Colin Farrell, de chico malo a padrazo ejemplar

Entre drogas y alcohol, el actor irlandés atravesó un tiempo descontrolado. El nacimiento de su hijo, James con un extraño síndrome resignificó su vida

Colin Farrell en el estreno de "Dumbo" su última película. (REUTERS/Mario Anzuoni)
Colin Farrell en el estreno de "Dumbo" su última película. (REUTERS/Mario Anzuoni)

El bonito actor cumple 25 años y ya logró el “sueño del pibe”: filma una película bajo la dirección de Steven Spielberg. Decide festejar su cumpleaños como más le gusta: pasándola bien y bebiendo con mucho exceso y poca moderación. Al otro día se presenta en el set. Tiene un gran oficio pero también una fenomenal resaca por lo que debe repetir una frase 56 veces. La escena es tan patética que su hermana -de visita en el rodaje- siente vergüenza y se marcha. El fastidio de todos es evidente pero no la sorpresa. Saben que se encuentran ante Colin Farrell, uno de los mejores actores de su generación pero también un hombre al que la palabra límite le resulta extraña y sobre todo, impracticable.

Veinte años después, el actor que confesó que desde los 14 pasó la mayor parte de su tiempo “borracho o drogado”, el hombre que con su fama de “chico malo” enamoró a Britney Spears, Angelina Jolie, la playmate Nicole Narain, Carmen Electra y hasta tuvo un romance platónico con Elizabeth Taylor, se muestra como una persona tranquila, que disfruta de la vida sana y de su rol de padre. Este cambio de vida es gracias a la madurez del actor pero también a la llegada de James, su hijo con síndrome del ángel.

Repasemos su historia. Durante años, Colin Farrell fue el chico malo más malo de Hollywood. Méritos no le faltaban. Su vida comenzó el 31 de mayo de 1976 del otro lado del océano, más precisamente en Castleknock, en la hermosa Irlanda. De chico, como tantos otros chicos de allá y de acá, soñaba ser futbolista como su papá y su tío, jugadores profesionales o como un tal Diego Maradona que lo deslumbraba en México 86. “Cuando tenía 12, 13, 14 años él era mi mayor ídolo. No fueron actores, ni cantantes, era Maradona. Conocerlo veintipico de años después fue extraordinario. Amé conocerlo”.

Con Maradona como ídolo y su padre como ejemplo, pronto se dio cuenta que el fútbol no era lo suyo. “No era lo bastante bueno, así que lo dejé y me inscribí en la Escuela de Arte Dramático de Dublín”. Alternaba sus horas de clase con largos recreos en los pubs. Le costaba lograr el sueño y solía escaparse de su casa para dormirse mirando las estrellas luego de bajarse unas cuantas botellas de sidra o de emborracharse con leche y whisky solo o con amigos. También consumía diferentes drogas.

Pese al descontrol en su vida personal, en su vida profesional le iba más que bien. Apenas terminó los estudios consiguió papeles en distintas series británicas y a los 21 obtuvo su primer rol en cine en Drinking crude. Con el casillero de tele y cine completos le faltaba el de teatro para cantar “bingo”. Lo llenó cuando le ofrecieron actuar en una obra en Londres. Y si la suerte llama a la suerte, Colin sí que la tuvo. En una de las funciones, entre el público estaba Kevin Spacey, que quedó tan fascinado con su interpretación que lo recomendó para la película Criminal y decente. Las críticas fueron excelentes y lo impulsaron a cambiar su país por la ciudad de Los Ángeles.

Desde sus inicios su carisma y talento atrajo al público. (REUTERS/Henry Nicholls)
Desde sus inicios su carisma y talento atrajo al público. (REUTERS/Henry Nicholls)


Su indiscutible talento, sumado a su atractivo físico hicieron que pronto empezar a transitar ya no por el camino sino por la autopista del éxito. El primer gran papel fue en Tigerland. Al poco tiempo, en julio de 2001, anunció que se casaría con Amelia Warner. Lo hizo, pero el matrimonio duró poco y nada, apenas cuatro meses.

A partir de allí se sucedieron los buenos papeles con los romances explosivos. Su estilo entre desarreglado y sexy, su bien ganada fama de chico descontrolado y su carisma hicieron que una gran cantidad de mujeres quisieran entrar en ese mundo que parecía tan peligroso como fascinante.

Mientras trabajaba con enormes realizadores como Oliver Stone, Michael Mann, Woody Allen y Neil Jordan y compartía pantalla con Bruce Willis, Tom Cruise, Ben Affleck, Al Pacino y Samuel L. Jackson, en su vida compartía cama con distintas mujeres que sin embargo, no podían quedarse en su casa porque “quiero evitarles a todas el manicomio que es mi vida”.

Una de sus relaciones más conocidas la tuvo con Angelina Jolie mientras rodaban Alexander bajo las órdenes de Oliver Stone y cuando por la vida de ella no se había cruzado Brad Pitt. El romance provocó entre asombro y burlas porque en la película, Angelina solo un año mayor que el irlandés, interpretaba a su madre. Hasta el día de hoy, se recuerdan dos hechos de esa filmación. La visible química entre ambos actores y que en una jornada Farrell estaba tan alcoholizado que improvisó una danza irlandesa sobre una mesa, calculó mal y se estrelló contra el piso rompiéndose un tobillo y la muñeca.

El año pasado se rumoreó que el irlandés y la ex de Brad Pitt volvían a estar juntos (Grosby Group)
El año pasado se rumoreó que el irlandés y la ex de Brad Pitt volvían a estar juntos (Grosby Group)

Angelina no fue la primera actriz a la que se relacionó con el actor. Antes estuvo con Michelle Rodríguez y Kim Bordenave. Luego con Demi Moore, Carmen Electra; todas del rubro actrices, con Paris Hilton del grupo de las mediáticas y con Britney Spears del rubro “de todo un poco”. Con la estrella pop aparecieron en el estreno de The recruit, tan sonrientes y borrachos que casi llegan tarde a la proyección.

Pero sin dudas la relación más llamativa fue la que mantuvo con Elizabeth Taylor. La historia -narrada por el actor- fue así. A finales de 2009, cuando estaba en el hospital porque había sido papá de Henry su segundo hijo, se enteró que la mítica actriz de 76 años se encontraba internada por un problema de corazón. Ni lerdo ni perezoso le envió unas flores, ya que estaba seguro que la diva no lo conocía. Pero ella no solo lo conocía sino que también le mandó flores. Comenzaron los llamados, como ambos eran noctámbulos solían mantener largas conversaciones que empezaban a las dos de la mañana. No hablaban de cine ni de romances. sí de poesía, comida, viajes… Aquello fue el comienzo de un año y medio o dos de relación platónica. “La adoraba. Era una mujer espectacular. Quise ser su marido número ocho pero nos quedamos sin tiempo. Fue la última relación romántica que he tenido. Aunque nunca se consumó”.

Según la leyenda, la cantante pop rompió la relación cuando él le regaló una remera con la inscripción: "Dormí con Colin Farrel y todo lo que conseguí fue esta espantosa remera" (Group)
Según la leyenda, la cantante pop rompió la relación cuando él le regaló una remera con la inscripción: "Dormí con Colin Farrel y todo lo que conseguí fue esta espantosa remera" (Group)

La que sí se consumó y con escándalo fue su vínculo con Nicole Narain. A los tortolitos se les ocurrió grabarse teniendo sexo. Dos años y medio después, la modelo de Playboy pensó que el videíto casero podía ser un buen negocio y buscó comercializarlo. Productores de la industria porno le ofrecieron 5 millones de dólares al actor para difundirlo pero no aceptó porque “no quiero que mi madre vaya a un hotel, diga ‘oh hay una película de mi hijo que no vi’ y ¡sorpresa!”. Abogados de por medio frenó su difusión, aunque el video fue distribuido sin permiso en la web.

Parejas y películas se sucedían y su descontrol con drogas y alcohol seguía. La revista People calculó que en dos semanas llegaba a consumir “veinte píldoras de éxtasis, cuatro gramos de cocaína, tres botellas de whisky, doce de vino y 30 litros de cerveza y 280 cigarrillos”.

En el 2003, junto a la modelo Kim Bordenave fue papá de James y en 2009 de de Henry con Alicja Bacheda. Si los hijos siempre cambian la vida, James modificó su vida de una manera insospechada. Apenas comenzó su desarrollo, el bebé manifestó algunos trastornos y una evolución diferente. No gateaba ni balbuceaba, mostraba trastornos en el sueño y una gran dificultad para mantener el equilibrio. Sin embargo, su risa era constante y cotidiana. A los siete meses descubrieron que estaba afectado por el síndrome de Angelman, una condición genética poco frecuente.

 Colin Farrell y Alicja Bachleda, madre de su segundo hijo (Reuters)
Colin Farrell y Alicja Bachleda, madre de su segundo hijo (Reuters)

A partir de esta condición de su hijo, el mundo del irlandés se revolucionó. Su personalidad adictiva se descontroló, tanto que dos años después del nacimiento de James, en el 2005, al finalizar el rodaje de Miami vice sintió que estaba “fuera de control” y empezó un tratamiento de rehabilitación. Era eso o -según confesó- encerrarse en su piso de Nueva York con “miles de dólares en cocaína y disparándole a la ventana hasta morir”.

Salió de la clínica desintoxicado y, sobre todo, cambiado. Redescubrió que le gustaba su profesión y que era una buena manera de ganarse la vida, pero sobre todo decidió que quería ser un padre muy presente en la crianza de James.

Dejó Nueva York y se mudó Los Ángeles a una casa a apenas 30 kilómetros de su hijo. “Hasta los cuatro años James no dio sus primeros pasos solo. Fue una emoción extraordinaria para él y para todos nosotros. Es un niño que requiere atenciones y que tiene necesidades especiales, pero yo no lo considero un discapacitado. Al menos yo no lo veo así. Cuando lo miro, me parece que es un niño feliz. La gran ironía de este síndrome es que se manifiesta a menudo con ataques de risa, como si la felicidad fuese uno de los efectos colaterales”, contó en la revista Oksalute! mostrando que había pasado de la categoría “padre ausente” a la de “padrazo”.

Al actor le encanta pasar tiempo con sus hijos y acompañar de cerca todos los progresos de James (Grosby Group)
Al actor le encanta pasar tiempo con sus hijos y acompañar de cerca todos los progresos de James (Grosby Group)

Lejos de sentirse agobiado por un síndrome tan raro, en la misma entrevista el ex chico malo dejó en claro que la paternidad no era una condena sino un regalo. “¿Si me siento desgraciado? No. El nacimiento de James, su existencia, ha sido para mí una bendición, no un peso. Gracias a él he madurado, he crecido, me he convertido en una persona más profunda, entiendo mejor el sentido de la existencia. ¿Y él? Es un niño que demuestra una valentía increíble, una fuerza vital pura y no contaminada. Adoro a mi hijo, y el hecho de que sea especial me hace adorarlo aún más”. En los últimos años no pierde ocasión en mostrar lo orgulloso que está de su primogénito. “James es dinamita, es mágico. Es un poco más único que la mayoría” y agrega que “verlo enfrentar los obstáculos es una inspiración”. Quizá por eso no hay modo de no creerle cuando asegura que hoy su mayor éxito es “verlo alcanzar sus objetivos“.

El actor asegura que "si no intentas ser buena persona cuando tenés hijos sos un asco". (Disney Enterprises).
El actor asegura que "si no intentas ser buena persona cuando tenés hijos sos un asco". (Disney Enterprises).

No solo se preocupa por la condición de James, junto a Bordenave se involucraron para encontrar soluciones. Descubrieron que ni para la industria farmacéutica ni para las clínicas era prioridad. Encabezaron diversas campañas de concientización y lograron incluir entre los estudios clínicos el test de Angelman. Hace un tiempo el actor reconoció que “cuando tienes hijos las cosas ya no giran en torno a ti”.

Con su personalidad adictiva bajo control reconoce que “Estaba obsesionado con la idea de ser un buen padre, el padre perfecto, pero aprendí que no se puede ser perfecto sin equivocarse o, al menos, exitoso, sin tropezarse”. Por eso dice que para ser papá “no hay instrucciones, solo entusiasmo y ganas de crecer con tus hijos”. Un buen consejo de alguien que, luego de un paseo por el infierno, descubrió que la paternidad elegida no solo te cambia la vida, también te la resignifica.

En medio de la pandemia, el irlandés acompaña a sus hijos (Grosby Group)
En medio de la pandemia, el irlandés acompaña a sus hijos (Grosby Group)

Bonus Track. Farrell conoció a Maradona en 2016. Dalma lo confirmó en su twitter: “Me acuerdo perfecto! Mi papá no quería ir a conocerlo porque no sabía quién era!!! YO LO OBLIGUÉ! Quería rajar a mi papá COMO SEA y el pesadilla no me dejó quedarme y me llevó a mi casa! y siguió “yo le rompí tanto los huevos que fue!!! Pero cuando le dije que Colin Farrel lo quería conocer, mi papá me preguntó de que jugaba... GLORIOSA ÉPOCA DE ‘LA NOCHE DEL 10’”.

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