(Video: El Tigre Verón, El Trece)

Tras encabezar una tensa discusión por paritarias, El Tigre Verón (Julio Chavez) y su círculo de confianza en la UTCA fueron detenidos por orden de la fiscal Raimundi (Muriel Santa Ana) y llevados a la cárcel de Ezeiza, mismo penal donde está alojado Sergio, hermano de Miguel y con quien mantiene desde siempre una pelea que parece no tener retorno.

Aún desde la sordidez de la prisión, Verón mantiene su poder al frente del gremio y dará la orden de movilizar a los afiliados para evitar un allanamiento en sus oficinas. Su domicilio particular también será blanco de investigación: Marina (Pietra) no podrá evitar que la policía requise toda la vivienda y la fiscal empieza a descubrir los "negocios sucios" del Tigre.

Mientras tanto, El Chaqueño (Manuel Callau) se muestra satisfecho de haber logrado un acuerdo con Raimundi que condujo a su enemigo directo al confinamiento. Pero el empresario ganadero irá por más: no se detendrá hasta ver a Verón destruido y le propone al Tripa Delfino ocupar el sillón principal en el sindicato.

Fabito (Marco Antonio Caponi), es victima de una brutal paliza en la cárcel
Fabito (Marco Antonio Caponi), es victima de una brutal paliza en la cárcel

Por otra parte, la "estadía" de Fabito (Caponi) en la celda comienza a despertar cierto resquemor entre los otros presos. De hecho, cuando se desate un motín, el hijo del Tigre recibirá una tremenda golpiza que ni su propio padre podrá detener.

"Le están pegando a Fabito", le avisan a Verón, que cuando llega al lugar se encuentra con la desolada imagen de su hijo mayor totalmente golpeado y ensangrentado. Miguel también recibe golpes de los reclusos y es apuñalado. Pero recibirá la ayuda y la asistencia de un enemigo de sangre: su hermano.

El Tigre Verón consta de doce episodios y se realizó íntegramente en locaciones exteriores, en distintos puntos de la Capital y también de la provincia de Buenos Aires, entre ellos Mataderos.

Miguel Verón es un experimentado sindicalista, al frente de la UTCA (Unión de Trabajadores de la Carne), un gremio fuerte que ha consolidado su personería gracias a la capacidad de negociación de su líder. Pero lo suyo no es el diálogo ni la conciliación. Todo es presión, imposición y obligación. Su sindicato es terreno de pujas internas por parte de adversarios que ansían quedarse con su puesto de poder.

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