Antes de morir, Mercedes Sosa lanzó su disco "Cantora", en el que incluía duetos con artistas de la talla de Caetano Veloso, Joaquín Sabina y Lila Downs. En ese álbum doble, publicado en 2009, también aparece la voz de René Pérez Joglar, el joven que en ese momento batía todos los récords con Calle 13. Su relación con la cultura argentina es tan profunda que la Canción para un niño en la calle -donde él rapea y la Negra canta- suena natural y genuina. En una carta de despedida, René expresó: "Su voz me conectó con todo lo que la escuela no me quiso enseñar. Me reveló todo lo que me trataron de esconder. Le inyectó vitaminas a una colonia deshidratada, a mi isla Puerto Rico".

La Argentina y Puerto Rico siempre han estado cerca de su vida, pero la conexión se intensificó cuando conoció a la actriz Soledad Fandiño, con quien estuvo en pareja durante 7 años, tuvo a su hijo Milo y de la que finalmente se separó. Por estos días, Fandiño se luce en Bailando 2018 y René la rompe con su carrera en solitario y aunque ante la primera inquietud mete freno de mano "¡No voy a hablar de mi familia!", inmediatamente se afloja y confiesa que con su ex mujer y su familia política tienen una relación de lo más afectiva.

Con shows en Europa, Latinoamérica y los Estados Unidos, René no para. Sigue presentando Residente (su disco debut como solista editado en 2017) y nuevos sencillos que ya la rompen en la plataformas digitales, con videos incluidos. El último es Rap Bruto, en el que comparte cartel con Nach, un referente de la escena española, donde se despachan sin límites (no existen para Residente) a favor y en contra de las nuevas tecnologías, los músicos y el negocio de la música.

—¿Por qué es "bruto" el rap que acaban de lanzar con el rapero español Nach?

—Es bruto porque tiene una connotación como de abundante. Tiene muchas connotaciones, en Puerto Rico, por ejemplo, no se usa necesariamente para referirse a algo que no es inteligente sino también puede ser algo como cuando te pusiste violento y no los estás pensando "te pusiste bruto". Tiene tantas connotaciones interesantes que le llamamos así.

—No te gusta que te encasillen en ningún estilo, pero a pesar de ello, ¿te sentís cerca de la movida hip hop de España?

—De verdad no me siento cercano a nada, siempre como que he estado en mi propio espacio, no me siento cerca de la escuela del hip hop en español y no me interesa tampoco. Lo mismo me pasa con otros géneros urbanos… siempre me interesó crear un espacio en el que puedo hacer temas como Ojos color sol (junto a Silvio Rodriguez), Latinoamérica, La Perla, es bastante elástico y no pertenece a una escuela rígida donde tienes unas reglas. Como que me gusta estar en ese espacio.

—¿Y cómo ves la música argentina?

—Ahora veo que en Argentina lo que está es el trap, y el trap es otra cosa. Es distinto, tiene otra métrica. A mí me gusta toda la música que esté hecha con creatividad y que tenga una buena letra, siempre me va gustar y no me importa el género. Todo depende de quién lo hace. Sé que acá hay temas   muchos chamaquitos que tienen talento, algunos lo están demostrando completamente, otros están empezando a entender y van viendo cómo van evolucionando, pero muchos son bien jovencitos. Tú sabes que a veces uno cuando tiene más experiencia, se pone grande y tiene toda una vida para escribir… Se va desarrollando.

—En Sexo, otro de los temas que lanzaste este año, participa Ileana Cabra, tu hermana, como artista invitada. ¿Cómo se sintió convocarla, ya no dentro de Calle 13, la banda que compartieron hasta 2015?

—Fue fácil porque es mi hermana y yo le hablo y le digo "mira, tengo esto…". Obviamente pensamos en la propuesta de ella, yo no quiero que hagamos nada que le afecte a su propuesta, pero a mí me encanta trabajar con ella cuando puede. Lo que pasa es que trabajamos juntos tanto tiempo que ella tiene que tener ahora su espacio, crear su carrera de
manera independiente e individual. Me encanta encontrarla de gira también, es como que de momento estaba en España, como pasó el verano pasado, y estuvimos tocando en un mismo festival y nos vimos y eso es bien chévere.

—Hace poco Rubén Blades publicó unas palabras, "En apoyo a René", entre las que hacía referencia a dos momentos de su vida: "Cuando escribí Tiburón, la derecha fue con todo, y con mentiras trataron de sepultarme en su lodo. El fascismo de la izquierda, por denunciar a Maduro me ha dicho lacayo yanqui y me sigue dando duro". Las redes sociales suelen ser caldo de cultivo de discusiones de todo tipo y vos, como Blades, tampoco te callás nada, ¿cómo vivís con este fuego cruzado constante?

—Cuando empezaron las redes sociales, época que yo viví estando mucho en Twitter, yo le daba mucha bola a eso, entonces me afectaba. ¡Y contestaba! Hasta cuatro tweets de respuesta he llegado a mandar, 8 o 9 años atrás. Porque no lo entendía, y la gente no lo entendía, y cometían errores. No sé si recuerdas que hasta subían fotos que no tendrían que haber subido, y después decían que les hackearon la cuenta (risas). Yo ahora tengo a mi hermano que maneja mis cuentas y a veces responde… Yo estoy pendiente también, pero no estoy cien por ciento ahí. Estoy pendiente de las noticias, me entero de cosas, es el medio. Por más que me llegue el periódico a mi casa y lo leo, veo las noticias por Internet y por el teléfono. Es la manera de enterarme de algunas cosas, pero eso que tú dices del fuego cruzado hace muy mal en Latinoamérica, como que siempre han existido estos dos espacios entre izquierda y derecha y muchas veces son cerrados. Yo creo que ahora la juventud sin querer o queriendo, porque ha sido de forma orgánica, ha descubierto y ha comenzado a construir un espacio que no tiene que ver con ninguno de los anteriores. Porque son críticos de ambos lados y eso está bueno, ese espacio hay que definirlo porque no tiene un nombre todavía. Pero puede ser un nuevo movimiento, una nueva ideología, ese espacio quizás  siempre ha existido, ese que tiene que ver con la ideología de pensar y ser crítico de cualquier ideal. No importa que sea tu propio ideal.

—Con este movimiento joven, de pensamiento abierto, que se viene gestando, ¿cómo se explica que la derecha esté a punto de ganar las elecciones en Brasil y que Donald Trump haya sido electo presidente en los Estados Unidos?

—Yo te puedo hablar de Trump, que es el que me afecta a mí directamente, es mi presidente, por Puerto Rico (N.de la R. Puerto Rico es un estado asociado a los Estados Unidos y las personas nacidas en la Isla también son legalmente ciudadanos estadounidenses). En el caso de Trump, la gente estaba buscando una persona que fuese anti establishment, que no fuese lo mismo que los ha estado sometiendo por años. La gente estaba cansada, por eso yo creo que Bernie Sanders (el candidato demócrata que perdió en las internas con Hillary Clinton) era la mejor opción porque era anti establishment y era el único que para mí le podía dar batalla a Trump tranquilamente. De hecho, Bernie tenía muchos más seguidores, pero le dieron la espalda los demócratas que quisieron apoyar a Hillary. Y Hillary representa el establishment, representa lo mismo, entonces ese es un ejemplo de cómo alguien como Trump puede ganar una elección. Era tan fuerte la molestia con lo que estaba pasando que votaron todo lo contrario. Bernie era el único preocupado por Latinoamérica y él fue el único político que
verdaderamente ha viajado allí sin ser presidente para entender la problemática social del continente. Un tipo muy bueno, pero los demócratas le dieron la espalda.

Residente cantando en la Argentina
Residente cantando en la Argentina

—En cuanto a tu relación con la Argentina, pronto estarás tocando en Buenos Aires (el 3 de noviembre se presenta en el Hipódromo de Palermo), ¿cómo son tus días cuando estás en esta ciudad?

—Tengo muchos amigos músicos y siempre me reúno. También tengo amigos actores, otros que son de otros países y están allá, trato de relajarme. Obviamente estoy con mi hijo y he ido muchas veces a la Argentina, sin que nadie se dé cuenta, a estar con él. Me llevo muy bien con toda, toda la familia, con sus abuelos, con todos. Mi familia argentina es mi segunda casa, la considero así. Me siento muy contento del amor que recibo de parte de familiares y amigos cada vez que voy allá. Puerto Rico y Argentina son países diferentes, pero tienen una cuestión energética que es similar. El argentino es más pasional y eso es muy bonito en la gira y en los conciertos. Eso es bueno para las cosas buenas, y malo para las cosas malas porque no controlan la pasión (risas).

Por Marianela Insúa Escalante 

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