El Dipy, con Teleshow

Su nombre es Adrián Martínez, pero en el mundo artístico se lo conoce como El Dipy. Logro la popularidad a través de varios hits como "Soy soltero", "Me re cabió" y "Dale zorrita". Temas que siguen sonando en la radio 12 años después. Ademas, estuvo en el Bailando. Y su novia, Mariana Diarco, también pertenece al mundo mediático.

Nació en Entre Ríos pero la vida lo trajo a Capital. Empezó siendo DJ y poco a poco se volcó a la música propia. Pero nunca imaginó que podría lograr tanto en su vida. Con ustedes, El Dipy.

—No das muchas notas.

—No. Después de ShowMatch opté por alejarme porque fue un montón y dije: "Vamos a frenar un poco".

—¿Te asustó?

—Sí, me asusté un montón.

—¿Qué veías?

—Cuando decidí entrar (al Bailando), hice una campaña con mi mujer (Mariana Diarco) para lograrlo y fue muy divertida. Y quizás mi cabeza nunca entendió que iba a entrar. Cuando capté la atención de Marcelo (Tinelli) y él me escribía en Twitter, empecé a subir la apuesta, disfrazándome y haciendo cosas súper divertidas. Para mí era un montón que un tipo de la talla de Marcelo me escribiera.

—¿Por qué querías estar tanto en el Bailando?

—Uno no solamente entra al Bailando porque es el mejor programa de la televisión argentina, sino porque te deja laburar mucho afuera del Bailando. Antes a mí me conocían los pibes del barrio; ahora me conoce Doña Rosa, Don Pedro, saben quién soy. Y eso es fuertísimo.

—¿Cuál es el lado B del Bailando?

—Descontando que Marcelo es un tipazo, de que El Chato (Prada) y (Federico) Hoppe son unos excelentes tipos, yo quería ganar el Bailando, y cuando pasaron dos meses me di cuenta de que no ganaba el que sabía bailar, ni el que le ponía onda. Ganaba el que armaba un quilombo recontra groso, el que justo le salió un bombazo en ese momento.

El Dipy en una gala del “Bailando”, bajo la atenta mirada de Tinelli (Foto: LaFlia / Negro Luengo)
El Dipy en una gala del “Bailando”, bajo la atenta mirada de Tinelli (Foto: LaFlia / Negro Luengo)

—¿Desde hace cuánto tiempo estás con Mariana Diarco?

—Tuvimos crisis como cualquier pareja de siete años. Además, tenés un nene de dos años que está todo el día saltando, que es un santo, mi vida, que se porta súper bien, pero es un nene y hay que estarle atrás, hay que llevarlo al jardín, hay que bañarlo, darle de comer, cambiarlo, arreglar la mamadera… Más las cosas que hacés vos, más las cosas que hace ella. Y llega un momento que me decís: "Hola", y ya no te aguanto. Y nos pasó que no nos peleamos, pero… En un momento me convertí en una planta: llegaba de laburar, Netflix, "Traeme la gaseosa", "Che, ¿salimos a comer?", "No, no tengo ganas".

—¿Y Mariana qué te decía?

—Nada. ¿Sabés lo que me aguantó esa mujer? ¡Por Dios! Me estaba perdiendo de estar con ellos, de salir a comer, de dar un paseo.

—¿No tenés tentaciones?

—Te puedo asegurar que Marina siempre está arreglada, y no pasa por ahí. Mira, yo siempre dije que si yo no era cantante me hubiera muerto virgen. Gracias que fui cantante. Y a uno se le pueden tirar 850 mil minas, pero si vos tenés claro lo que querés en tu vida, no creo que haga falta. Sí, millones de tentaciones, un montón, como ella también tiene. Pero yo tengo claro lo que quiero para mí.

Uno de los videos que El Dipy hizo con Mariana Diarco para entrar a "ShowMatch" (Instagram)

—¿Hay algo que te da miedo?

—La muerte. Mucho.

—¿La pensás mucho?

—Sí. A veces me pasa mucho. En la semana, una o dos veces puedo llegar a pensarlo, sí.

—¿De chico soñabas con el dinero, la fama y una mujer que te acompañe?

—No, de chico soñaba con ser famoso, no quizás lo que trae después. Pero sí querés plata. Todos estamos por plata.

—Y después, ¿te das cuenta de que la plata no compra qué?

—No compra que un día tengas un accidente y no estés más, y dejaste toda una familia que te amaba y que te quiere. Lo mismo por el tema de las drogas. ¿Por qué arruinarte en la vida sabiendo que tenés un montón de gente que te quiere, que te banca? Todos tenemos problemas, pero te das un saque y estás cuatro, cinco horas re loco, y después los problemas están igual, no se fueron.

—¿Tenés inseguridades?

—No, ninguna.

—O sea, te mirás al espejo y te gusta la imagen que te devuelve.

—Sí. Tengo 41 años y uno se da cuenta que está un poco grande, que ya no está bueno vestirse como pendejo con gorrito. Pero después, te digo: "Mirá, ¿ves esa pared de allá? Bueno, en tres meses la paso…". Y en tres meses te la paso. Quiero que entiendas que Macerlo, Chato y Hoppe no sabían ni que yo existía, y le dije a Mariana: "El año que viene estoy en ShowMatch". Y entré. No hay un límite, los límites son mentales.

—Sos muy sincero.

—Con Mariana tenemos la pelea eterna, a mí me encanta decir lo que pienso, y para venir acá, me dice: "No tenés que decir algunas cosas. ¿Sabés lo que pasa? Que si hoy decís en la televisión o en las redes algo que no es correcto, te matan". Ella me cuida un montón, yo soy un desastre. Yo no tengo filtro para decir las cosas y no me importa lo que piense la otra persona. Es lo que yo pienso, lo que a mí me importa. Por ejemplo, un día hablaban de un jugador de fútbol, y yo digo: "Este se la recontra lastra". Fue trending topic durante una semana.

—¿Te molesta?

—¡Estaban hablando de mí! Publicidad gratis, buenísimo. Pero yo dije lo que realmente siento. La gente de las redes no es tu amiga, ni tampoco es tu enemiga, o sea, pueden poner lo que se les cante. Antes, yo decía: "Huy, mirá lo que me puso (un jurado del Bailando)". Y era todo un acontecimiento en mi casa: me agarraba una amargura porque (Marcelo) Polino me ponía un 6, que para él, era un 10. ¡Pero no sabés cómo llegaba a mi casa! Y en las redes me escribían: "Bailaste como el culo en ShowMatch, sos un desastre, perro". ¿Por qué me ponen estas cosas? La gente a veces lo hace porque quiere que vos le prestes atención a lo que están diciendo.

—¿Qué aprendiste en estos 41 años?

—Que la gente no es como a veces se muestra. Eso me choca mucho. Por ejemplo, yo tenía tres amigos que se me fueron falleciendo, de a poco, hace un montón de años. Y soy como muy reacio a tener amigos hoy.

—¿Por miedo a que se vayan?

—No, por miedo a no saber si quieren ser amigos míos por lo que soy o por lo que tengo. Y quizás no, quizás quiere ser amigo tuyo porque le caíste bárbaro y yo no lo dejo. Soy muy cerrado en esas cosas, pero nada.

—¿Sos celoso de Mariana?

—¿Qué voy a ganar siendo celoso con ella? Me preguntan: "¿No sos celoso de Mariana cuando le dicen cosas en la calle?". Y les digo: "No, porque que esa persona se va a ir pensando en Mariana, y yo me acuesto con ella". O sea, ya está, no hay otra cosa. Vos imaginate que Mariana puede salir con el mejor empresario del mundo. La llaman jugadores de fútbol, empresarios, políticos, todo el mundo le escribe. Puede tener lo que quiera. Y decidió estar conmigo. ¿De qué me voy a poner celoso?

En familia: El Dipy con Mariana Diarco y su hijo, Valentino
En familia: El Dipy con Mariana Diarco y su hijo, Valentino

—Eso habla también de tu seguridad.

—Yo estoy muy seguro de ella, y eso también es lo que me recrimina: "Vos estás re seguro de mí, no salimos, no me das bola". Y tiene razón. Yo estoy muy seguro de quién es, estoy seguro de quién es ella. Por eso hace muchos años que estamos. Mariana es una mina que tiene un lomazo y se viste como una mina que tiene un lomazo. Y cuando se va, te juro, ella baja la escalera de mi casa toda explotada y me dice: "Bueno, mi amor, me voy. ¡Qué linda que estoy!". Y yo estoy jugando a la Play, porque yo ya sé que es linda.

—¿No pensás que lo hace para seducirte?

—Sí, seguramente. Pero yo sé que una mujer que es linda, y tiene que mostrar que es linda. Siempre se lo digo a mis amigos: "Ustedes tienen que quedarse con la mujer que cuando se levanta a la mañana es lo que realmente vieron a la noche". Mariana es más linda cuando se levanta que cuando está producida. Y ya está, olvidate, ¡me saqué el Quini 6!

—¿Cómo la conociste?

—¡Guau! Es muy fuerte. Estaba viendo Animales Sueltos hace un montón de años, aparecen las (Hermanas) Pombo, estaban bailando, y en el medio de las dos, que son altísimas, baila Mariana, que es chiquita. Y dije: "¡Qué buena está la petisa esta! ¿Cómo se llama?". Esperé como 15 minutos para que Fantino le hable. Bueno, Marianita Diarco. Y había 300 cuentas de Facebook de Marianita Diarco. Escribí a las 300; copy, paste. No me acuerdo ni qué puse. Pero no me contestó ninguna. ¡Ni las truchas me contestaron! Un día voy a un boliche, entró con caminando así, con una mina, la vi  a Mariana sentada en un parlante. ¡Tac!, la solté, la dejé sola ahí, y me fui para la barra. Cuando salimos nos pegamos una mirada. Ella sabía quién era, yo sabía quién era. Al otro día de vuelta les escribí a las 300 Mariana de Facebook. Y me contestó ella.

—¿Qué te puso?

—"Hola, ¿qué haces? ¿Cómo sé que sos vos?". "¿Y yo cómo sé que sos vos?". Empezamos a hablar. Ella salía con un futbolista. Es el día de hoy que ese chico tiene un traumita especial conmigo: decirle "El Dipy" es fatal. Yo estuve con Mariana después de que se peleó con ese pibe, pero estaba con él cuando la conocí. Y yo nunca me le tiré, nunca le dije nada, charlamos, y el chabón hacia todo mal para que me vaya bien a mí, era una cosa increíble. El chabón estaba en Europa y se chamuyaba minas de acá que eran amigas de Mariana, y Mariana se enteraba. Y era todo un quilombo, porque en ese caso cualquiera dice: "¡Esta es la mía! Agarrá una pala con tierra y vamos a darle". Pero dije: "No, che, no seas malo, perdónalo, pobre pibe, está afuera". Y además, eramos amigos.