
Una mañana fresca, una joven se contempla en el espejo mientras aplica cuidadosamente la máscara de pestañas. A veces hace muecas con la boca y pone en forma de O la boca para una correcta y satisfecha aplicación. Delinea con precisión cada cabello en un ritual de belleza que se ha perfeccionado durante siglos.
La máscara de pestañas, también popularmente llamado Rimel, es uno de los productos más icónicos del mundo de la cosmética. En el mercado hay miles de tipos para todos los gustos: para arquear más las pestañas, para darle volumen o para tener un “foxy-eyes” de ensueño.
El origen de su historia se remonta al siglo XIX, cuando el empresario francés Eugène Rimmel hizo una de las contribuciones más significativas a esta industria. Rimmel, un perfumista de segunda generación, se mudó a Londres en 1834, donde abrió la prestigiosa perfumería House of Rimmel. Fue en este establecimiento donde, junto a su padre, comenzaron a producir sus primeros productos de cosmética.
Uno de los mayores logros de Eugène Rimmel fue la creación de la máscara de pestañas, un producto que además de dejar una huella imborrable en la industria cosmética, también logró que su apellido se convirtiera en sinónimo de máscara de pestañas en varios idiomas. Esta comunión en el lenguaje del mundo de la belleza reúne al: español, francés, italiano, portugués, persa y turco.

Rimmel y su familia se mudaron a Londres debido a una invitación que recibió su padre para abrir y administrar una perfumería en Bond Street. El éxito de Rimmel no solo se limitó a la cosmética, sino también a sus fragancias y perfumes.
A lo largo de su carrera, el empresario logró obtener diez royal warrants de distintos gobernantes europeos, incluyendo a la reina Victoria. Este reconocimiento consolidó aún más su prestigio en la industria. Su éxito fue tal que, tras su fallecimiento, el obituario de Rimmel fue publicado por un destacado periódico estadounidense el 15 de marzo de 1887 bajo el título “El príncipe de los perfumeros”. Rimmel continuó siendo una empresa familiar hasta 1949. En la actualidad, la compañía, conocida simplemente como Rimmel, es propiedad de Coty Inc., una de las mayores corporaciones de cosméticos del mundo.
En 1915, otro hito importante en la evolución de la máscara de pestañas fue marcado por el químico T. L. Williams. Williams creó una máscara de pestañas en cake para su hermana Mabel, quien, en un desafortunado accidente, se quemó las pestañas y las cejas con el fuego de la cocina. El producto, compuesto de polvo de carbón mezclado con vaselina, se lanzó al mercado bajo el nombre de “Maybelline Cake Mascara”. Este nuevo tipo de máscara fue un éxito rotundo cuando Mabel y Williams lo pusieron a la venta por correo. La marca, cuyo nombre rinde homenaje a Mabel, se convirtió con el tiempo en una de las principales compañías de cosméticos de Estados Unidos.

A medida que avanzaban las décadas, la máscara de pestañas continuó evolucionando. En 1939, la reconocida empresaria Helena Rubinstein introdujo otra innovación significativa: la máscara de pestañas waterproof.
Este producto fue creado específicamente a petición del equipo norteamericano de natación sincronizada, quienes necesitaban un producto que resistiera al agua durante sus competiciones. En 1957, Rubinstein volvió a revolucionar el mercado cosmético con la creación de la Mascara-Matic, la primera máscara de pestañas en tubo con un aplicador incorporado. Este innovador aplicador consistía en un tubo metálico con una rosca por donde se deslizaban las pestañas, marcando un antes y un después en la comodidad y practicidad de la aplicación de la máscara de pestañas.
La importancia y la influencia de la máscara de pestañas en la industria de la cosmética no pueden subestimarse. A lo largo de los años, este producto ha continuado evolucionando, adaptándose a las necesidades y tendencias del mercado.
Desde sus humildes inicios en la perfumería de Eugène Rimmel hasta las innovaciones de Helena Rubinstein, la máscara de pestañas ha demostrado ser un elemento fundamental en el mundo del maquillaje. Actualmente, la máscara de pestañas sigue siendo uno de los productos más vendidos y queridos por millones de personas en todo el mundo, testimonio de la visión y el ingenio de los pioneros de la industria como Rimmel, Williams y Rubinstein.
La joven que se aplica la máscara de pestañas en el espejo, sin saber, está participando en una emblemática tradición histórica que ha sido moldeada por décadas de innovación y creatividad. Cada pincelada en sus pestañas refleja el legado de aquellos que vieron la belleza en algo aparentemente simple, transformándolo en un icono mundial de la cosmética.
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