¿Sos amante del ajo en las comidas pero tenes dudas si el ajo es bueno? Leíste en algún lado que tiene propiedades casi milagrosas. ¿Te preguntaste alguna vez cuánto ajo tengo que comer por día?
La respuesta es que el ajo sí es bueno. Y sus sus propiedades están fundamentadas en los componentes sulfurados que tienen nombres raros, como por ejemplo alicina, que en su estado natural, o sea crudo, es como mejor aprovechamos sus beneficios.
Tiene la capacidad de disminuir los niveles de colesterol, prevenir la formación de coágulos en las arterias, mejorar la circulación, ayudar a regular la presión arterial y fortalecer el sistema inmunológico. Además, colaboran con la prevención de ciertos tipos de cáncer.

Además, como la mayoría de los alimentos ricos en agua y en potasio, constituye un eficaz diurético, ayudando a prevenir la acumulación de líquidos. Tiene cierto efecto en la reducción del denominado colesterol malo o LDL-c y de los triglicéridos sanguíneos.
El ajo contiene cantidades significativas de algunos micronutrientes como el manganeso, la vitamina B6, la vitamina C y el selenio, y es bajo en calorías. Es rico en polifenoles y otras sustancias antioxidantes.
¿Cómo consumirlo? Preferentemente crudo, quitándole la raíz del centro y en preparaciones. No es necesario que lo consumas entero y en ayunas. Está demostrado que consumirlo de esa manera tiene los mismos efectos que consumirlo en cualquier momento del día en diferentes preparaciones.
¿Quienes no deben consumirlo? Personas que sufren gastritis o úlceras porque puede irritar aún más la mucosa gástrica.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) da las siguientes pautas: una dosis diaria de 2 a 5 g de ajo fresco (aproximadamente un diente de ajo), de 0,4 a 1,2 g de ajo en polvo seco, de 2 a 5 mg de aceite de ajo, de 300 a 1.000 mg de extracto de ajo, u otras formulaciones equivalentes de entre 2 y 5 mg de alicina.
Sin embargo hay que tener cuidado, porque en dosis altas y medianas, los ajos pueden producir irritación intestinal y por vía externa pueden provocar dermatitis.
5 ideas para cocinar con ajo:
- Es un clásico preparar tostadas de pan con ajo frotado, sal y aceite.
- También es fácil y usual picar el ajo crudo junto con perejil para aderezar las ensaladas.
- En la preparación “al ajillo” se pica sobre papas, arroz, pasta y justo al acabar la cocción, de modo que el propio calor del guiso neutraliza y modela su sabor.
- El ajo crudo triunfa también en salsas como el ajoaceite, o el pesto genovés, y en sopas frías como el gazpacho.
- Un salteado más novedoso pero no menos sabroso es con trocitos de apio y jengibre. Si hay algo tan viejo como tradicional es la sopa de ajo. Sus ingredientes, junto al ajo, son pan duro, pimentón, aceite, agua y sal.
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