La palabra “desayuno” significa cortar el ayuno. Todo el tiempo estamos utilizando energía. Si bien durante el descanso nuestro metabolismo se encuentra en modo de ahorro energético, necesita consumir un mínimo de energía por ejemplo para respirar, entre otras funciones vitales.
Salir del ayuno significa darle señales a nuestro organismo de que deje de consumir nuestras reservas y utilice la energía a través de los alimentos.
Existe mucha evidencia científica de calidad que demuestra que no desayunar puede generarnos más hambre y necesitemos compensar esa energía que no consumimos durante el almuerzo. En cambio, las personas que desayunan terminan gastando más energía al final del día que quienes no lo hacen.
En cuanto a los niños, sabemos que necesitan ese desayuno para mejorar el rendimiento académico y la memoria y obtener mayor margen de atención durante el día. Los niños que desayunan diariamente tienen menos probabilidades de desarrollar obesidad que aquellos que desayunan ocasionalmente, ya que tendrán una mejor alimentación durante el día.

¿Pero qué pasa si no desayunamos? ¿Cómo empezar? Muy de a poco. No pretendas de un día para el otro hacer un desayuno súper completo. Pero si no desayunás nada, podés empezar por ejemplo con una fruta o un yogur o una porción de queso o algo que te guste, Ya estás haciendo la diferencia. Y así, de a poco y con paciencia, podés ir progresando a medida que sientas la necesidad de hacerlo.
¿Es mejor desayunar con más proteínas? Es muy importante la calidad nutricional de ese desayuno, porque justamente serán esos nutrientes los que funcionarán como el primer combustible del día. Si hablamos de las proteínas, son muy beneficiosas porque a nuestro cuerpo le da mucho trabajo digerirlas, por lo tanto, permanecen más tiempo en el estómago brindándonos mayor saciedad.
Está demostrado que los desayunos con mayor cantidad de proteínas favorecen la reducción del apetito, mayor control del peso, menor ingesta de energía durante el día y menos acumulación de grasa corporal.
Esto no implica que tengamos que prepararnos batidos cargados de proteínas o consumir suplementos. Te dejo 3 ideas creativas de desayunos bien equilibrados, con un poquito más de proteína:
Desayuno 1

Podés preparar un omelette con 1 huevo +1 clara y rellenarlo con trocitos de banana, una cucharadita de semillas y miel.
Desayuno 2
Un yogur con frutas frescas al que le podés agregar una cucharadita de leche en polvo para fortificarlo y si te gusta 1 cucharadita de frutos secos.
Desayuno 3

La noche anterior, dejate una taza con leche descremada y dos cucharadas de avena instantánea. A la mañana siguiente vas a ver que queda cremoso. Podés calentarlo y agregarle 2 ó 3 nueces o almendras
Estos son desayunos diferentes para probar, si estás aburrido del café con leche con tostadas. Desayunos que te van a brindar mucha energía y saciedad.
¿Te animás a probar alguno?
Romina Pereiro es licenciada en Nutrición (MN 7722)/ Edición de video: Sofía Boutigue/ Producción gastronómica: @solemartinss1
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