La historia de la pintora que se convirtió en símbolo del Ni Una Menos casi por casualidad

Romina Lerda llegó a la popularidad de la mano de su retrato usado en el masivo reclamo contra el femicidio. En diálogo con Infobae, aseguró sentirse “orgullosa de haber colaborado con el reclamo de miles de mujeres”

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"Si lo haces con pasión, te sale bien" dice  Romina Lerda desde su casa en City Bell, en donde vive hace 2 años, en dialogo con Infobae. Así empieza a contarnos un poco de su vida a lo largo de estos años en los que su trabajo la llevó a ser la autora de uno de los símbolos del Ni Una Menos.

Pintora por amor al arte en general, decidió dedicarse a hacer retratos hace poco más de 5 años cuando pintó un cuadro para ella inspirandose en su rostro, en un momento de definiciones en su vida, a la que llamó Free. Y nunca más paró. Pintó mujeres de pelos coloridos, pintó mujeres de diferentes etnias o razas, pintó madres e hijas, "no pinto ojos, pinto miradas", dice Romi cuando es inevitable notar que sus mujeres tienen unos enormes ojos expresivos. Madre de dos hijos, Alfonsina de 11 y Federico de 6, quien parece seguir sus pasos con el lienzo y el pincel porque "le encanta pintar y es súper detallista", según su mamá.

Lerda pinta mujeres de pelo colorido y ojos expresivos
Lerda pinta mujeres de pelo colorido y ojos expresivos

Estudió diseño gráfico y se animó a improvisar con los acrílicos, las acuarelas, los fibrones y algunos materiales que le permiten hacer relieves a sus obras. Siente que logra transmitir alegría y frescura con sus colores contrastantes y vibrantes que nunca pasan inadvertidos.

Romi dice que desde que tiene uso de razón pinta, que a los 3 años dibujaba paisajes, naturaleza muerta o barcos y que todavía no puede creer hasta dónde llegó; porque cuando a mediados de Octubre de 2016 la llamaron de un estudio de diseño de Córdoba -provincia que la vio nacer hace 39 años- pidiendole autorización para usar un retrato suyo y estamparlo  en remeras durante la marcha que tenía como consigna Ni Una Menos, ella accedió  orgullosa de que ese rostro de una mujer mostrando un corazón en la palma de la mano haya sido el avatar de cientos de mujeres en sus whatsapp durante varios meses.

Romina toma como un gran impulso en su carrera la repercusión que tuvo ese hecho puntual que nunca había planeado,pero ella había empezado a tener el éxito que deseaba algunos años antes cuando decidió hacer una página web para vender sus obras y se sorprendió con el resultado y hoy puede decir que vivir de esto es algo que le costaba imaginar que iba a pasar porque para ella "pintar no es un trabajo, es un placer" y espera poder seguir haciéndolo por muchos años más.

La pintora usa acrílicos, acuarelas, fibrones y le da relieve a sus obras
La pintora usa acrílicos, acuarelas, fibrones y le da relieve a sus obras

Sus clientas son casi todas mujeres que llegan a ella por sus redes sociales o por haberla descubierto en alguna muestra en donde expuso sus cuadros. También tiene clientes varones -en menor medida- que, por lo general buscan en sus retratos encontrar un rostro similar al de la mujer que quieren agasajar obsequiandole  una pintura de Lerda.

Proyectos tiene un montón: seguir pintando, perfeccionarse y sacar más libros de colorterapia como el que acaba de publicar llamado Mujeres del mundo, a principios de este mes y que va a presentar de manera oficial con una muestra de sus obras en Marzo.

A Romina se la escucha humilde, serena y sencilla. De ese modo, agradece las preguntas que la llevaron a contar un poco de su vida como pintora intuitiva y mujer orgullosa de pintar mujeres.

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