Ariel Winograd, director de “El robo del siglo”: “La peor noche de mi vida es la del estreno”

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Ariel Winograd, en su diálogo con Teleshow


“Nunca cuando uno hace una película piensa en resultado a nivel taquilla porque sería muy frío”, dice el director Ariel Winograd, de El robo del siglo. “No existe la fórmula en el cine, uno puede juntar la mayor cantidad de elementos que sean necesarios para poder hacer algún producto que funcione y que salga lo mejor posible, pero después es el público el que decide”, advierte el creador de éxitos como Mamá se viaje, Vino para robar y Permitidos. “En estos momentos previos a estrenar una película yo siempre la paso pésimo. Sufro todos los días”.

—¿Por qué?

—Ahora estoy tranquilo. Empezás a sufrir desde la avant premiere, el jueves que estrenás. La noche del jueves al viernes es la peor noche de tu vida. Es el primer día de estreno y tiene mucho que ver con el lanzamiento, con lo que es la película y la expectativa. Y después está obviamente el boca a boca. Pero hay algo que es medio definitorio: ya cómo te va el viernes vas a saber cómo te va el sábado y el domingo.

—¿Y qué hacés en esas 24 horas de padecimiento?

—Muchas cosas. Una es meterme en todos los cines, hasta hago que compro la entrada y después no la compro, pero así veo cómo está toda la sala. Y así pensando en todas las funciones, en todas las salas. Vas haciendo capturas, y las vas compartiendo a los productores: “Che, esta ya está agotada, y no sé qué...”. Está bueno cuando está todo agotado. Pero sí, eso hago. Es un aburrimiento total, digamos.

—Y en el momento en que la vas haciendo la película, la vas armando, ¿hay padecimiento también?

—Todo el tiempo. El cine es sufrimiento. Pero es un sufrimiento con mucha satisfacción. Hay varios momentos creativos muy espectaculares y no hay nada más lindo que filmar. Cuando vos estás cualquier día de rodaje y de pronto todas las cosas se conjugan y la escena empieza a construirse, la empezás a ensayar, ves con la luz, con la cámara, ves todo, y sucede que lo que estaba en papel se transformó en algo vivo, es uno de los momentos más lindos para mí de la vida y del mundo. Es fuerte.

—¿Se sufre más el durante o la post producción?

—Son diferentes tipos de sufrimientos, para ser sincero. Es un sufrimiento más de culpa judía digamos, no es un sufrimiento de latigazo, de dolor. Creo que es algo de sacrificio más que de sufrimiento, de ver todo el trabajo terminado, y todo lo que te llevó hacer tal plano, o lo que costó conseguir tal locación. En el caso del banco de la peli (El robo del siglo), hay desafíos muy grandes.

El detrás de escena del filme "El robo del siglo"
El detrás de escena del filme "El robo del siglo"

—¿Cómo hiciste para conseguir esa locación?

—Se hizo de cero. Es un local en alquiler. Tenía que ser sobre Libertador por las características que tiene la avenida, que narrativamente cuentan. Y el robo pasó en Acassuso, entonces había que hacerlo por ahí.

—¿Por qué crees que esta banda le cae bien a la gente?

—En la época en que sucedió este hecho (2006), cercana al corralito, la imagen de los bancos estaba muy marcada. No hubo heridos. Y hubo una suerte de picardía, de “Vamos a hacerlo a nuestra manera”, con una forma un poco argentina, en un punto. Lo estoy diciendo con lo bueno y con lo malo, y sin avalar, porque obviamente: uno no avala esto, es un trabajo cinematográfico. Pero hay algo con esto de que no hubo heridos, el cartelito que le dejaron, que hayan pedido fugazzetas para fugarse. Hay pequeños guiños que hicieron una gran simulación. El personaje que interpreta (Guillermo) Francella tiene que estudiar teatro para hacer una simulación y actuar un robo. Hay muchas cosas que hacen que haya empatía con el hecho. Cuando te ponés a trabajar en la historia decís que es un robo completamente cinematográfico, pero si no hubiera pasado, decís: "Che, esto es imposible que pase, es inverosímil”.

—Claro, no sé si me lo creo. Si vos me contás la idea de la película sin que hubiera pasado, yo te digo: “Y el verosímil, ¿dónde está?”

—Exactamente. “Andá a escribir otra vez, esto no te lo creo”. El robo fue cinematográfico y avaló hacer una película con este verosímil que nos pasaba dentro del proceso de trabajo.

—Cuando pasa el fin de semana del estreno, ¿ya dejás de sufrir? ¿O siempre hay récords para batir, premios que ganar?

—No, no. La verdad que si la peli tiene una buena recepción es muy emocionante, e inclusive te vas a salas a verla. No tanto de récord o algo. Yo creo que lo importante es cuando una película encuentra su público. Con Mamá se fue de viaje, era como: “Bueno, vamos a pelear contra Spider-Man, Transformers...”, y la rompió. Y era: “Chau Cars 2, chau Transformers”. Las íbamos sacando, era impresionante. Es muy lindo cuando las películas encuentran el público, se conectan, y pasa eso.

Winograd le da indicaciones a Guillermo Francella durante la filmación de "El robo del siglo"
Winograd le da indicaciones a Guillermo Francella durante la filmación de "El robo del siglo"

—Como director, cómo te llevás con el éxito internacional que estás atravesando?

Soy un director que ama hacer películas, y cada película es un mundo. Tuve la oportunidad este año de estrenar una película que hice en México, quedé tambaleado ya directamente con lo que fue la avant premiere.

—Son otros parámetros.

—2.500 copias. La película tuvo 2.700.000 de espectadores. Hubo un estreno también en Estados Unidos. Todo lo que genera que yo pueda seguir haciendo películas y contar historias, para mí es la felicidad absoluta.

—¿Cómo viene tu 2020?

—El 20 de enero arranco el rodaje de otra película con Leo Sbaraglia, con un niño y otro elenco hermoso. Estrenamos, y a la semana empezamos a filmar. Sin pensar. Estoy muy contento.

—¿Se puede saber de qué se trata?

—Es la historia de un hombre que se entera que no es el padre de un niño, y lo ayuda a encontrar a su verdadero padre.

—Felicitaciones y que sea un gran 2020.

—Muchísimas gracias.

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