Entrevista de Pamela David a Florencia Andrés: “Los padres necesitamos relajar las expectativas”

La profesora, coach y conferencista realiza en esta nueva emisión de “PamLive” un análisis sobre los desafíos en la crianza de niños de todas las edades durante la cuarentena

Entrevista de Pamela David a Florencia Andrés: “Los padres necesitamos relajar las expectativas”


En medio de la cuarentena por la pandemia del coronavirus, en donde todos los aspectos de la vida han sido modificados drásticamente, llega un nuevo envío de PamLive, el programa de Pamela David, con la profesora universitaria, escritora, coach y conferencista Florencia Andrés, quien realiza un análisis detallado sobre el desafío de ser padres de niños de cualquiera edad en estos tiempos tan particulares.

Florencia, quien actualmente es directora de proyectos de Confidence Time LLC, donde brinda cursos y ofrece el programa de Coaching Personal junto a su madre, aseguró en el ciclo producido por Jotax que “los padres necesitamos relajar las expectativas” que recaen sobre los niños en los tiempos que corren y explicó: “Está buena la práctica cada mañana de decir ‘hoy tenemos como objetivo tal cosa’, y lo escribimos’”.

—Pamela David: Los más chiquitos, los más vulnerables, están informados y no hay que esconderles la realidad. Pero tampoco angustiarlos con tanta información ¿cómo manejamos esa balanza con ellos?

—Florencia Andrés: Ser padres es un desafío enorme. Empecemos por algunas ideas que a mí me están sirviendo. Primero, un ritual de la mañana. Me venía pasando que los días no arrancaban con la mejor onda del mundo, por el encierro, por no ver a los amigos, el día no empezaba bien. Lo primero que les quiero sugerir es empezar escribiendo la intención que tienen para el día, ¿qué quiero hoy? Yo puse: “Quiero ser más amable". Empezás el día con otra intención, con otro tono.

—Pamela: ¿Cómo toleramos al otro? ¿Cómo nos damos cuenta qué los está afectando?

—Florencia: Nos damos cuenta porque le podemos preguntar. Podemos habilitar un espacio donde digamos “está bien estar como estás”. Esto significa permitir las emociones negativas. En la cultura que vivimos no está muy permitido. Especialmente en la era de redes sociales donde todos mostramos nuestra mejor cara y nuestra mejor predisposición. Podemos también decir “hoy no tengo un buen día”. Y podemos enseñarles a nuestros hijos que está bien no tener un buen día. Que está bien un día estar angustiado, triste, preocupado o enojado. Porque si no les enseñamos eso después de grande tapamos esas cosas, porque a nadie le gusta mostrar lo que está bien, entonces de grandes hacemos cosas rarísimas, tenemos comportamientos, relaciones tóxicas, fumamos, tomamos de más, todo para tapar emociones que no queremos mostrar. Como padres podemos elegir estar más positivos con la persona que esté más negativa.

—Pamela: En este momento excepcional ¿qué hacemos con los límites de los padres?

—Florencia: No tengamos miedo a perder la rienda. Tenemos que buscar el equilibrio entre ser más positivo con quien está más negativo… Alguien de mi familia que está pasando un momento de mucha negatividad, frustrado, lo último que necesita es que yo le remarque su negatividad. No ayuda que le diga “cambiá la cara”. ¿Entonces qué hago? Elijo pescarlo haciendo algo que está haciendo bien y se lo remarco y hago foco en eso. Sabiendo en que lo que hago foco crece. Puedo elegir hacer foco en lo positivo. Puedo habilitar sus emociones pero no validar lo que hace, no un comportamiento inadecuado.

—Pamela: A los chicos ¿hasta dónde se les exigen que colaboren?

—Florencia: Los padres estamos con demasiadas cosas sobre la mesa y necesitamos relajar las expectativas. Paremos un poco. No es el momento de tener la casa perfecta ni la alimentación perfecta ni la escolaridad perfecta. Este es un momento de crisis y para sobrevivir, no para ser prefectos. Paremos con querer cumplir de todo porque no vamos a poder dormir de noche.

—Pamela: ¿Cómo hago que ayude en casa sin retarlo y sin gritar?

—Florencia: Una de las mejores maneras es establecer objetivos por escrito. Sé que es un momento caótico, pero está bueno la práctica de la mañana temprano decir “hoy tenemos como objetivo…” y lo escribimos. Asignamos responsabilidades por escrito ya que duplicás las chances de que se logren.

—Pamela: El estrés también existe en los chicos. ¿Hasta dónde exigirles completar la tarea o el disfrute de otras actividades, como aprender a poner la mesa o hacer la cama?

—Florencia: La gran pregunta que nos tenemos que hacer como padres es qué queremos que nuestros hijos aprendan durante esta cuarentena. Ellos van a vivir un montón de crisis en la vida, un montón de momentos difíciles, un montón de momentos donde la vida los sacuda. Ellos tienen que sacar en limpio cómo se reacciona ante una crisis. Esta cuarentena pronto será un recuerdo, pero lo que no será un recuerdo es lo que saquen en limpio de esto. Lo que hayan aprendido de cómo se encara en una crisis. Cómo canalizo mis emociones, mis preocupaciones y mis enojos.

—Pamela: ¿A los chicos les traerá consecuencias todo este trauma que se está viviendo?

—Florencia: Una crisis puede ser un peligro o una oportunidad y va a depender de nosotros como padres porque somos su gran espejo. Si nos ven mal, de malhumor y tristes, van a entender que cualquier crisis es sinónimo de tristeza, presión y ansiedad. Si nos ven con días malos y que ese día podemos pedir perdón si les hablé mal o perdí la paciencia empiezan a naturalizar las crisis. Para los chicos no es fácil. Es muy necesario que los chicos puedan expresar su voz y nosotros lo escuchemos

—Pamela: Hablemos de nuestras palabras, cómo imprimen… Estamos enojados, cansados, nadie la está pasando bien en este momento.

—Florencia: Nuestras palabras crean realidades. No se las lleva el viento. Las palabras que decimos reiteradamente los chicos se las creen, y no solo se las creen sino que actúan en consecuencia, entonces tengamos cuidado. Cuando se van a dormir hay que cuidar lo que decimos porque es lo último que escuchan en el día, es lo que su mente se queda procesando toda la noche. Si tuvimos un día pésimo, antes de ir a dormir tengan una charla reparatoria. Tengan un abrazo. Un consejo es hacer el frasco feliz, donde escriben cualquier cosa en un papel, un pensamiento feliz, algo lindo del día. Todos los días escribir algo, meterlo en el frasco y leerlo antes de ir a dormir. Es una linda actividad para hacerlo con chicos chiquitos. Para los adolescentes, pensemos en generar conversaciones que sean positivas. No podemos estar noche y día hablando de la economía, del coronavirus… Los chicos nos escuchan, se dan cuenta, cambiemos de tema.

—Pamela: ¿Cómo manejar el tiempo en las pantallas?

—Florencia: Es todo un desafío. La tecnología bien usada esta buenísima. Pero hay algunas pautas: establecer un momento del día libre de pantalla para chicos y grandes. Cuando nos sentamos a la mesa por ejemplo. Podemos decidir usar la pantalla con buenos fines, que los chicos se conecten con sus amigos.

—Pamela: ¿Cómo hacer para que los hijos te cuenten que están angustiados?

—Florencia: Con mis hijos hicimos dibujitos: cada monstruo es una emoción, la calma, la alegría, el enojo, el miedo, el amor, y la tristeza. Todos los días hacemos una rutina de cinco minutos, todos los días les digo que agarren uno y me cuenten cómo se sienten hoy. Empiezan a hablar, sienten que tienen un espacio para decir “estoy enojado”, “tengo miedo”, “estoy triste”. Cuando los chicos pueden hablar de lo que les pasa bajan los comportamientos raros. Las emociones son increíbles porque necesitan salir, si habilito ese campo de expresión, todo empieza a cambiar.

—Pamela: ¿Qué es lo que más sufren nuestros hijos en esta cuarentena?

—Florencia: Lo que más sufren es la manera que nosotros reaccionamos a las cosas. Los chicos nos miran todo el tiempo, cómo reaccionamos... Sepamos que más allá de todo lo que le queremos enseñar con la palabra, lo que sufren de verdad es cuando nos ven muy mal. Aprendamos a regular y manejar nuestras propias emociones y preocupaciones. No digo que seamos perfectos, pero aprendamos a no derrumbarnos frente a ellos.

—Pamela: ¿Hasta cuándo tenés que sentarse con los chicos a hacer la tarea?

—Florencia: Hay una regla básica: nunca hagas por tu hijo algo que él puede hacer por sí mismo. Porque lo único que haces es debilitarlo. Si no lo puede hacer, estate cerca, estimulalo, pero no hagas algo que sepa hacer por sí mismo.

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