
Evitar una intoxicación alimentaria en el hogar depende de detalles cotidianos como la forma de descongelar la carne o el lugar donde se almacena la carne cruda en el freezer. Especialistas en seguridad alimentaria consultados por Real Simple identifican seis errores frecuentes en la preparación doméstica que pueden poner en riesgo la salud de toda la familia.
Estas prácticas, a menudo inadvertidas, favorecen la proliferación de bacterias peligrosas y pueden derivar en enfermedades que van desde molestias leves hasta cuadros graves. A continuación, se explican estos errores y las recomendaciones de los expertos para evitarlos.
La intoxicación alimentaria transforma cualquier comida casera en una experiencia desagradable, con síntomas como dolor de estómago, náuseas y vómitos. Estas enfermedades son un problema de salud pública frecuente, ya que los alimentos contaminados pueden afectar a varios miembros de un hogar e incluso dejar secuelas. La seguridad en la cocina resulta fundamental: según Real Simple, muchos de los fallos que permiten la presencia de bacterias como salmonella, E. coli o Bacillus cereus ocurren durante la manipulación y almacenamiento, y pueden evitarse mediante prácticas básicas.
Errores frecuentes y cómo evitarlos
1. Descongelar alimentos a temperatura ambiente
Dejar alimentos congelados sobre la mesada para que se descongelen es uno de los errores más comunes. Kimberly Baker, directora del Clemson Extension Food Systems and Safety Program Team, señaló a Real Simple que este método lleva a que las capas externas alcancen la “zona de peligro” de temperatura, entre 4°C y 60°C (40°F a 140°F), mientras el interior permanece congelado.
En este rango, las bacterias dañinas se multiplican rápidamente, especialmente en productos perecederos como carnes, lácteos y vegetales cocidos. Cuando el alimento pasa demasiado tiempo en estas condiciones, el riesgo se incrementa, y ni la cocción posterior puede garantizar la eliminación de todos los microorganismos.

La recomendación es descongelar siempre los alimentos en la heladera, en el microondas si se van a cocinar inmediatamente, o en un recipiente hermético sumergido en agua fría, renovando el agua cada treinta minutos.
2. Uso de la misma tabla de cortar para carne cruda y vegetales
La contaminación cruzada se produce cuando se utiliza una sola tabla de cortar tanto para carne cruda como para vegetales. Baker indicó que esto facilita la transferencia de bacterias como salmonella y E. coli de la carne a los productos frescos. El riesgo aumenta si los vegetales se consumen sin cocción, ya que el calor no elimina los gérmenes transmitidos desde la carne. Incluso cuando los vegetales se cocinan, puede que la temperatura no sea suficiente para destruir esas bacterias.

El consejo es utilizar una tabla exclusiva para carnes, pollos o mariscos, y otra separada para frutas, verduras o productos listos para consumir. Esta división simple reduce drásticamente la posibilidad de contaminación cruzada.
3. Lavar pollo crudo
Persiste la creencia de que lavar el pollo crudo ayuda a eliminar microorganismos, pero los especialistas coinciden en que esta práctica resulta perjudicial. A su vez, Bryan Quoc Le, científico de alimentos y consultor, explicó a Real Simple que lavar el pollo solo dispersa bacterias patógenas sobre otras superficies y alimentos por las salpicaduras de agua. El riesgo de intoxicación se incrementa. Los especialistas del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) también advierten que la única forma eficaz de eliminar bacterias es una cocción completa.

El pollo debe cocinarse hasta alcanzar una temperatura interna mínima de 74°C (165°F). Usar un termómetro de cocina y colocarlo en la parte más gruesa permite comprobar que se alcanzó la temperatura necesaria.
4. Almacenar carne cruda sobre otros alimentos en la heladera
La ubicación de la carne cruda en la heladera puede influir en la seguridad alimentaria. Situar carne o aves crudas en estantes superiores facilita que los jugos caigan sobre otros alimentos, como frutas o sobras, que suelen consumirse sin cocción. Baker advirtió a Real Simple que estos jugos pueden transportar bacterias a productos que no se cocinarán a temperaturas elevadas.

La carne y las aves crudas deben guardarse en envases herméticos y a prueba de fugas, siempre en la parte inferior del refrigerador. Los alimentos listos para comer se ubican en estantes superiores, alejados de cualquier posible goteo.
5. Enfriar arroz a temperatura ambiente
Es usual preparar arroz en grandes cantidades, pero dejarlo enfriar a temperatura ambiente puede ser riesgoso. Baker explicó que el arroz puede contener Bacillus cereus, una bacteria que produce esporas capaces de formar toxinas si el arroz permanece fuera de la heladera más de dos horas. Estas esporas sobreviven al calor, por lo que no se eliminan al recalentar.

Se recomienda transferir el arroz cocido a recipientes poco profundos, sin tapar, y refrigerarlo de inmediato. Al enfriarse puede cubrirse y conservarse hasta cinco días. Al recalentar, debe llegar a 74°C (165°F).
6. Determinar la cocción de la carne por señales visuales
Juzgar si la carne está lista solo por su color o aspecto resulta engañoso. Los especialista explicaron que algunas áreas pueden quedar crudas aunque el exterior ya esté cocido.

Lo correcto es medir la temperatura interna con un termómetro, introduciéndolo en la zona más gruesa, evitando huesos, grasa o cartílago. Para cortes finos, debe colocarse el termómetro por el lateral hasta el centro. El USDA señala que la temperatura debe variar entre 63°C y 74°C (145°F a 165°F) según el tipo de carne.
Los expertos consultados insisten en adoptar rutinas seguras para prevenir enfermedades alimentarias. Entre los consejos más relevantes se encuentran: descongelar y enfriar correctamente los alimentos, separar utensilios y superficies, no lavar piezas de carne cruda, almacenar de manera adecuada en el refrigerador y emplear termómetros para verificar el punto de cocción. Además, indican recalentar sobras hasta alcanzar 74°C (165°F) antes de consumir. Estas medidas, sencillas y eficaces, resultan determinantes para evitar intoxicaciones en casa.
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