Maternidad tardía: el caso de María Fernanda Callejón vuelve a abrir el debate

A los 50, la actriz vuelve a soñar con convertirse en madre por segunda vez. A pesar de los posibles riesgos, un nuevo estudio determinó los beneficios de una gestación añosa

En 2015 luego de varios intentos y afrontar la trombofilia nació Giovanna hoy quiere tener un segundo hijo (Nicolás Stulberg)
En 2015 luego de varios intentos y afrontar la trombofilia nació Giovanna hoy quiere tener un segundo hijo (Nicolás Stulberg)

La maternidad tardía es una tendencia mundial en alza, cada vez más mujeres por razones de salud, laborales o simplemente la postergación de una etapa deciden luego de los 45 años. Ya no guían sus decisiones por su reloj biológico. El caso más reciente, el de la actriz María Fernanda Callejón, que a los 48 años luego de varios intentos, tras más de dos décadas de lucha, halló la plenitud con la llegada de su hija Giovanna: Hoy, con 50 años, vuelve a soñar con agrandar la familia.

"Estoy haciendo un tratamiento para darle un hermanito a Giovanna", aseguró Callejón revista Paparazzi. Tomó la valiente decisión de volver apostar por la vida comenzó un tratamiento de fertilización asistida.

"De la fertilización asistida que ya hice a mi me quedaron cuatro embriones. El primero falló. El segundo dio vida a mi hija. Y ahora me quedan dos embriones más", explicó Callejón.

En la actualidad, las mujeres son independientes, profesionales con proyectos a futuros y saben decir que no a la maternidad como rol obligatorio. Pero, la decisión tardía no implica perderse de este papel tan importante para muchas mujeres.

"La presión por la maternidad es un mandato que ya padecí en su momento. Yo creo que no se habla porque todavía es algo muy fuerte. Incluso esto de ser madre siendo una chica grande, por así decirlo, también te hace leer entre líneas que el mundo tiene que empezar a abrir su cabeza", resaltó la actriz a Infobae.

Estoy Tan enamorada d vos hijita😢💕no veo la hora d verte! #cuentaRegresiva

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Desde un punto de vista biológico, los 'mejores años' en términos de fertilidad coinciden con aquellos dedicamos al progreso profesional. A partir de los 35 años se considera una gestante 'añosa', en cuanto a que aumentan los riesgos de padecer determinadas patologías como diabetes gestacional, preeclampsia, sufrir de hipertensión, diabetes, desangrado, embarazos ectópicos y abortos. En cuanto al bebé, aumenta la posibilidad de bajo peso o muerte al nacer, predisposición a la diabetes y síndrome de Down.

Sin embargo, un estudio publicado en International Journal of Epidemiology, tomó como evidencia los resultados de tres investigaciones llevadas a cabo en Gran Bretaña, entre 1958, 1970, 2000 y 2002, donde participaron 10 mil niños. Se comparaba la edad de la embarazadas frente a la capacidad cognitiva de los niños al cumplir una vez cumplido los 10 años.

Los hijos de madres que dieron a luz entre los 35 y 39 poseían puntuaciones cognitivas más pobres que las de madres menos años. Pero, sometidos al mismo procedimiento de evaluación una década más tarde, las conclusiones se invirtieron. Los niños de madres de 35 a 39 años demostraron una mejor evolución cognitiva que los de las gestantes 'jóvenes' (25 a 29 años)

Para Alice Goisis, investigadora de la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres y del Instituto Max Planck de Investigación Demográfica en Alemania, y autora principal del estudio, la explicación está estrechamente relacionada con las características sociales y económicas de las mamás. "Las características de las madres mayores han cambiado drásticamente con el tiempo". En las publicaciones previas las mujeres que tenían hijos post 30 años "tenían más probabilidades de tener múltiples, y posiblemente más pobres", mientras que en el estudio posterior -en 2002 – "tenían más probabilidades de ser educadas, y socioeconómicamente mejor", puntualizó.

A su vez, son más conscientes de la crianza, su salud física y se sienten emocionalmente más maduras para emprender la tarea."Estas mujeres tienden a ser favorecidas", dijo, y para cuidar mejor de sí mismas durante el embarazo. Eran menos propensos a fumar y más propensos a amamantar, en comparación con las madres más jóvenes.

"Hoy en día, los hijos de madres mayores tienen, en promedio, mejores resultados debido a las características de las mujeres que tienden a tener hijos en edades más avanzadas", dijo el Dr. Goisis. Todo un cambio de paradigmas que seguramente se podrán analizar en el futuro.

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