No deja de sorprender con su versatilidad. Nacido en las huestes de Cris Morena, a los 28 años Peter Lanzani ya ha transitado por diversos personajes que lo consagraron como uno de los actores jóvenes más prestigiosos del momento. En la actualidad, está en cartel con El Ángel, película candidateada para representar a la Argentina en los Premios Oscar, y protagoniza la segunda temporada de Un gallo para Esculapio, la serie más galardonada del año pasado que se verá a partir del próximo 16 de octubre por TNT y Cablevisión Flow.

—¿Qué nos podés adelantar de lo que se trae Nelson, tu personaje, en esta nueva temporada de "Un gallo…"?

—No puedo contar mucho, sólo que él vuelve por todo. Los personajes arrancan muy abordados por lo que fue el final de la primera temporada, que fue bastante intenso. Y, en el caso particular de Nelson, lo que le sucedió con el hermano y con Chelo (Luis Brandoni), que muere, hace que al principio venga medio rengo. Pero va a haber una transición que va a sacarlo de ese lugar para instalarlo en otro al que llega en busca de lo perdido.

—¿O sea que se viene un Nelson emponderado?

—Que se va a tratar de ir emponderando, básicamente.

—Ha sido muy difícil para vos desde la composición, ya que antes de encararlo te tuviste que ir a Misiones para empaparte del léxico y las características del personaje…

Fue intenso, sí. Pero se disfrutó muchísimo. Más que nada, porque se laburó en familia. Eso, para mí, fue lo más importante. El equipo técnico de esta segunda temporada era, en un ochenta por ciento, el mismo que en la primera. Y todos tienen pasión por lo que hacen y les encanta laburar. Así que el proyecto termina trascendiendo toda esa energía que se le pone en la pantalla.

—¿Es decir que esas escenas tan duras se disfrutan mientras las hacen?

-Sí, porque está bueno como actor tener el desafío de hacer escenas diferentes. Y meterle toda esa carga. Pero, después, se corta y somos todos amigos que nos divertimos, charlamos y nos comemos un asado. Por ahí, hay escenas un poquito más intensas que requieren de más concentración y, entonces, no es que cortás y te reís. Pero se disfruta de hacer escenas difíciles, se disfruta de tener un capitán de equipo como Bruno Stagnaro y, básicamente, se disfruta de actuar.

—Siendo la serie más premiada del año pasado, ¿por qué pensás que este año no hubo un canal de aire interesado en ella?

—¡Qué difícil! Es un tema que tiene que ver más con los productores. Pero a mí me parece que es una picardía. Se necesitaría tener un canal de aire para tener un mayor alcance con la gente. Así que ojalá se despierten y empiecen a buscar este proyecto, que está buenísimo.

Peter Lanzani en “El Emperador Gynt”
Peter Lanzani en “El Emperador Gynt”

—Seguramente será para la tercera temporada. Porque va a venir, ¿o no?

—No lo sabemos. Primero estrenemos la segunda y vayamos paso a paso…

—Es un año muy intenso para vos, que también formas parte de "El Ángel".

—Así es.

—¿Cómo viviste el éxito de la película y la candidatura a los Oscar?

— Haber trabajado con K &S y El Deseo como productoras y haber sido dirigido por Luis Ortega, a quien admiro por ser un director tan completo y maravilloso, fue increíble. Pudimos viajar a Cannes y, ahora, los chicos acaban de volver de San Sebastián. La peli pasó el millón seiscientos mil espectadores, que para el ritmo en el que venía la taquilla argentina está buenísimo. Y siento que cumplimos con las expectativas y hasta las superamos. Sobre todo, porque a la gente le gustó mucho. También está bueno haber sido pre seleccionados para representar a Argentina en Goya y Oscar. Ahora hay que seguir moviéndola, hacerla conocida en Estados Unidos, tratar de ir a algún festival para mostrarla y empezar nuestra carrera hacia ambas entregas de premios. Pero me parece que tanto en Un gallo como en El Angel, el premio más grande que tuvimos fue lo que sucedió en la calle con la gente. Porque el público disfruta tanto de la serie como de la película y tiene unas críticas muy lindas y atinadas. Y, en realidad, uno labura para eso.

—Igual la estatuilla no estaría de más…

—Sí, pero la estatuilla te termina sosteniendo un libro. Está bueno para demostrar la carrera y el crecimiento de uno.

—¿Y para abrir puertas?

—También para abrir puertas.

—¿Te ves trabajando en Hollywood?

No creo… Pero el premio más lindo es el de la gente, que te frena por la calle abordada por los personajes. O qué se enoja por cómo decidió Nelson hacer una cosa o la otra. Porque eso quiere decir que el programa dio sus frutos.

Backstage de “Un Gallo para Esculapio 2” (Crédito: Cony La Greca)
Backstage de “Un Gallo para Esculapio 2” (Crédito: Cony La Greca)

—Además de la tele y el cine estás haciendo teatro, también con personajes intensos…

— Sí, estoy haciendo una segunda temporada de El emperador Gynt, los martes y miércoles en el Centro Cultural San Martín, donde por suerte venimos teniendo sala llena todos los días. Y estoy ensayando para estrenar el 19 de octubre en el Metropolitan, viernes y domingos, una obra de teatro físico, Matadero, dirigida por un coreógrafo francés que se llama Redha Beintenfour. La voy a protagonizar con mi amigo Germán Cabanas y va a tener de todo: danza, parkour, circo, texto…Y como actor es un desafío enorme porque tenés que pasar por todas las facetas tratando de lograr la comodidad en eso. Y la gran mayoría de las cosas no las había hecho en mi vida. Así que poder expresarme en una obra así está buenísimo.

—Vos ya venías sorprendiendo con un montón de trabajos dónde demostraste tu capacidad actoral. Pero, si en algún momento quisiste sacarte el prejuicio del galancito, creo que con todo esto ya está…

—Yo no luché contra eso porque jamás me consideré un galán. En lo más mínimo. Quizá, el de galán es un papel que te toca interpretar dentro de tu carrera actoral. Y a mí me divertiría interpretar a un loco psiquiátrico o a un galán, depende de lo que me toque hacer.

—¿O sea que tampoco renegás si te toca hacer de galán en una telenovela?

—Depende de si la hago o no. Hoy no la estaría haciendo por el simple hecho de que estoy buscando más otro tipo de papeles. Pero, si me toca interpretarlo, no tendría ningún problema. Me parece que esos son más estereotipos de la gente o prejuicios. Porque el ser humano es prejuicioso. Pero yo me instalo en mí, en tratar de seguir creciendo actoralmente y en buscar desafíos para encontrar nuevos colores.

Otra imagen de las grabaciones de “Un Gallo para Esculapio 2” (Crédito: Cony La Greca)
Otra imagen de las grabaciones de “Un Gallo para Esculapio 2” (Crédito: Cony La Greca)

—Entonces nunca te sentiste un galán…

Nunca me sentí un galán. Es como que me digas "vos sos un loco", porque últimamente estoy interpretando a un loco. O me digas que soy "un asesino" porque hice de asesino. No, soy actor. E interpreto lo que me toque.

—Pero las chicas igual te consideran un galán y, por lo que escuché, estabas buscando novia. ¿O me equivoco?

—No, yo no busco novia. Aparecerá, en algún momento. Y me encantaría porque yo creo que el amor cambia la vida de las personas y es lo único que va a salvar al mundo. Pero estoy muy tranquilo, laburando mucho y con las energías enfocadas en eso. En algún momento llegará, pero esas cosas no se buscan.

—¿El amor tiene que aparecer solo?

—Sí. Porque, si se busca, en la desesperación de tratar de encontrarlo, uno se termina nublando y se puede equivocar. Y yo, por suerte, nunca me equivoqué porque nunca busqué: siempre apareció la persona indicada.

—Uno creería que, siendo famoso, es más fácil conseguir pareja. Sin embargo, vos dijiste que por el contrario, lo mediático te juega en contra…

—Es que es más difícil, sin lugar a dudas. Porque es muy complicado que alguien realmente encuentre quién es uno, para que uno pueda soltarse. Con la carga que tiene uno de laburo hacia el afuera, es muy difícil encontrar a una persona que, genuinamente, te acompañe, te banque y te entienda. Porque eso es un trabajo también para la otra persona. Entonces no es nada sencillo.

—¿Hablás de alguien que quiera conocer a la persona que hay detrás del personaje mediático?

—Exactamente. Yo quiero que me conozcan a mí, no a la persona famosa. Porque a mí, la fama, no me interesa en lo más mínimo. Pero considero que es algo bastante difícil. Que se puede, sí. Porque nada es imposible, excepto volar o teletransportarse, lo que solucionaría bastantes problemas en la vida de uno… Pero bueno, creo ya va a llegar el amor.

Por Nancy Duré

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