
Dormir en camas separadas, conocido como “divorcio del sueño” o sleep divorce, es una tendencia que ha cobrado visibilidad en los últimos años, tanto por el aumento de celebridades que la practican como por la atención de expertos en salud.
En Estados Unidos, el 82% de las parejas aún comparten cama, pero las encuestas recientes muestran que más de un tercio duerme ocasional o regularmente en habitaciones separadas para mejorar la calidad del sueño, según la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño (AASM).
El fenómeno no es completamente nuevo. Hasta principios del siglo XX, en muchas culturas era habitual dormir junto con la pareja, hijos, familiares o incluso mascotas. Sin embargo, la preocupación por la higiene y la transmisión de enfermedades llevó a que, con el tiempo, se popularizara la idea de dormir en camas o habitaciones separadas.
La llegada de la revolución industrial y la urbanización intensificó el uso de la “cama matrimonial”, sobre todo en espacios habitacionales reducidos, aunque entre las clases altas y la realeza era común dormir en cuartos distintos, según especialistas consultados por BBC Mundo y The Independent.

La tendencia ha resurgido y se acentúa en la generación de entre 28 y 42 años. De acuerdo con el estudio de la AASM, el 43% de los millenials encuestados duerme separado de su pareja, frente al 33% de la generación X y el 22% de los baby boomers. Los expertos atribuyen este cambio a una disminución del estigma cultural: para muchos jóvenes, la prioridad es dormir mejor, y consideran que la calidad del descanso justifica las nuevas costumbres.
El “divorcio del sueño” se ha hecho visible en la esfera pública gracias a figuras como la actriz estadounidense Cameron Díaz, quien declaró no dormir en la misma habitación que su esposo y defendió la normalización de este hábito. Su testimonio provocó un intenso debate en redes sociales y medios, pero su caso ilustra una tendencia en crecimiento que ya no se percibe como una señal inequívoca de conflicto de pareja, sino como una opción práctica para el bienestar de ambos miembros.
Cuáles son los beneficios del divorcio del sueño
La decisión de dormir en habitaciones separadas puede aportar notables beneficios tanto para la salud física como para la dinámica de las parejas. Estudios científicos y opiniones de especialistas respaldan esta tendencia, señalando que el sueño de calidad es fundamental para mantener el equilibrio físico y emocional.
En principio, dormir bien repercute directamente en el sistema inmunitario, la regulación metabólica y la función emocional, indica un estudio.

Asimismo, un ensayo publicado en 2024 reveló que los patrones de sueño de las parejas que comparten cama tienden a sincronizarse. Hasta el 30% de la calidad del sueño de una persona puede verse influida por el descanso de su pareja, lo que evidencia una interdependencia profunda. Este vínculo se refleja en sincronías que ocurren minuto a minuto durante la noche, lo que puede potenciar tanto los beneficios emocionales como los posibles inconvenientes de dormir juntos.
Por otro lado, la doctora Wendy M. Troxel, autora del estudio, enfatiza que la presión social en torno a dormir en la misma cama no tiene una base científica sólida. Compartir o no la cama no determina el éxito de la relación, ni dormir separados implica necesariamente un problema de pareja.
En ese sentido, la elección debe basarse en el bienestar y las necesidades de ambos, priorizando la comunicación y la toma de decisiones conjunta. Según la especialista, la clave para una relación sólida está en garantizar un buen descanso, ya sea juntos o separados, ya que la falta de sueño puede afectar negativamente la empatía, la capacidad de resolver conflictos y la comunicación entre los miembros de la pareja.
Por lo tanto, expertos consultados por BBC Mundo y The Independent coinciden en que dormir en camas separadas facilita la personalización del entorno de descanso, permitiendo que cada persona pueda elegir el colchón, las sábanas, entre otros aspectos relevantes. Esta optimización fue respaldada por revisiones.

Asimismo, la higiene es otro aspecto que se ve beneficiado por el sleep divorce. Al descansar cada uno por su cuenta, pueden adaptar sus hábitos a cada patrón de sueño, como las diferencias horarias o costumbres antes de iniciar el reposo, como leer o evitar las pantallas. De este modo, expertos explicaron en una investigación reciente que estos comportamientos promueven un mejor descanso y una mejor salud en general.
Desventajas del divorcio del sueño
Si bien ofrece beneficios que fueron respaldados por la ciencia, esta tendencia puede presentar ciertos desafíos para las parejas. Una de las principales preocupaciones es la posible pérdida de la intimidad y conexión emocional, menciona una experta en diálogo con BBC Mundo.
Para muchas parejas, el momento de acostarse representa una oportunidad clave para compartir tiempo, conversar y fortalecer el vínculo. Al hacerlo en camas y hasta habitaciones separadas, podrían experimentar la disminución de la cercanía.

Por otro lado, una revisión estableció claras ventajas a la hora de dormir con la pareja. Los investigadores analizaron cómo la calidad del sueño en pareja no depende únicamente de la sincronía en los horarios, sino también del estilo de apego de cada persona.
En una muestra de 179 parejas heterosexuales convivientes, se observó que la concordancia en el tiempo que ambos pasaban juntos en la cama se asociaba con una mejor calidad subjetiva del sueño, pero este efecto era especialmente significativo en mujeres con menor seguridad en el apego y mayor tendencia evitativa. Este hallazgo sugiere que, para quienes presentan inseguridad afectiva, dormir acompañadas puede facilitar la sensación de protección y reducir el estrés nocturno.
Los expertos destacan que la relación entre compartir cama y el bienestar nocturno es compleja y está modulada por factores psicológicos individuales. Mientras que las mujeres con apego seguro tienden a reportar mejor calidad de sueño en general, aquellas con estilos de apego inseguro parecen beneficiarse más de la presencia de la pareja durante la noche.
Estos resultados refuerzan la idea de que el impacto del sleep divorce varía según las necesidades emocionales y los patrones de apego, y que la decisión de dormir juntos o separados debería considerar tanto la dinámica relacional como el perfil psicológico de cada miembro de la pareja.
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