La prevención ocupa un lugar central en el cuidado de la salud, y realizar un chequeo médico anual es una de las herramientas más efectivas para lograrlo.
En lugar de esperar a enfermarse, optar por una consulta médica proactiva permite identificar problemas potenciales antes de que se conviertan en afecciones graves.
El inicio del año representa un momento ideal para esta tarea. Este período, alejado de las distracciones y compromisos de fin de año, brinda la oportunidad de planificar sin apuro.
Programar un chequeo en meses como enero, febrero o marzo, asegura el tiempo necesario para realizar las consultas médicas y solicitar los turnos para los exámenes clínicos y de laboratorio.
Proceso del chequeo médico

El primer paso es visitar a su médico para un encuentro en el consultorio. El chequeo comienza con una herramienta esencial para el diagnóstico: la historia clínica. Durante este paso, el especialista recopila información clave sobre los antecedentes familiares y personales del paciente, como enfermedades previas, hábitos de vida y factores de riesgo.
Este diálogo inicial permite detectar señales que podrían orientar hacia áreas específicas de evaluación o estudio.
Luego, se lleva a cabo una evaluación física integral. Esto incluye una serie de observaciones y revisiones fundamentales, como la auscultación del corazón y los pulmones, la palpación del abdomen, la medición de la presión arterial y la inspección general de los ojos y la piel. Estas pruebas permiten al médico evaluar el estado general de salud del paciente y buscar indicios de posibles problemas que requieran exámenes adicionales.
La combinación de la historia clínica y la evaluación física proporciona una base sólida para determinar qué estudios complementarios serán necesarios, adaptándose a las necesidades específicas del paciente según su edad, género y condición de salud.
Colesterol, presión arterial y glucemia

Conocer los números vinculados a la propia salud es esencial para prevenir enfermedades graves y controlar factores de riesgo que afectan al sistema cardiovascular y metabólico. Por eso es importante entender y monitorear cuatro datos fundamentales: la presión arterial, el colesterol, los triglicéridos y la glucemia.
Como detallamos en Infobae, la presión arterial es uno de los indicadores principales de la salud cardiovascular. Representa la fuerza que la sangre ejerce contra las paredes de los vasos sanguíneos y se mide en milímetros de mercurio (mm Hg).
Esta se registra en dos cifras: la máxima o sistólica y la mínima o diastólica. Un rango normal sería 130/85 mm Hg o inferior. Valores iguales o superiores a esos, pueden indicar hipertensión arterial, una afección prevalente que afecta a una de cada tres personas. Y la mala noticia es que la mitad de las personas con hipertensión desconoce su condición, lo que incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
El segundo indicador destacado es el colesterol, cuyos niveles solo pueden ser determinados a través de análisis de laboratorio, ya que no presenta síntomas visibles. El colesterol total debe ser menor a 200 mg/dl para ser considerado saludable; entre 200 y 240 mg/dl refleja un nivel límite, y más de 240 mg/dl es anómalo. Paralelamente, se evalúan dos tipos de colesterol: el HDL, conocido como “colesterol bueno”, y el LDL, denominado “colesterol malo”.

En el caso del HDL, niveles iguales o superiores a 60 mg/dl se consideran protectores, mientras que menos de 40 mg/dl implican mayor riesgo. Por su parte, el LDL idealmente debería ser de 100 mg/dl o menos, ya que niveles superiores elevan el factor de riesgo cardiovascular.
Los triglicéridos constituyen otro tipo de grasa presente en la sangre, cuyo valor óptimo no debería superar los 130 mg/dl. Su evaluación forma parte del conjunto de datos obtenidos en análisis de laboratorio y guarda una conexión estrecha con el metabolismo lipídico.
Por último, la glucemia, o azúcar en sangre, es crucial para diagnosticar y prevenir la diabetes, una de las enfermedades crónicas más comunes a nivel global. Los niveles normales de glucosa en ayunas oscilan entre 70 y 100 mg/dl.
¿Cuánto hace que no se hace un chequeo de rutina? Mire, si no se acuerda, es porque hace mucho. Sin apuro, saque turno, vea a su médico y haga un chequeo.
* El doctor Daniel López Rosetti es médico (MN 62540) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Presidente de la Sección de Estrés de la World Federation for Mental Health (WFMH). Y es autor de libros como: “Emoción y sentimientos” (Ed. Planeta, 2017), “Equilibrio. Cómo pensamos, cómo sentimos, cómo decidimos. Manual del usuario.” (Ed. Planeta, 2019), entre otros.
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