César Santa Ana es uno de los tres argentinos elegidos para participar del éxito de Luis Miguel, la serie. Los otros dos: César Bordón, quien interpreta al mánager Hugo López, y Javier Gómez Montero, en la piel del empresario Jaime Camil. De 40 años, este cordobés se radicó en México una década atrás. Viajó con la ilusión de triunfar allí, y luego saltar a la meca de Hollywood.

Apenas arribó, Santa Ana realizó algunos comerciales, se enamoró y tuvo una hija. Por cuestiones económicas y no por voluntad, su sueño se postergó. Y buscó incursionar en la gastronomía para ganarse la vida.

Empezó ofreciendo choripanes en la plaza de toros de Ciudad de México: en el estadio de corridas más grande del mundo (con capacidad para 42 mil presonas), llegó a vender 1200 chorizos por domingo. Motivado, abrió entonces un restaurante. Y luego dos más.

Hasta que en octubre del año pasado un golpe de suerte tocó la puerta de sus deseos de convertirse en actor: recibió una invitación para participar de un casting abierto. Se trataba de la bioserie de Luis Miguel que emitiría Netflix, y el personaje que debía interpretar era el de Alex McCluskey, mano derecha de Hugo López y hermano mayor del reconocido cantante Donald. El talento de César captó la atención de los productores, y en noviembre comenzó con las grabaciones de la ficción basada en la vida del Sol de México.

Hoy, de regreso en su país natal, Santa Ana habló con Teleshow y contó cómo vive este suceso sin precedentes en su carrera.

Santa Ana con Diego Boneta, en una de las escenas que Alex McCluskey comparte con Luis Miguel
Santa Ana con Diego Boneta, en una de las escenas que Alex McCluskey comparte con Luis Miguel

—¿Qué lo trajo de regreso a la Argentina?

—Vine de visita, hacía mucho tiempo que no regresaba a mi país. Hace 10 años me fui a probar suerte a México. Cuando es actor, uno sueña con llegar a Hollywood, y yo pensaba que estando en México podría llegar a trabajar allí. Ahora, de visita en casa, después del éxito que tuvo la serie.

—Después de 10 años, ¿cómo encontró al país?

—Muy cambiado. Me siento extranjero.

—¿En serio?

—Sí. Siento que hay mucho atropello de la gente, noto que todo ha cambiado.

—Cuando llegó a México, ¿cuál fue su primer trabajo?

—Allá, para trabajar como actor sí o sí te piden que tengas en regla todos los papeles; se llama FM2. Llegué, hice un casting para un comercial, quedé seleccionado; a la semana quedé también seleccionado en un casting para unas fotos. Después tuve los papeles y conocí a la madre de mi hija. Nos enamoramos. Pero tuve que dejar la actuación porque tardan mucho en pagarte, y me dediqué a la gastronomía.

—¿Y cómo llegó a la serie?

—Me llamaron por teléfono de una agencia, me dijeron que me querían ver en una castinera, eran los encargados de elegir a todo el elenco de la serie. Y quedé seleccionado entre un millón.

—¿Sabía que era para la serie de Luis Miguel?

—Sí. No estaba seguro de que iba a quedar en el casting, pero sí lo estaba de que había hecho una buena audición.

—Hasta ese momento, ¿conocía la historia de Luis Miguel? ¿Le interesaba?

—Poco y nada. Me gustaban algunas canciones, pero no sabía nada de su historia.

McCluskey era la mano derecha de Hugo López, el mánager que logró el despegue artístico y personal de Luis Miguel
McCluskey era la mano derecha de Hugo López, el mánager que logró el despegue artístico y personal de Luis Miguel
El detrás de escena de la serie del cantante, en un exterior grabado en Acapulco
El detrás de escena de la serie del cantante, en un exterior grabado en Acapulco

—¿Qué fue lo primero que se le vino a la cabeza cuando le dijeron que había obtenido el papel?

—Lo compartí con mi hija; ella tiene 9 años. Y le dije: "Empiezo a trabajar nuevamente como actor". Fue la felicidad.

—¿Qué requisitos le pidieron en lo laboral y en lo personal?

—Firmamos un contrato de confidencialidad. No podíamos entrar al set con celulares para no sacar fotos. Fue una producción muy importante: en televisión se estaba grabando cine.

—¿Conocía al elenco?

—No conocía a nadie, ni a César Bordón, que es argentino.

—¿Qué fue lo que más le costó del proyecto?

—La información sobre mi personaje. Me costó saber cuál era la línea de pensamiento de Alex McCluskey. Dejé mucho en manos del director y de mis compañeros. Cuando empecé a leer el guión, dije: "Tengo una participación muy jugosa en esta serie ", y me comí todos los libretos.

Volví a la Argentina después de 10 años y me siento extranjero: veo que hay mucho atropello de la gente, noto que todo ha cambiado

—¿Conoció a Luis Miguel?

—Yo estaba grabando en Acapulco cuando él llegó al rodaje. Saludó a todos. Yo estaba lejos, y como soy bastante vergonzoso no lo fui a saludar. Porque tampoco lo admiro. Sí lo respeto muchísimo, sí me parece que es un gran artista, pero no como para decir: "¡Huy, ahí está! Le quiero dar la mano, saludarlo, decirle que soy parte de este proyecto".

—Usted no lo saludó, ¿pero cómo se comportó Luis Miguel con el resto del elenco?

—Normal. Obviamente tiene mucha seguridad, pero llegó y felicitó a todas las maquilladoras, a los peinadores. Es muy humilde.

—Entre los compañeros, ¿cómo era el clima? Por ejemplo, ¿armaron un grupo de WhatsApp entre los actores?

—No. Yo me contactaba con César Bordón. Pero no hubo un grupo de WhatsApp. Después hay otro chico también de la serie con quien nos hicimos amigos, pero, en sí, cada uno estaba en la suya.

—Confesó que este trabajo fue lo mejor que le pasó en la vida. ¿Es así?

—Sí.

—Afirmando esto, ¿cómo fue su último día de grabación?

Angustiante. Me sentí con angustia porque ya está, no volvés a encontrarte más con esta gente, ni seguís trabajando de lo que amás.
Se acabó. Se acaba esto, que es un sueño.

—¿Cuál fue la última escena que hizo?

—La conferencia de prensa en la que Luis Miguel dice que no es mexicano.

—¿Qué aprendizaje le dejó la serie?

—Aprendí de los mejores. Estar en un set de grabación con actores que son maravillosos y saber que uno puede dar más en la parte laboral como actor. Hay actores que dicen: "No, yo no tengo que aprender porque ya sé todo". Y yo aprendo de grandes actores, como Diego (Bonetta), César Bordón, Martín Bello, que es el que hace de Tito (el tío de Luis Miguel), Oscar Jaenada (Luis Rey), que es un monstruo actuando.

Santa Ana con Martín Bello, Tito, en una de las escenas finales de “Luis Miguel, la serie”
Santa Ana con Martín Bello, Tito, en una de las escenas finales de “Luis Miguel, la serie”

—¿Cómo sigue después de este éxito? ¿Va a haber una segunda temporada?

—Está apalabrado, pero no está firmado.

—Está apalabrado y no está firmado, okey, pero si llaman hoy y le dicen que se hace, ¿usted no va a confirmarlo?

—No, no puedo porque tengo un contrato de confidencialidad.

—Mientras esperamos que se confirme la segunda temporada. ¿Cómo sigue su vida ? ¿O está en stand by?

—No. Ahora estoy viendo lo que salga. Estoy abierto a todos los proyectos. Estoy con una película en puerta, y bueno, esperando que salga la segunda temporada, la verdad.

—¿Le gustaría volver a trabajar en la Argentina?

—Sí, por eso también me vine, porque quería aprovechar el éxito de la serie. Amo Argentina y cómo se trabaja. No estoy diciendo que en México se trabaja ni mejor ni peor, pero sí me gusta estar en mi país.

—¿Ya tuvo propuestas de productores de acá?

—Tuve una sola. Pero bueno, vamos a ver qué sucede.

—¿Qué le pareció la historia de Luis Miguel?

Triste. Lo que le sucedió a Luis Miguel, cómo está contada la historia, es muy triste.

—Si tuviera la oportunidad de tomar un café con él , ¿qué le diría?

—Lo felicitaría. Lo felicitaría porque tiene un talento, y una paciencia…

Agradecimientos: Comunical Prensa

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