El invierno más frío registrado en Argentina desde hace décadas ha dejado huellas profundas en los jardines del país, con heladas que, según la paisajista Caro Diotti, “fueron tan cruentas, tan duras que terminaron helando gran parte de las plantas”. Este fenómeno, inusual incluso para Buenos Aires, ha obligado a repensar los cuidados y estrategias para la recuperación y el mantenimiento de los espacios verdes durante la temporada invernal.

El desafío de recuperar los jardines tras la ola polar
Así, la pasada ola polar, con temperaturas inusualmente bajas, provocó daños severos en la vegetación. Muchas especies que nunca antes se habían visto afectadas por el frío desaparecieron, y el suelo quedó expuesto tras la pérdida de biomasa vegetal. Diotti, especialista en paisajismo, destacó que se vivieron heladas “como nunca había sucedido”, lo que llevó a que los métodos habituales de prevención resultaran insuficientes.

Frente a este escenario, la experta recomendó adelantar la poda de invierno, una práctica que normalmente se realiza al final de la estación para estimular el rebrote. Sin embargo, advirtió que no todas las plantas deben podarse de inmediato. Algunas especies, especialmente aquellas con una estructura superior densa, utilizan sus partes quemadas para proteger los brotes basales que emergerán en primavera. En esos casos, “si podo, la próxima helada le va a dar a los brotes que estén apareciendo”, explicó la experta, al subrayar la importancia de evaluar cada caso antes de intervenir.

En contraste, las plantas con una trama más abierta y completamente dañadas pueden podarse sin inconvenientes, ya que los brotes inferiores también han sido afectados. La clave, según Diotti, es no precipitarse y entender que la naturaleza utiliza sus propios mecanismos de protección. “En la naturaleza nadie va y poda para que quede prolijito; por algo queda así”.
Consejos clave para salvar el suelo tras el invierno récord
El suelo desnudo tras las heladas representa otro desafío. La reducción del volumen vegetal deja grandes áreas expuestas a la erosión y a nuevas heladas. La jardinera sugirió aprovechar este momento para limpiar el terreno, eliminar malezas y distinguir cuidadosamente los brotes de futuras flores, como las amapolas, para no arrancarlos por error. Esta tarea, que requiere experiencia y atención, permite dar aire y luz a los plantines que sobrevivieron y están en proceso de crecimiento.

La protección del suelo es fundamental. La paisajista recomienda aplicar compost y materia orgánica, así como acolchar con chips de ramas trituradas, corteza de pino, hojas secas pequeñas o incluso fardos de alfalfa. “Esto va a atemperar los efectos de la humedad de la helada”, afirmó. El uso de una trituradora domiciliaria facilita el reciclaje de restos vegetales, generando un proceso circular que enriquece el suelo y lo protege de futuras inclemencias.
Estructura del jardín y la elección de especies resistentes
La estructura del jardín cobra especial relevancia en invierno, cuando la vegetación se reduce y el esqueleto del diseño queda al descubierto. Diotti aconsejó incorporar plantas resistentes a las heladas en puntos focales, como pastos o especies estructurales que mantengan su porte durante el frío. Elementos decorativos como tutores también pueden aportar verticalidad y mantener el interés visual cuando la mayoría de las plantas han sido podadas.

De acá al futuro
Pensando en los próximos inviernos, la experta enfatizó la necesidad de anticiparse a las heladas. Recomendó cubrir con tela antihelada aquellas plantas sensibles, especialmente los árboles jóvenes y especies perennes o semi persistentes durante sus primeros dos o tres años. Las plantas tropicales, cada vez más populares, requieren cuidados adicionales. “Si querés conservar esas plantas, si las tenés en un jardín así, te envuelve y se cubre bien hasta el tallo, como si fuese un chupetín”, indicó Diotti y advirtió que la exposición puede resultar fatal para estas especies.

El riego, a menudo descuidado en invierno, también cumple una función protectora. Aunque las plantas no demandan tanta agua en esta estación, la humedad ayuda a mitigar los efectos de las heladas intensas, especialmente en períodos de bajas precipitaciones. “El agua sí atempera mucho los efectos fuertes de las heladas”, señala la paisajista.
El invierno, lejos de ser una temporada de inactividad, se presenta como una oportunidad para realizar cambios estructurales en el jardín. Es el momento ideal para ampliar canteros, reubicar árboles o modificar el trazado de las plantas, ya que la latencia facilita el trasplante y la reorganización.
Foto y video: Belen Altieri - IWoKFilms
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