Diego ha tenido una gran racha con el Dorados (Photo by RASHIDE FRIAS / AFP)
Diego ha tenido una gran racha con el Dorados (Photo by RASHIDE FRIAS / AFP)

Porque Diego Maradona representa la última gran etapa del fútbol argentino y más especialmente de la Selección Nacional. Sus méritos como futbolista, aún son recordados por muchos que lo siguen considerando el último grande del país.

Porque muchos utilizan sus declaraciones para subirse, opinar, denostarlo y criticarlo sabiendo que Diego les va a contestar. Obviamente en este ítem no están sus hijos ni su familia que tienen todo el derecho de juzgar y criticar porque justamente, son familia.

Porque él es capaz de defender sus ideales, ya sean políticos o futbolísticos de una manera única. Nadie es tan visceral como él ni tan contundente cuando ama a alguien. Es igual de terrible cuando odia a alguien y es el más letal cuando quiere denostar a sus críticos.

Porque es el mayor creador de frases de la Argentina, junto con Moria Casán. Vamos a repasar las más graciosas y dejamos de lado las repudiables como algunas que dijo esta semana. A saber: "Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha", "Pelé debutó con un pibe…y le pegó a la jermu", "A Grondona se le escapó la tortuga", "A Toresani, Segurola y La Habana 4310, séptimo piso. Vamos a ver si me dura 30 segundos", "Pensé que venía Berlusconi y me encontré con el cartonero Báez" (en referencia a Mauricio Macri), "Con mi enfermedad yo di ventajas. ¿Sabés qué jugador hubiese sido yo si no hubiese tomado drogas?", "Mis hijas legítimas son Dalma y Gianinna. Los demás son hijos de la plata o de la equivocación".

Porque Maradona es así desde siempre, no está peor ahora, no es más contestador que antes ni más confrontativo. Desde sus orígenes se mostró de esta manera, por eso no entiendo a quienes lo repudian, cuando antes lo avivaron y alentaron a ser como es.

Porque sus idas y vueltas con sus parejas lo convierten en un tema central en los programas de chimentos y todos hacen negocio con sus conflictos y diferencia con sus amores.

Porque más allá de sus temas familiares, fue el mejor jugador del mundo, sin ninguna discusión. Eso no lo exime de tener que perdonarle algunos horribles comentarios sobre temas sensibles. Y porque que el día que alguno de los que lo critican a Diego como jugador, le den a la Argentina el uno por ciento de las alegrías que él le dio, tal vez puedan emitir alguna crítica futbolística hacia él. Por ahora esa persona aún no ha nacido.

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