De la reina Máxima a la princesa Ingrid Alexandra: la realeza se suma al fervor del Mundial 2026

Ingrid Alexandra acompañó este lunes a la selección de Noruega, siguiendo los pasos de la reina de los Países Bajos y la princesa de Japón, quienes también alentaron a sus equipos. Cada una sorprendió al combinar la tradición de su linaje con guiños futboleros en su vestuario

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La Copa del Mundo 2026 reunió a miembros destacados de la realeza europea y asiática en partidos clave
La Copa del Mundo 2026 reunió a miembros destacados de la realeza europea y asiática en partidos clave

En un Mundial 2026 donde el fútbol convoca tanto a multitudes anónimas como a figuras que encarnan la tradición y el poder, la realeza encontró su propio espacio entre tribunas y celebraciones.

El sábado pasado, la Reina Máxima acaparó los flashes en las gradas al sumarse a la fiesta global para ver la victoria de Países Bajos y, más tarde, el empate de Curazao. Sin embargo, no fue la única representante de la aristocracia que cruzó fronteras para vivir la pasión de la Copa del Mundo.

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Este lunes, el triunfo de Noruega tuvo entre sus testigos a la Princesa Ingrid Alexandra y al Príncipe Sverre Magnus, quienes, junto a la Princesa Hisako de Japón, tejieron una postal donde el linaje se encuentra con la emoción futbolera y la moda se convierte en una declaración de identidad.

Juventud y minimalismo en Nueva York

Ingrid Alexandra y Sverre Magnus compartieron tribuna durante el partido entre Noruega y Senegal en Nueva York (REUTERS/John Sibley)
Ingrid Alexandra y Sverre Magnus compartieron tribuna durante el partido entre Noruega y Senegal en Nueva York (REUTERS/John Sibley)

Ingrid Alexandra, heredera al trono noruego, se sumó al pulso del Mundial desde las gradas del New York New Jersey Stadium, donde Noruega y Senegal se midieron este lunes.

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Envuelta en un abrigo largo rojo sobre una camiseta blanca y la bufanda oficial de su selección, su presencia dejó una imagen de cercanía y frescura que resonó entre los hinchas.

A su lado, su hermano menor, Sverre Magnus, compartió el fervor del estadio, entonando cánticos y celebrando cada jugada con la espontaneidad propia de su generación.

La princesa Ingrid Alexandra y el príncipe Sverre Magnus durante un partido de la selección noruega (Grosby)
La princesa Ingrid Alexandra y el príncipe Sverre Magnus durante un partido de la selección noruega (Grosby)

El príncipe Sverre Magnus acompañó la cita con una elegancia discreta: traje oscuro, camisa blanca, corbata burdeos y la bufanda roja del equipo nacional, símbolos de pertenencia y apoyo. Sus gafas de montura fina y un reloj metálico reforzaron el equilibrio entre la formalidad de la realeza y la autenticidad del ambiente mundialista.

En cada gesto, elección de vestuario y participación en las celebraciones, los jóvenes royals noruegos confirmaron su papel como embajadores de su país fuera del protocolo. La combinación de tradición, modernidad y entusiasmo deportivo los ubicó en el centro de la escena, tanto en la tribuna como en la narrativa de una Copa del Mundo donde la realeza también vibra con el fútbol.

Tradición y elegancia japonesa

La Princesa Hisako de Takamado representó a la familia imperial japonesa en el duelo entre Japón y Túnez en México (@MonterreyFWC26)
La Princesa Hisako de Takamado representó a la familia imperial japonesa en el duelo entre Japón y Túnez en México (@MonterreyFWC26)

Hisako, Princesa de Takamado, llevó la elegancia de la casa imperial japonesa hasta las tribunas del estadio en Guadalupe, México, donde Japón y Túnez disputaron un duelo de fase de grupos.

Ataviada con un conjunto de sastrería en tonos claros y destellos azul rey, honró los códigos de la moda nipona mientras seguía cada jugada con el temple que caracteriza a la realeza.

Hisako lució un conjunto de sastrería clara y detalles azul rey, manteniendo la sobriedad tradicional japonesa (REUTERS/Daniel Becerril)
Hisako lució un conjunto de sastrería clara y detalles azul rey, manteniendo la sobriedad tradicional japonesa (REUTERS/Daniel Becerril)

Desde su lugar en el palco, alternó entre alentar a su selección y registrar escenas del partido, entrelazando la disciplina de la tradición imperial con la vitalidad que despierta el fútbol mundial.

Sofisticación naranja y apoyo familiar

La reina Máxima junto al rey Guillermo (REUTERS/Annegret Hilse)
La reina Máxima junto al rey Guillermo (REUTERS/Annegret Hilse)

Máxima Zorreguieta, Reina de los Países Bajos, cruzó el Atlántico para sumarse a la cita mundialista en Houston, donde la selección neerlandesa enfrentó a Suecia.

Envuelta en prendas naranjas, la reina no solo exhibió su apoyo con los colores nacionales, sino que fusionó la formalidad de la realeza con la pasión deportiva al lucir la bufanda oficial del equipo. Su presencia captó miradas, marcando el pulso entre elegancia y fervor futbolero.

Horas después, la agenda la llevó a Kansas City, donde el cruce entre Curazao y Ecuador la encontró cambiando la bufanda naranja por una azul, en sintonía con el equipo caribeño. Acompañada por su esposo y su hija menor, la princesa Ariane, Máxima transitó la jornada con el mismo entusiasmo, dejando ver una faceta cercana, familiar y comprometida con cada encuentro.

Guillermo y Máxima en el partido de Ecuador Vs Curazao (REUTERS/Hannah Mckay)
Guillermo y Máxima en el partido de Ecuador Vs Curazao (REUTERS/Hannah Mckay)

Guillermo Alejandro, Rey de los Países Bajos, compartió la travesía deportiva junto a su familia, alternando entre el azul marino de su traje y las bufandas de ambos seleccionados según el partido. Su presencia se extendió más allá de la tribuna: tras el histórico empate de Curazao, el monarca celebró en el vestuario junto a los jugadores, sumando espontaneidad y calidez al relato de una realeza que también se deja llevar por la emoción del fútbol.

Luego del histórico empate contra Ecuador en el Mundial, Máxima Zorreguieta celebró con los futbolistas en compañía del Rey Guillermo de los Países Bajos

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