Volver a una casa organizada hará desempacar mucho más fácil, rápido y mejor (Getty)
Volver a una casa organizada hará desempacar mucho más fácil, rápido y mejor (Getty)

Siempre es lindo volver a casa. Por más placenteras que hayan sido las vacaciones, el deseo de regresar al hogar suele aflorar los últimos días: la cama propia, la comida casera, el olorcito a "casa" termina por extrañarse por más paradisíaco que sea el destino elegido para el descanso.

Ahora, si la primera imagen con que toman contacto las retinas luego de poner la llave en la puerta es ropa tirada por todos lados, un tendedero que nunca se colgó, la valija que finalmente no se usó en medio del paso, el cesto de la ropa sucia repleto, comida en mal estado en la heladera ¡y el freezer vacío! poco durará el relax alcanzado durante los días de descanso.

"Volver a una casa organizada nos hará desempacar mucho más fácil, rápido y mejor. Lo ideal arrancar todo el ciclo de orden un mes antes del viaje". Brenda Haines es organizadora profesional y creadora de @tuespacioorganizado y así comenzó a responder a Infobae sobre las mejores sugerencias para que volver todo a su sitio luego de las vacaciones no se vuelva un estrés.

La clave, parece, es establecer una lista de prioridades.

Parece obvio, pero si le asignamos un lugar fijo y definitivo a las cosas, no perdemos tiempo al buscarlas y al mismo tiempo no compraremos de más

"No conviene dejar ropa para lavar ni para planchar -recomendó Haines en primer término-. Dejar el lavadero lo más limpio y despejado posible, ya que cuando llegamos tenemos muchas cosas para lavar, y por lo general es el lugar que termina más desordenado y caótico".

Tampoco conviene dejar objetos en tránsito. "Intentemos resolver todo antes de irnos, por ejemplo: arreglar lo que está roto o no funciona, hacer devoluciones, llevar prendas a la tintorería, bolsas para revisar, etc.", sugirió la experta, para quien lo peor que puede pasar es tener "pendientes" para el regreso.

En tercer lugar, Haines aconsejó "guardar cada cosa en su lugar". "Parece obvio, pero si le asignamos un lugar fijo y definitivo a las cosas, no perdemos tiempo al buscarlas y al mismo tiempo no compraremos de más", advirtió.

Antes de irse, es ideal resolver pendientes: arreglar algo roto, pagar cuentas, llegar prendas a la tintorería, etc (Getty)
Antes de irse, es ideal resolver pendientes: arreglar algo roto, pagar cuentas, llegar prendas a la tintorería, etc (Getty)

"Dejemos todas las cuentas y facturas pagas. Así podremos relajarnos durante el viaje y que no nos sorprendan los vencimientos", sugirió Haines, para quien "las sábanas y toallas se cambian uno o dos días antes de irse, así se llega a lavar todo lo que estaba en uso antes de partir".

En sexto orden de prioridades, Haines previno "desconectar todos los aparatos que se pueda (electrodomésticos, TV, computadoras, etc), al tiempo que recomendó "cerrar las llaves de paso de agua y gas para, de esta forma, evitar posibles los daños de un corte eléctrico, subidas de tensión o escapes de gas y agua".

"Es importante dejar vacíos los tachos de basura para evitar los malos olores", siguió la experta, quien aportó un tip extra: lavar el tacho antes de irse y echarle bicarbonato de sodio.

Dejar la heladera limpia y reservar bebidas, alimentos no perecederos y conservas para el día del regreso agilizará la primera comida en casa

Consultada sobre cómo hacer con los alimentos presentes en la heladera, Haines sugirió "recortar las compras del supermercado" para así agotar lo que queda de productos de limpieza, perfumería y alimentos. No comprar alimentos de más los días previos al viaje es clave en este sentido.

Finalmente, dejar la heladera limpia y reservar bebidas, alimentos no perecederos y conservas para el día del regreso agilizará la primera comida en casa. "De esta forma, no tendremos que correr al supermercado; otra opción es dejar comida hecha freezada", concluyó Haines.

Llegar a una casa en la que reina el caos debe figurar en el top five de situaciones estresantes. Si a tener que lavar y volver a su lugar la ropa que se llevó a las vacaciones se le suma la necesidad de ir por víveres al supermercado, ordenar cosas que se dejaron "en el camino" o vaciar la heladera de alimentos vencidos, el descanso alcanzado se esfumará en lo que dure un suspiro.

Hay quienes dicen que hacer las cosas mal, o a medias, lleva el mismo tiempo que hacerlas bien ¡y la gratitud de encontrar todo en su sitio seguramente será doble! Bien valdrá la pena intentarlo.

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