"Me gusta este tipo de cine, que tiene humor negro", dice un Diego Peretti convertido en Sergio Garcés para en Iniciales S.G., la película que estrenó el jueves pasado.

En el filme dirigido por Rannia Attieh y Daniel García, el protagonista tiene en su haber un disco de covers de Serge Gainsbourg, con quien comparte iniciales, e intenta dedicarse a la actuación sin demasiado éxito. Es extra en algunas películas, protagonista cuando se trata de pornografía, y se cree más joven, piola y ganador de lo que realmente es.

Diego Peretti en la Avant Premiere de “Iniciales S.G”
Diego Peretti en la Avant Premiere de “Iniciales S.G”

"No sabe lo que es el amor, no comprende, nunca lo vivió, y sin embargo el tema hedonista de la sexualidad, la droga, la noche, el alcohol, todas esas banalidades son algo con lo que fue construyendo su vida", relata Peretti para contar que cuando el asunto se pone un poco más profundo sentimentalmente, su personaje se descubre como un analfabeto absoluto.

Sergio no puede dormir con quien acaba de tener relaciones sexuales. Sin embargo, cuando lo ves moverse en un boliche se siente en su ámbito.

—Es una adolescencia muy tardía, una decrepitud no aceptada. Es como si quisiera resguardarse en esos aspectos de la vida antes de certificar si tiene un talento nulo o no. Quedó enganchado quizás en el cover de Serge Gainsbourg que grabó por primera vez en castellano. Eso es verdad: la película tiene por primera vez su música en castellano.

—¿Te animaste a cantar?

—No, poco. Me animé porque Rannia quiso probar si podía interpretarlo. Le avisé con antelación que era imposible, pero ella fue una ciega en su actor, me quiso probar, y se dio cuenta de lo que yo le decía.

—En tu caso, ¿cómo te llevás con el paso del tiempo?

—La gente que se hace mucha cirugía estética y trata de que la ley gravitacional no sea ley gravitacional, y que esté parado lo que no tiene que estar parado, es la gente que no se lleva nada bien con el paso del tiempo. En mi caso, me mantengo entretenido haciendo cosas, trato de que el paso del tiempo se convierta en experiencia y que eso me ayude a trabajar mejor y más tranquilo. Ese tipo de cosas. No hay nada que hacer con el paso del tiempo: las arrugas, cada vez más, el pelo cada vez más canoso. Yo juego mucho al fútbol y cada vez corro menos.

—¿Nunca te pasó después de un partido de fútbol decir: "Jugué pensando que tenía 25 y mañana no me puedo levantar"?

—Sí, sí, no me puedo levantar. Hay dolores nuevos todo el tiempo, en articulaciones. Dolores que vos decís: "¡Guau, tengo una enfermedad!", y al otro día pasan, y al otro día vuelven, y de acá va a acá, y de acá llega a la rodilla, de acá al tobillo. Sí, eso me lleva una energía de pensamiento, de aclimatación, de adaptación. Pero bueno, los días pasan. Sigo utilizando el cuerpo en el paso de los días. No hay que negar el paso del tiempo. Este personaje no tiene tiempo casi de pensar en el paso del tiempo, huye todo el tiempo hacia adelante.

—Es interesante el vínculo de Sergio con el amor, nunca se enamoró profundamente.

—No conoce el amor.

—Sin embargo, si tiene que quedarse en una relación se puede quedar en esa situación.

—Sí, no sé si cómodo: es como la energía de la tierra, que tienen los volcanes para explotar. Son los lugares naturales. Inteligentemente la tierra abrió un hueco en una montaña para que saliera la energía que se concentra adentro. En este personaje parece calmo, parece que está, pero con el diario del lunes, sabiendo cómo termina la película y cómo es el personaje, tiene que explotar por algún lado. Y es así que explota.

—¿Vos te quedaste en alguna pareja sin estar demasiado convencido?

—No. Me quedé para evitar el bajón que significa lo que es una separación, y entonces sopesas costo y beneficio, y decís: "No, ahora no, ahora no…", pero ya sabés que no va más. Soy una persona que cuando no me fue la Facultad de Medicina, me cambié de profesión; eso es mucho más difícil. Seguir con una pareja por inercia no, no… es insoportable.

—Tu personaje participa en películas pornográficas. ¿Cómo te llevaste con eso?

—Con vergüenza: para hacer esa escena tenía que estar desnudo. Hay escenas de tiras y de películas que te piden estar desnudo porque es una escena de sexo, y yo no concuerdo con eso porque no me gusta. Pero en este caso la exposición de su cuerpo decrépito, el vender su cuerpo por plata, todo eso tenía que ver con esa ignorancia emocional que este personaje tiene, y estaba bien que se mostrara. Lo quería hacer pero tenía mucha vergüenza. Los directores me armaron un set, y toda la producción, de mucha confianza. Me reí mucho cuando leí esa escena, me reí muchísimo. Y la quería interpretar bien.

—Tu personaje tiene ataques de ira. Vos en la vida, ¿con qué te sacás?

—Con la desubicación, sobre todo. Con la gente desubicada. Puede ser la desubicación en cualquier cosa, como fumarse un cigarrillo en los lugares que no tiene que fumar sin pedir permiso. No decir por favor cuando tiene que pedir por favor. Que un auto pase sin que te deje pasar. La mala educación forma parte de la desubicación. Eso me irrita muchísimo. La desidia.

—Estás promocionando esta película, de acá te vas a filmar con Gastón Portal, ya esta el tráiler del filme con Guillermo Francella sobre el robo del siglo. Estás en un momento de mucho trabajo. Si eso no sucediera, si alguna vez faltara, el psiquiatra, ¿puede trabajar?

—No, no, no. Si eso no sucediera estaría leyendo y haciendo deporte, escribiendo y yéndome a algún lugar a descansar. Si tuviera ahorros. Y si no tuviera ahorros y me siguieran llamando, seguiría haciendo una tira para poder vivir más o menos. Si no, ya estaría entrando a buscar otro tipo de trabajo.

—El psiquiatra no ejercería.

—No.

—Pero si quisieras recetar hoy, ¿podés?

—No, ya no, porque ya di de baja mi matrícula, hace ocho, nueve años.  La había dejado de pagar y una vez aparezco en el Veraz porque me faltaba pagar mi matrícula provincial, y no la había pagado, entonces no podía viajar. Hasta que me di cuenta de que era por eso, y tuve que pagar de una la matrícula que no había pagado durante 15 años.

—¿No tenías ni idea?

—Ni idea que estaba funcionando.

—¿Era mucha plata la que debías?

—Sí, pero puse un abogado y pudimos ir a los lugares donde yo hacía mucho que no iba para cobrar el sueldo en los bancos. Y como ya me conocían todos, me fueron perdonando.

—Fue más trámite que otra cosa al final.

—Mucho más trámite que otra cosa.

—¿El teatro y la actuación te salvaron?

—No, me ayudan a divertirme: yo la paso bien actuando. Pasarla bien te ayuda a poder pensar mejor, a ver mejor la realidad, a estar más relajado.

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