Rihanna volvió a sorprender en la escena de la moda internacional, en este caso en Santa Mónica, Estados Unidos. La artista lució un flequillo largo de inspiración noventera y campera de cuero negra, lo que evoca la nostalgia y rebeldía de aquella década.
Su aparición en el restaurante italiano Giorgio Baldi, uno de sus lugares recurrentes en la ciudad, marcó una clara ruptura con sus looks anteriores, caracterizados por la informalidad, para optar esta vez por una imagen más pulida y llena de guiños al pasado.
Una propuesta de moda con capas y significado
El estilo comenzó con el flequillo, estructurado en mechones sobre la frente y asociado de inmediato con la estética de los años noventa, tendencia que Rihanna ha reinterpretado en diversas ocasiones. A este detalle se sumó la gabardina de cuero, pieza central del conjunto, perteneciente a la colección primavera 2026 de Ann Demeulemeester, presentada en la última Semana de la Moda de París. Esto aportó al look exclusividad y actualidad, sin perder el matiz vintage.
El conjunto fue mucho más allá de la simple prenda exterior. Rihanna eligió un vestido negro de punto, ajustado, de detalle asimétrico y con abertura alta en la cadera, que dejó entrever unas medias semitransparentes negras que generaron un sutil contraste.
Completó su atuendo con un collar de diamantes y el bolso Gucci Horsebit en versión east-west, accesorios que sumaron exclusividad y continuidad respecto a looks anteriores, donde ya había incorporado este bolso.
También optó por zapatos de ante con punta, diferenciándose de la propuesta original de Demeulemeester, quien en pasarela sugirió zapatillas voluminosas. La cantante adaptó la prenda a su identidad, llevando la gabardina abierta y sin cinturón, de modo que el vestido y los complementos resultaran protagonistas y el resultado final transmitiera un aire relajado.
Más allá de las prendas, el contexto de la salida reforzó el mensaje del look. Habitualmente, Rihanna frecuenta Giorgio Baldi con atuendos informales, como vaqueros y chaquetas oversize. Sin embargo, esta elección, íntegra en negro y anclada en referencias noventeras, marcó un claro contraste con sus apariciones previas.
En días anteriores, ya había mostrado predilección por la colección de Ann Demeulemeester, al vestir otras piezas de la firma durante una gestión en una agencia de pasaportes en Los Ángeles. Combinó entonces una camisa transparente y pantalones tipo pijama con un abrigo de borrego con estampado de vaca y una bufanda bicolor, lo que reafirma su afinidad por el universo creativo de la diseñadora.
Repetición de piezas y consolidación del sello propio
Rihanna destaca en la industria por su política de reutilizar prendas y accesorios icónicos, desafiando la visión de que las celebridades solo visten una vez sus atuendos más llamativos.
La artista recurre habitualmente a las zapatillas, parte de su identidad urbana, e incluso fue captada en distintos eventos con el mismo par de zapatillas rosas en el lapso de pocos días. Esta actitud, lejos de restar exclusividad a sus elecciones, fortalece su imagen como “outfit repeater” dentro de Hollywood.
La gabardina de Ann Demeulemeester, diseñada sin cinturón y de acabado imperfecto, aportaba espontaneidad a una silueta tradicionalmente contenida. En la pasarela, Demeulemeester la combinó con body transparente, pantalones pijama y zapatillas voluminosas, pero Rihanna modificó estos elementos y dotó al look de un carácter sofisticado y urbano.
En una ocasión reciente, añadió una gorra de los Yankees a su estilismo, reafirmando que cada elección responde a una narrativa personal inconfundible.
Influencia cultural y potencial tendencia

La influencia de Rihanna en la moda contemporánea resulta evidente en su capacidad para resignificar tendencias de los años noventa. Su habilidad para mezclar prendas de pasarela, accesorios de lujo y elementos urbanos mantiene su estatus de referente para diseñadores, editores y seguidores a escala global. Con su nuevo flequillo y la gabardina de cuero, rinde homenaje a una década clave y eleva los estilos nostálgicos al primer plano.
Fiel a su costumbre de reaprovechar prendas emblemáticas, es probable que tanto la gabardina de Ann Demeulemeester como las piezas estilo pijama reaparezcan en futuras presentaciones públicas.
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