
Un electrodoméstico cotidiano, presente en la mayoría de los hogares, podría estar albergando un riesgo invisible para la salud familiar. Según Australian Women’s Weekly, el lavarropas, lejos de ser un símbolo de limpieza, puede convertirse en el aparato más sucio del hogar, superando incluso al inodoro o al microondas.
Investigaciones recientes advierten que este dispositivo puede acumular bacterias resistentes a los antibióticos, conocidas como superbacterias, y transformarse en un foco de infección si no se limpia ni se utiliza correctamente.
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El lavarropas: un riesgo oculto en el hogar
La percepción común suele señalar al inodoro o al microondas como los puntos más contaminados del hogar. No obstante, Ashleigh Austen, experta de salud consultada por Australian Women’s Weekly, advierte que la lavadora puede superarlos en términos de suciedad y riesgo sanitario.
De acuerdo con el medio, muchas personas posponen la limpieza de la lavadora, lo que favorece la acumulación de gérmenes en su interior. Aunque el aparato se asocia con la higiene de la ropa, los expertos advierten que su interior puede albergar microorganismos peligrosos.
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Residuos de detergente, células cutáneas muertas y humedad se acumulan en el tambor y otras partes internas de la lavadora tras varios usos. Este entorno húmedo y cargado de nutrientes facilita el desarrollo de comunidades bacterianas que pueden resistir los procesos de lavado convencionales.
Según Australian Women’s Weekly, la falta de mantenimiento adecuado puede convertir a la lavadora en un refugio ideal para bacterias nocivas.
Evidencia científica: biopelículas y bacterias resistentes
La inquietud sobre la presencia de bacterias resistentes en lavadoras domésticas se respalda en un estudio de la Universidad De Montfort (Reino Unido), publicado en la revista PLOS ONE. Según informó Australian Women’s Weekly, el trabajo analizó la eficacia de lavadoras domésticas para limpiar uniformes sanitarios, prendas que requieren altos estándares de higiene.
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El estudio mostró que muchas lavadoras no alcanzan los 60 °C recomendados por los hospitales, lo que permite la supervivencia de bacterias como el Staphylococcus aureus resistente a medicamentos incluso tras el lavado.

Además, se detectó la formación de biopelículas, capas viscosas de bacterias adheridas al tambor de la lavadora. Estas comunidades se alimentan de los residuos presentes en el aparato, lo que dificulta su eliminación mediante métodos convencionales.
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El estudio también advierte que el uso frecuente de productos antibacterianos puede empeorar el problema, al eliminar bacterias más débiles y permitir que las resistentes se multipliquen.
Riesgos para la salud: grupos vulnerables y prácticas de lavado
Aunque para personas sanas las bacterias presentes en la lavadora no representan un riesgo crítico, el peligro aumenta en hogares con bebés, adultos mayores o personas inmunodeprimidas. Según Australian Women’s Weekly, en estos casos es esencial prestar atención a la limpieza del aparato y a los ciclos de lavado seleccionados.
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El estudio advierte que los ciclos fríos o ecológicos, aunque más eficientes en términos energéticos, pueden ser ineficaces para eliminar bacterias resistentes. Esto es especialmente relevante en prendas como sábanas, ropa deportiva o uniformes escolares. Asimismo, mezclar ropa de personas enfermas con otras prendas en una misma carga puede aumentar el riesgo de contaminación cruzada.
Recomendaciones clave para prevenir infecciones
Para reducir los riesgos asociados al uso de la lavadora, los expertos recomiendan medidas prácticas. Según Australian Women’s Weekly:
- Utilizar ciclos de al menos 60 °C para prendas que requieren desinfección, como ropa interior, toallas o ropa de personas enfermas.
- Evitar sobrecargarlo, ya que limita la circulación del agua y detergente, y favorece la acumulación de residuos.
- Realizar una limpieza mensual interna con un ciclo vacío a alta temperatura, usando vinagre blanco o productos específicos.

- Dejar la puerta abierta entre lavados, lo que permite que el tambor se seque completamente y dificulta la proliferación bacteriana.
- Limpiar la junta de goma de la puerta regularmente, ya que en ella se acumula suciedad invisible.
- Separar la ropa de uso delicado o contaminada, como pañales, paños de limpieza o uniformes sanitarios, y lavarla con un ciclo más caliente.
Consideraciones para trabajadores sanitarios
El estudio de la Universidad De Montfort, citado por Australian Women’s Weekly, destaca los riesgos particulares que enfrentan los trabajadores del sector salud. Al estar expuestos a microorganismos hospitalarios, sus uniformes requieren procesos de lavado más rigurosos.
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Por ello, el medio recomienda consultar si el empleador ofrece servicios de lavado industrial, opción más segura para evitar la introducción de bacterias resistentes en el hogar.

La acumulación de bacterias resistentes en la lavadora representa un riesgo potencial, especialmente en hogares con personas vulnerables. Según Australian Women’s Weekly, la limpieza periódica del aparato y la adopción de prácticas de lavado adecuadas pueden marcar una gran diferencia en la prevención de infecciones.
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En el caso de trabajadores sanitarios, contar con servicios externos de lavado puede ser clave para proteger la salud del entorno doméstico.
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