Violencia y acoso callejero, dos términos que a simple vista son distintos, pero que en realidad, se encuentran bajo el halo de la agresión, aquel acto que tiene la intención de causar daño a quien va dirigido. Pero no son sólo palabras, ya que hay estadísticas que avalan esto: 8 de cada 10 mujeres fueron víctimas de acoso callejero, según la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires.
A nivel mundial, afecta a millones de mujeres, pero como contrario a lo que debería suceder, es naturalizado por gran parte de la sociedad, por eso se posiciona de manera "invisible" como una de las forma más ruines de violencia contra las mujeres. Esta relación de desigualdad de poder entre los géneros es reforzada por la dominación simbólica.
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"Siempre una connotación sexual y se da en lo que es los espacios públicos, los medios de transporte y en los espacios privados pero con acceso al público. En cierta forma nos lleva a moldear nuestras vidas y a tomar decisiones para prevenirlo. Muchas veces pensamos cómo vamos a salir vestidas a la calle y por dónde circular, cuando no debería suceder", explicó a Infobae la abogada Silvina Bentivegna.

El acoso se puede dar en los siguientes casos: silbidos, tocamientos, roces intencionados, persecución y acorralamiento en la calle, grabaciones y fotografías no consentidas, frases obscenas y miradas intimidantes. Todas estas situaciones, dejan una marca profunda en la psiquis de quien está pasando por esto.
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"Es muy común que se produzca durante la noche en bares y boliches. Recientemente comenzó a llevarse adelante una campaña de concientización en CABA, en donde colocaban carteles en distintos lugares con frases que decían que si hay acoso no es levante. También se llegó a poner un trago en la barra del lugar, para que en caso de que una chica esté siendo víctima de acoso, se acerca a la barra y pida esa bebida en particular, una especie de código para alarmar a todos acerca de lo que está sucediendo", cuenta la especialista.

Lamentablemente las sanciones son mínimas y no se ajustan a la realidad. Básicamente lo que existen son multas que oscilan entre los $200 a $1000 y trabajos comunitarios que tienen un piso y un techo que va de 2 a 10 días. "A esto se suma, algo muy negativo que debería cambiar, la mediación en donde está el acosador y la víctima", dice Bentivegna.
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"En el ámbito de la provincia de Buenos Aires se está trabajando a los fines de incorporar en el código de faltas provincial el acoso callejero ya que no está legislado a diferencia de la Capital Federal. Por otro lado, se está trabajando en las currículas escolares con contenido específico de concientización en materia de acoso con una mirada de género y derechos humanos", expresa Bentivegna.
Dónde recurrir si se sufre cualquier situación de violencia
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– En Capital Federal se puede realizar la denuncia en el Ministerio Público Fiscal y en la Oficina de Violencia Doméstica
– En provincia de Buenos Aires hay Comisarías de la mujer que se encargan de recibir y ayudar a las víctimas
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– En este link hay una lista completa con todos los organismos a los cuales se puede acudir.
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