Luis Novaresio: “Muchos funcionarios kirchneristas se sienten en la cúspide de Sierra Maestra, y solo llegaron al piso 30 de Puerto Madero”

A horas de debutar con “Dicho esto”, el periodista cuenta cómo conoció a su pareja, analiza el escándalo de las vacunas y reflexiona sobre el presente que vive la Argentina: “El peor desestabilizador que tiene Alberto Fernández es Alberto Fernández, por su verborragia, su falta de capacidad de gestión y su incapacidad de reconocer un error y corregir”

Luis Novaresio "Este nuevo vínculo me ha hecho mucho más relajado y más cercano al disfrute"


“La tele me genera mucho pánico”, dice Luis Novaresio, a punto de comenzar con un nuevo programa diario. Si bien el periodista afirma que sigue siendo “tan curioso como cuando era muy pibe haciendo este trabajo”, todo cambia cuando está por arrancar un ciclo en la televisión: su primera reacción es replantearse lo está haciendo. “¿Por qué estoy acá?”, suele preguntase. Sin embargo, esa primera sensación se disipa pronto: “Algo opera y hace que me sienta en casa”, cuenta.

El 2021 viene cargadísimo de horas de pantalla y aire para el conductor. Volvió su clásico programa por las mañanas de Radio La Red, en marzo retomará su ciclo dominical Debo decir, y este lunes estrena un envío diario: Dicho esto, a las 20 y por la pantalla de A24. “Un año de elecciones en una señal informativa. Hace mucho tiempo que no hacía tira, va a estar bueno”, se ilusiona Novaresio.

Además de un presente profesional intenso y exitoso, Luis disfruta de un gran momento personal. De novio con el empresario inmobiliario Braulio Bauab, anuncia que de momento no habrá casamiento. “La idea es poder hacerlo con una fiesta”, dice, sin perder las esperanzas. La pareja, que comenzó a convivir en plena pandemia, también comparte tiempo y hogar con Vera, la hija de tres años que Braulio tuvo en acuerdo de coparentalidad con Virgina Laino. “Es algo nuevo, muy disruptivo”, concluye el rosarino.

—Se viene un año a full. ¿Cómo se vive en casa esta agenda tan cargada?

—En casa viene bien: nos vamos a organizar mejor porque este año voy a terminar más temprano. El año pasado terminaba muy tarde, por eso me propuse dejar Animales (Sueltos): es fatal ese horario. Así que en casa estamos súper contentos.

—¿Cómo sos con las fechas en lo personal? ¿Sos bueno para los aniversarios, para los cumpleaños?

—Raramente. Con Braulio me he hecho muy atento a las fechas. Ese vínculo provocó, entre otras cosas, que contase públicamente mi elección sexual en contra de todos mis principios. Había militado por el “no hay por qué hacer pública la orientación sexual, la heterosexualidad no se cuenta”. Aunque quien haya trabajado conmigo o haya estado cerca tenía totalmente clara mi elección sexual. Este nuevo vínculo me ha hecho mucho más relajado y más cercano al disfrute.

—Tiene muchos fans Braulio.

—Voy a tratar de hacer el esfuerzo de separar lo que me pasa emocionalmente con él. Es uno de los tipos más interesantes que he conocido, aparte de lindo, escandalosamente. Siempre digo lo mismo: él se enoja, pero desde que salgo con él pasé a ser el simpático en la pareja. Es un papá súper interesante, me provoca una gran admiración. Un empresario exitoso, que se reinventó a los 40. Nunca, en estos dos años que llevamos, nos aburrimos de conversar. Es un gran disfrutador. He aprendido con él.

—Con la llegada de Vera, ¿se despertó un costado más paternal en vos?

—Cuando empezó este vínculo, ¿qué era yo? No soy el padrastro, no soy el tío, y Vera lo resolvió muy fácil. Una vez, en un Zoom del jardín le pidieron que dibujara a su familia. Dibujó a tres personas y dijo: “Este es mi papá, esta es mi mamá y este es mi Luis”. Hay un papá genial, una mamá más genial todavía, y yo soy su Luis.

—¿En este vínculo con Vera, apareció la fantasía de buscar otro hijo?

—Durante 50 años de mi vida dije que no iba a hacer pública mi orientación sexual. Como verás, soy un tipo de palabra. Entonces, dije: “La paternidad es un ciclo que pasó, no se dio por distintos motivos, lo elegí de esta manera”. ¡Qué sé yo qué! No voy a firmar más que ya pasó esto, no vaya a ser cosa que dentro de unos meses...

—La aparición de Braulio fue súper disruptiva en tu forma de pensar.

—¡En un montón de cosas! Primero, por cómo nos conocimos. Una compañera de Infobae, Muriel Balbi, un día llegó a la redacción y me dijo: “Che, te tengo que decir algo, no lo tomes a mal”. Yo dije: “Sonamos, pasó algo grave”. “Un amigo mío te quiere conocer”. “De ninguna manera, no tengo ganas”. “Es vecino tuyo, viven en el mismo complejo. Se llama Braulio”. Nueve años viviendo en el mismo lugar sin cruzarnos una sola vez. “Si algún día alguien te pide una tacita de azúcar es mi amigo Braulio”. Al día siguiente, apareció un señor que me dijo: “¿No tenés una tacita de café?”. Lo vi y dije: “¡Apa!”. Claro, a partir de ahí empezó un vínculo distinto, con un señor que tenía una hija, un régimen de coparentalidad. Apareció una mamá de esta hijita. Fue rearmar una estructura. Virginia armó un grupo de WhatsApp en el que estamos Braulio, ella y yo, que se llama Alternative family, familia alternativa. Fue bastante apropiado. Es una cosa nueva, muy disruptiva.

Luis Novaresio: "Me impacta es que Alberto Fernández se haya podido transformar en un político clásico argentino tan brutalmente"

—Luis, arrancás nuevo programa y me encantaría que charlemos de actualidad. ¿Te sorprende el vacunatorio VIP?

—No, no me sorprende, tampoco me desilusiona. Lo que me impacta es que Alberto Fernández se haya podido transformar en un político clásico argentino tan brutalmente. No solo es la avivada de adelantarte en la cola y tener un amigo que te vacuna. ¿Sabés qué es esto? Es una concepción de poder. ¿Cómo no puedo elegir un amigo mío para darse la vacuna si el Estado soy yo? La idea de que no tenés que rendir cuentas, de que no hay igualdad ante la ley. Me desencanta porque es lo mismo de siempre. “Me importa la nada misma el jubilado de 85 años que vive en Quitilipi; vacuno a mis amigos, a los chicos de 20 años, a los suegros, a los parientes, a la secretaria”. Es un bochorno.

—¿Alcanza la renuncia de Ginés González García?

—No, claro que no. ¿De verdad me quieren hacer creer que la impecable técnicamente Carla Vizzotti no sabía que se estaba…? ¿Quién era la jefa del plan de vacunación nacional de la República Argentina? Carla Vizzotti. ¿Y no sabía esto? No solo no alcanza, sino que no nos hubiéramos enterado si periodistas como Nacho Ortelli y Fede Mayol no hubiesen empezado a escarbar y a ver la punta. Hace falta que conozcamos con pelos y señales quiénes, fuera de las prioridades, fueron vacunados. No solo en el Posadas, en todo el país. Están intentando reducir daños en Ginés. No alcanza.

—Que Horacio Verbitsky saliera a contar esto de esta manera, ¿tiene que ver con la nota que estaba por publicarse de Nacho Ortelli y Fede Mayol? ¿Fue una forma de reducir daños?

—Comparto la hipótesis que el domingo escribía Beatriz Sarlo, que ante la inminencia de la nota… Algunos malintencionados, no tengo la información, dicen que fue un pase de facturas de Verbitsky hacia Ginés González García que no era bien visto ni por Cristina ni por el kirchnerismo más duro. No me consta.

—¿Tenemos retorno de esto?

—Yo creo que sí… Que esta gestión de gobierno pueda enmendar lo que ha sucedido me cuesta mucho creerlo. Discutí fuertemente con Santiago Cafiero sobre este tema: no hay un criterio objetivo. El jefe de Gabinete defendió la vacunación de Zannini. Es escandaloso, debería dejar de ser procurador del Tesoro. Es el jefe de los abogados, que vela por la legalidad, y atropelló la legalidad. ¿Cómo se vuelve de esto? Hay que empezar a elegir a personas que no crean que el Estado son ellos. Todos me decían: “Macri cuando…” Macri hizo algo peor todavía que se parece mucho a la concepción del Estado soy yo: amplió por decreto el blanqueo a sus familiares, casi licua la deuda que tiene con el Correo su propia familia. ¿Por qué? Los políticos argentinos que llegan al poder creen que es de ellos. No creen ni en la igualdad ante la ley, ni en la legalidad, ni en la publicidad de los actos de gobierno.

—¿A Macri le podría haber pasado también el vacunatorio VIP?

—Definitivamente, sí. No vi una convicción del respeto de la igualdad ante la ley con estos dos casos que te mencionaba. Tranquilamente le hubiera pasado. Hay algo distinto en el fernandismo, en el kirchnerismo: encima te hablan como si fueran superiores moralmente, te dan cátedra. Hay mucho funcionario, especialmente en el kirchnerismo más duro, que se siente en la cúspide de Sierra Maestra, y lo más alto que han llegado es al piso 30 de Puerto Madero.

—Beatriz Sarlo contó que a ella le ofrecieron vacunarse. ¿Te lo ofrecieron a vos?

—Hoy me decía Rosario: “¡Qué poco VIP que sos!, ¿no te ofrecieron algo?”. Cero, nadie. No me ofrecieron ni la vacuna de la gripe.

—¿No sentiste en algunos casos una indignación casi sobreactuada de una situación que muchos suponían que podía suceder, porque tristemente está en nuestra idiosincracia? Por supuesto, festejo que se castigue a los responsables y quiero que la Justicia investigue todo lo que tenga que investigar.

—Hay dos aspectos: la condición humana y la condición de ser argentinos. De la condición humana, me gusta recordar el libro de Hannah Arendt, Eichmann en Jerusalén o la banalidad del mal, donde hace un análisis, que incluso le cuesta un dolorazo de cabeza con la comunidad judía, de tratar de entender qué pasaba por la cabeza de los tipos que armaban las cañerías de los tubos de gas de los campos que eran judíos. No lo justificaba de ninguna manera, trataba de entender qué pasa en la condición humana, que es la desesperación de morirte y encontrar una vacuna. Ahora, en un pibe de 20 años no se trata de la vida y la muerte, es puro egoísmo. No hay vuelta atrás.

—Es porque puedo.

—En la mítica nota con Mariano Grondona, le preguntaron a Yabrán qué es el poder y dijo: “Tener impunidad”. Perdón la generalización, pero el dirigente argentino que llega al poder está convencido de que es impune.

—¿Cómo impacta esto en Cristina?

—Hasta ahora pareciera que está bastante ajena a esta situación. El caso Zannini, algunos militantes de La Cámpora: es pura y total responsabilidad de Alberto Fernández. En México el Presidente de la Nación mandó a decir que los fiscales no investigan porque no hay delito. Volvió a pegarle a los periodistas diciendo que montamos esta escena. El peor desestabilizador que tiene Alberto Fernández es Alberto Fernández, por su verborragia, su falta de capacidad de gestión y su incapacidad de reconocer un error y corregir. En esta no le echemos la culpa a Cristina, es mera y pura responsabilidad de él.

Luis Novaresio "La política argentina puede permitir que una persona con 13 causas judiciales, en muchas de ellas procesada, sea la mejor armadora política del país"


—Estamos lejos todavía, ¿pero Alberto va a querer ir por la reelección?

—Asumo que sí: toda persona que está en el poder tiene esta vocación. No voy a hacer pronósticos, soy el que hizo el pronóstico “Cristina terminó”. Sarlo dice que somos dos nada más los que lo reconocemos. Fui un burro. La política argentina puede permitir que una persona con 13 causas judiciales, en muchas de ellas procesada, sea la mejor armadora política del país. Macri quiere volver.

—¿Le ves chances?

—Es posible porque no tenemos una actitud de sanción ciudadana a las malas gestiones. Carlos Menem sacó el 25% de los votos cuando no se presentó a la segunda vuelta y ganó Néstor Kirchner. ¿Por qué no podría volver Macri?

—¿Cómo ves la Argentina de cara a elecciones este año?

—Va a ser muy difícil. Hay dos grandes componentes. Primero el de la salud: ojalá que se pueda conseguir la vacunación rápida. Después, una situación económica dificilísima: uno de cada dos argentinos es pobre, con una inflación que el presupuesto dice que va a ser del 29%, y que todos hablan de arriba del 40%. La Argentina es un país donde cristaliza la oportunidad perdida. Hay poquitas convicciones sobre nuestro país: una es que siempre es una oportunidad perdida. Macri fue una oportunidad perdida. Alberto es una oportunidad perdida. Cristina fue una oportunidad perdida. Y así, sucesivamente.


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