“Apilamiento de dietas”, la tendencia que restringe la alimentación y compromete la salud

Este comportamiento, realizado generalmente sin control profesional, puede causar deficiencias nutricionales, afectar la calidad de vida y dificultar la detección de enfermedades, según advierten especialistas en salud y nutrición

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Newsweek señala que muchas personas suman estrategias alimenticias “sin valorar si son adecuadas o si deberían abandonar las que no les benefician”.

Sumar varias dietas restrictivas al mismo tiempo se vuelve cada vez más común, especialmente tras los excesos festivos y bajo la influencia de tendencias en redes sociales. Esta práctica, conocida como apilamiento de dietas, inquieta a especialistas que advierten: la combinación sin control profesional puede provocar carencias nutricionales, trastornos alimentarios y dificultades sociales y médicas.

Una práctica en auge: entre la autoexperimentación y el exceso de información

El fenómeno suele darse en personas que buscan perder peso rápidamente, compensar excesos recientes, aliviar molestias digestivas o mejorar su bienestar general. Según el equipo de Caroline Tuck (Swinburne University, Australia) y Sarah Melton (Monash University), la tendencia se ve potenciada por la autoexperimentación y por el influjo de consejos de redes sociales o fuentes no especializadas. Esta sobreabundancia de información conduce a la adopción de dietas restrictivas superpuestas sin considerar los riesgos reales.

El apilamiento de dietas implica mantener cada nueva restricción alimentaria sin abandonar las anteriores, aunque estas no hayan demostrado ser efectivas. Newsweek señala que muchas personas suman estrategias alimenticias “sin valorar si son adecuadas o si deberían abandonar las que no les benefician”.

El apilamiento de dietas se
El apilamiento de dietas se populariza tras los excesos festivos y con la influencia de modas en redes sociales y consejos no verificados (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un estudio reciente remarca que la tendencia afecta tanto a pacientes con prescripciones médicas múltiples como a quienes modifican su alimentación por motivos culturales, sociales o estéticos. El resultado es una combinación de hábitos que, lejos de aportar beneficios, pueden acarrear complicaciones para la salud integral.

Riesgos invisibles: deficiencias, diagnósticos confusos y salud comprometida

El principal peligro de esta acumulación es la aparición de deficiencias nutricionales. Caroline Tuck advierte: “La acumulación de restricciones puede llevar a deficiencias de nutrientes y aumentar la probabilidad de problemas crónicos de salud”, según recoge Newsweek.

Las consecuencias pueden ser diversas: fatiga, osteoporosis, diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas y debilitamiento del sistema inmune. En personas con enfermedades digestivas crónicas, la malnutrición compromete aún más el éxito de los tratamientos médicos y la recuperación.

Sumar varias dietas limitantes de manera prolongada incrementa la falta de calcio, hierro, fibra, folato, proteínas y vitaminas esenciales. Por ejemplo, una persona que es vegetariana y además adopta una dieta baja en FODMAP puede reducir considerablemente su aporte de proteínas, una situación que requiere intervención profesional. Además, el apilamiento de dietas puede confundir el diagnóstico clínico.

Las múltiples dietas restrictivas pueden
Las múltiples dietas restrictivas pueden provocar deficiencias nutricionales, trastornos alimentarios y complicaciones sociales y médicas (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio mencionado describe casos en los que la exclusión de ciertos alimentos —como el gluten antes de estudios médicos— puede enmascarar síntomas y retrasar la detección de enfermedades como la celiaquía. El foco excesivo en la alimentación puede llevar, incluso, a posponer tratamientos farmacológicos necesarios o a rechazar terapias efectivas, complicando la labor de los profesionales de la salud.

Impacto psicológico y social: cuando comer se convierte en un desafío

El efecto de las restricciones múltiples no se limita a la salud física. Newsweek y la investigación previamente descrita coinciden en que el apilamiento de dietas puede desencadenar o agravar trastornos de la conducta alimentaria, especialmente en personas con antecedentes digestivos, donde la prevalencia supera el 30%.

Factores como la ansiedad, el perfeccionismo, la presión social y la preocupación por la imagen corporal elevan el riesgo de desarrollar hábitos alimentarios problemáticos. En el plano social, las restricciones pueden aislar. Participar de reuniones, compartir comidas o asistir a celebraciones se convierte en fuente de estrés o exclusión, afectando la calidad de vida y el bienestar emocional.

El apilamiento de dietas incrementa
El apilamiento de dietas incrementa la incidencia de trastornos de la conducta alimentaria y aislamiento social, sobre todo en individuos con antecedentes digestivos (Imagen Ilustrativa Infobae)

La alimentación deja de ser un espacio de disfrute y encuentro para transformarse en una rutina de vigilancia constante. Así, la vida social y el entorno familiar pueden resentirse notablemente, acentuando el aislamiento y la insatisfacción.

Un fenómeno impulsado por la urgencia y la falta de guía adecuada

El apilamiento de dietas suele nacer de la búsqueda de soluciones inmediatas y de la autoexperimentación, en un contexto saturado de información contradictoria y consejos sin respaldo científico. El estudio destaca que los grupos más vulnerables son quienes presentan perfeccionismo, preocupación por el aspecto físico o síntomas digestivos intensos, y buscan alivio rápido sin medir consecuencias.

La ausencia de orientación profesional y la tendencia a adoptar recomendaciones de moda sin verificar su sustento científico contribuyen a la proliferación de restricciones peligrosas. Esta dinámica instala un círculo vicioso donde cada nueva dieta promete resolver lo que la anterior no logró, aumentando la frustración y el riesgo para la salud.

La sobreabundancia de información y
La sobreabundancia de información y la autoexperimentación impulsan la adopción de dietas restrictivas sin suficiente respaldo científico ni control profesional (Imagen Ilustrativa Infobae)

Frente a este escenario, los expertos coinciden en que cualquier cambio significativo en la dieta debe realizarse bajo supervisión profesional. Consultar a un dietista titulado, limitar la duración y el alcance de las restricciones, y priorizar la educación nutricional son pasos fundamentales para evitar riesgos. Los controles periódicos y la personalización del tratamiento se vuelven aún más necesarios cuando se combinan varios regímenes restrictivos.

Más allá de lo individual: costo social y económico

El apilamiento de dietas no solo repercute en quienes lo practican. Los expertos en el estudio advierten que las restricciones alimentarias múltiples afectan la integración social y la calidad de vida, dificultando la participación en comidas y eventos. Además, el impacto económico se multiplica: mantener varias dietas especializadas eleva el gasto en alimentos y consultas médicas.

El mensaje de los especialistas es contundente: no se trata de rechazar los cambios alimentarios, sino de abordarlos con reflexión, información fiable y acompañamiento profesional. En un mundo donde las restricciones parecen multiplicarse, el equilibrio y la evaluación experta son la mejor defensa para cuidar la salud y el bienestar.