar relevantes cuando el hogar atraviesa cambios materiales y las tareas habituales requieren una reorganización:

  • Sostener una rutina que contemple comidas, descanso y actividad física
  • Mantener el contacto con personas de confianza
  • Consultar a un profesional de salud si existen dificultades para afrontar el estrés

Morley advirtió que los retrasos de proveedores o problemas imprevistos de construcción pueden alimentar la búsqueda de culpables, aunque no dependan de uno u otro integrante de la pareja.

Aconsejó evaluar si el proyecto supera las capacidades disponibles y recurrir a un profesional cuando sea necesario, en lugar de persistir con una tarea que eleva el malestar o compromete los ahorros.

Hombre sellando caja, mujer con bebé en portabebés, niño sentado jugando con juguetes, varias cajas de mudanza en un apartamento con grandes ventanas.
Los retrasos de proveedores aumentan la tensión durante los proyectos domésticos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las diferencias de estilo expresan necesidades distintas

Los desacuerdos no se limitan a las grandes cifras. La encuesta recogida por House Beautiful ubicó los colores de pintura, muebles y materiales del piso entre los motivos de choque. En esos casos, el objeto de discusión puede adquirir una carga personal. La elección de un ambiente sobrio o un detalle llamativo refleja maneras diferentes de imaginar el lugar donde se vive.

La psicoterapeuta Nicki J. Monti explicó que las preferencias de interiorismo pueden relacionarse con necesidades emocionales. Por eso, Morley recomendó apartarse del detalle aislado —un papel mural o color— y definir primero qué sensación general buscan para la vivienda. Una visión compartida permite ordenar decisiones posteriores sin que cada elección se convierta en una evaluación personal.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Una visión común para la vivienda facilita las decisiones de decoración. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El ritmo de decisión también puede dividir. Morley distingue entre quienes necesitan comparar alternativas hasta encontrar la que consideran óptima y quienes prefieren elegir una opción adecuada sin extender el proceso.

Reconocer esa diferencia puede favorecer una negociación práctica: una parte puede disponer de más tiempo en decisiones que considera centrales. Mientras la otra obtiene definiciones ágiles en cuestiones menos relevantes.

Hombre joven empacando libros y una foto en una caja de cartón sobre un piso de madera, rodeado de múltiples cajas de mudanza en una habitación
Las diferencias en el ritmo de elección pueden complicar la negociación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Repartir tareas y revisar el plan reduce carga compartida

La especialista en tendencias de diseño Kendra Sinclair sugirió distribuir las responsabilidades según las fortalezas de cada persona.

Quien se siente cómodo armando referencias visuales puede ocuparse de esa fase; quien tiene facilidad para comparar costos puede concentrarse en las cotizaciones. El reparto no elimina la necesidad de decidir juntos, pero evita que la carga de gestión recaiga por completo en una sola persona.

Interior de un piso vacío en Madrid en plena reforma, con paredes a medio alisar, techos altos, ventanas clásicas y materiales de construcción en el suelo.
Los colores, muebles y materiales expresan distintas expectativas sobre el espacio compartido. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Lark propuso prever cómo responder ante situaciones fuera de control y revisar el calendario en conjunto. Ese acuerdo previo puede limitar reproches ante una demora o gasto inesperado.

La OMS indica que hablar de las preocupaciones con personas de confianza y mantener los vínculos sociales ayuda a manejar el estrés. Dentro de una reforma, esa conversación también puede servir para distinguir el problema concreto de la tensión que produce.

Recuerda que la respuesta al estrés varía entre personas. Si el malestar interfiere de manera persistente con la vida diaria, la orientación de un profesional de la salud puede ser un paso apropiado.

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