Fue una de las primeras famosas argentinas en animarse a contar publicamente que abortó en su adolescencia acompañada por su pareja, el actor Germán PalaciosCon una carta en Facebook relató el proceso, habló del error, de la falta de educación sexual, y de cómo pudo interrumpir el embarazo pagando $ 800 en un departamento de Barrio Norte. Explicó el duelo, compartió la sensación de muerte.

Desde ese momento Marina Glezer le puso el cuerpo a la lucha por la despenalización del aborto por todas aquellas mujeres que no pueden acceder a los beneficios de las clases sociales con recursos económicos, y terminan siendo sometidas a los prejuicios y la clandestinidad.

Marina creció. Ya no es esa adolescente de 18; hoy tiene 37. Lleva casi dos décadas de amor con Palacios, con quien tuvo dos hijos: Ramon (ocho años) y Francisco (11). Se realizó como actriz en cine, teatro y televisión, ganó premios incluyendo un Cóndor de Plata por su rol en El polaquito, y acaba de debutar como autora, directora y productora teatral en Salón de bellezaEn la obra, retrata el vínculo de una madre con sus dos hijas, y los mandatos culturales a los que se someten las mujeres para gustar, ser lindas y trabajar.

Sí, Marina creció. Pero le sigue poniendo el cuerpo -y el alma- a las causas con las que comulga.

Marina Glezer dirige “Salón de Belleza” todos los viernes en “Nun teatro bar”
Marina Glezer dirige “Salón de Belleza” todos los viernes en “Nun teatro bar”

—¿Qué es lo mejor y lo peor de ser actriz?

—Es una profesión hermosa. Las actrices somos personas híper sensibles y de un gran corazón. Tenés que poder tener un ego muy grande pero que se puede correr totalmente para darle lugar a interpretar otro personaje que piensa y acciona diferente a vos. Y lo peor de ser actriz es la fluctuación: uno, cuando no actúa, padece.

—En ese sentido, Patricia Palmer me dijo que la proporción de actores que trabaja versus la población total es mínima, y que por eso es muy importante la autogestión.

—Es, históricamente, un gremio de desocupados: trabaja solo el 3%. Una cifra catastrófica. Los actores necesitamos mucho del apoyo cultural.

—Si lo eligieran, ¿es un mundo que te gusta para tus hijos?

—No, preferiría que fueran a la facultad, para serte sincera. Algo que pueda contrastar el mundo éste que yo comparto. Igual, si quieren ser actores bienvenidos. Y seguiremos bailando la misma música.

Marina Glezer junto a German Palacios y sus hijos
Marina Glezer junto a German Palacios y sus hijos

—Como mamá de dos varones, ¿en qué tratás de marcar la diferencia para que el día de mañana no sean como muchos hombres de hoy, que si bien por suerte avanzaron de las generaciones anteriores, todavía falta?

Ya son dos nenes feministas. Se dan cuenta cuando el hombre se impone sobre la mujer. Y sobre todo en lo cotidiano: las mujeres tenemos roles que vienen ancestrales. La mamá es la que se ocupa de la cocina y del supermercado, de la ropa…

—En tu casa no es así.

—En mi casa está muy repartido, no es así.

—¿Estás casada o conviven?

—Estamos concubinados. Vivimos en pecado (risas). Bueno, no, nos concubinamos frente a un juez; o sea, bastante poco pecado.

—¿Germán también es feminista?

—Germán creció con una madre muy luchadora, una aguerrida muy fuerte y viuda joven: mi suegra crió todos varones. Fue un nene que se independizó a los nueve años, sabía hacer por sí solo las cosas que hace mamá, también valoró ese matriarcado. La manera que tenés de concebir el mundo es un poco lo que mamás en tu casa.

—Llevan 19 años juntos. ¿Nunca dudaste en todo este tiempo? ¿Nunca dijiste: "Huy, capaz me estoy perdiendo…"?

—El doctor de mis hijos hace como 45 que está casado con la misma mujer y yo le hice esta misma pregunta. Me dice: "Todos los días me pregunto si la elijo. A la noche me duermo diciendo: '¿Será que tengo que seguir?'. Y a la mañana me despierto diciendo: 'Sí'". Es un poco acompañarse. No tiene que ver con pensarlo demasiado sino con el disfrutar del compartir.

—¿Qué te enamora de Germán?

—Estamos muy bien. Para tener 19 años de relación, estamos muy bien.

—¿Se mantiene la pasión 19 años después y con dos chicos?

—Es hermoso. Tener una familia sí es una conquista. Algo que yo valoro, cuido y quiero con toda la fuerza de mi corazón todos los días de mi vida, como un peón de obra en construcción en un edificio que es infinito.

—¿Querés la nena?

—Yo quiero, Germán ya no, y la verdad es que la familia tipo es cuatro; cinco es multitud, dice el obstetra.

“Tener una familia sí es una conquista” afirma Marina Glezer en esta charla con Teleshow
“Tener una familia sí es una conquista” afirma Marina Glezer en esta charla con Teleshow

—Ponés mucho el cuerpo en las causas con las que acordás.

—Sí, le pongo el cuerpo, pero porque si veo a alguien tirado en la calle o un nene descalzo paseando solo, no puedo ser indiferente.

—¿Y qué hacés?

—Paro y hablo con el nene, le pregunto. Si hay una señora con cuatro chicos le pregunto: "¿Estás sola?". Antes tenía más recursos. Me comunicaba con la UDAI o con la ANSES cuando veía gente en situaciones de calle que todavía no habían tenido la información del acceso a la AUH, o a la posibilidad de que el Ministerio los ayudara a insertarse de nuevo a la sociedad. Ahora no tengo muchos recursos. No me es indiferente el otro en ninguna coyuntura en la que esté.

“Una mujer que aborta no quiere abortar nunca más, es una experiencia espantosa” asegura la actriz que lo vivió en carne propia
“Una mujer que aborta no quiere abortar nunca más, es una experiencia espantosa” asegura la actriz que lo vivió en carne propia

—En esa línea, hace un tiempo publicaste una carta en la que contabas cómo pasaste por un aborto, ¿a tus 18 años?

—Sí. Me da vergüenza y pudor porque es una carta que me expone a mí, expone a mi familia. Sirvió como puntapié inicial para abrir un debate. La publiqué el otro día en mi Facebook de nuevo y se arman unos "tole-tole" muy constructivos, en algún punto.

—Fuiste muy valiente al contarlo.

—Pero fui carne de cañón, porque una pone el cuerpo pero después está la guillotina. Fue falta del timming que con la madurez estoy consiguiendo trabajar. Recibí mensajes estos días de mujeres que me agradecen el hecho de poder poner en palabras experiencias que les resuenan en la propia experiencia. Hay mujeres que lo callan, en el marco de la clandestinidad. Igual lo hacemos, cuando es una necesidad y no hay derecho empieza a ser tapado. También podés enfermar por no poder hablar de eso que hiciste que estaba prohibido.

—¿Ya habías terminado el colegio o estabas ahí?

—No . Fue al año de conocer a Germán ponele.

—Fue con Germán.

—Sí, sí.

—De común acuerdo los dos.

—Sí.

—¿Te costó?

—Sí, me re cuesta. Me cuesta hasta el día de hoy. Una mujer que aborta no quiere abortar nunca más, es una experiencia espantosa, no se la deseo a nadie. Por eso, anticonceptivos y educación sexual para prevenir. Es muy importante esa parte como responsabilidad de la Salud Pública.

—No es gratuito abortar.

—No, para nada. Yo lo trabajé mucho, estudiaba teatro así que lo trabajé. Y me acuerdo que (Norman) Brisky decía que se te marca en la cara. Que las mujeres que pasamos por eso lo tenemos, se nos nota. Te endurece, es una sensación de muerte absolutamente, estás interrumpiendo voluntariamente un embarazo, es una vida. Después tendrás que constelar esa vida no nacida, que lo hice. Cada uno después resuelve sus equivocaciones, pero yo me equivoqué porque realmente era muy inmadura o joven. Me dicen cosas muy agresivas como: "Vos abriste las piernas"; y decís: "Pero yo tuve un accidente, ¿cómo voy a tener una obligación porque tuve un accidente?". Se te puede romper el preservativo, pueden fallar los anticonceptivos, se te puede salir el DIU; hay un montón de situaciones en las que nos embarazamos por accidente. En Uruguay no se mueren más mujeres por aborto. En España, en Estados Unidos, en Holanda.

—¿Alguna vez te arrepentiste?

—¿De haber abortado a los 18 años? No. No me arrepiento. ¿Viste qué difícil es tener un hijo preadolescente? No me arrepiento para nada. Yo era muy adolescente. De hecho, recién a los siete años de relación tuve a mi primer hijo. Y el momento fue totalmente distinto.

—Fue buscado.

—Sí. Y yo estaba preparada.

—¿El aborto lo pudiste hacer cuidada? ¿En un buen lugar?

—Obvio. Tengo un enorme privilegio de haber sido una chica de clase media.

—¿Tu familia te acompañó?

—Mi familia me acompañó. No solamente me acompañó sino que lo hablé con varias personas de mi entorno en ese momento. Imaginate: yo era bastante inmadura a esa edad. Ahora sé lo que es tener un hijo. Es un enorme esfuerzo. Después hice "El polaquito", trabajé en "Roma", seguí estudiando, estudié dramaturgia. Todo el desarrollo de mujer y de planificación familiar fue gracias también a tener apoyo de otros adultos alrededor que me ayudaron a planificar eso.

“Es un gremio de desocupados” asegura Marina Glezer sobre las dificultades que enfrentan los actores.
“Es un gremio de desocupados” asegura Marina Glezer sobre las dificultades que enfrentan los actores.

—¿Qué opinás del debate en el Congreso?

—Se me pone un poco la piel de gallina. Es una conquista. Donde hay una necesidad nace un derecho porque no hay manera de que no puedan hacerse eco de que es una realidad que ocurre, más allá de las creencias y las ideologías. Es como cuando vos tenés que salir a tomar medidas frente a una decisión que te desborda, pero si ocurre, ocurre. Entonces hay que hacerse cargo. Estoy contenta que los legisladores legislen.

—Ahora, conociendo tu ideología política ¿te sorprendió que el gobierno de Macri habilite esta discusión en el Congreso?

—Yo no quiero hablar de política porque a mí la política no me interesa (risas).

—Pero reconocés que es una cuenta pendiente del kirchnerismo.

—Sí, sí, es una deuda de la democracia, de toda la democracia, no sólo del kirchnerismo, que saldó otras deudas que la democracia también tenía. Y sí, lo entiendo, y creo que el kirchnerismo hace una autocrítica con respecto a no haber aprobado la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. En ese sentido pienso que los políticos son falibles y se equivocan todos. No creo que Macri tenga nada que ver. Cada vez que fui a tuitear algo a favor de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo él se proclamó a favor de la vida. Y (Esteban) Bullrich dijo cosas muy tremendas, como lo de Ni Una Menos; creo que fue él. De verdad, no se lo adjudicaría puntualmente al Presidente.

—¿Crees que se va a aprobar?

—Creo que hay que hacer fuerza y que hay que trabajar en conjunto como sociedad para tener una sociedad más justa, mejor.

—Se viene el paro nacional de mujeres.

—Sí, paramos todas las mujeres. Sin aborto legal no hay Ni Una Menos. Y a mí me encanta ser mujer, me encantan las mujeres, me parece que somos todas muy luchadoras y valientes y aguerridas y que nos acompañamos. Amo a mis colegas. Ese día, en Latinoamérica y el mundo estamos generando muchas conquistas para romper un poco los paradigmas patriarcales que tanto nos aplastan.

—¿Por qué en otros países se toman acciones inmediatas contra figuras muy importantes cuando hay denuncias de abusos, y acá no sucede?

—Son primer mundo, no sé. Además pienso que estamos atrasados en lo que tiene que ver con confiar en el otro. Dejar un poco la polarización, el Boca-River, el Macri-Cristina. Como dejar de poner todo en blanco y negro…

—No podemos pelear por todo.

—Claro. Poder solidarizarse con el otro y poder construir un mundo mejor para todos. Con los abusos veo cierta solidaridad que es éste manejo de las feministas. Veo un poco que hay apoyo, pero no veo que se tomen realmente cartas sobre el asunto como la densidad y la gravedad que una mujer se declare abusada por un señor, y se desacredite la palabra de la mujer que está diciendo que es abusada. Es lo mismo que el aborto. ¿Te parece que es lindo ser abusada? Y… no. Entonces no va a estar usando ese argumento para otra cosa que no sea que tomen cartas sobre el asunto porque este señor es abusador.

—Pasa en Hollywood y automáticamente corren a Kevin Spacey de "House of cards" y de una película. Denuncia acá Calu Rivero, y Juan Darthés protagoniza una ficción juvenil en Canal 13.

—Y… es duro ¿viste? Me da angustia eso. Es como si no pasara. Pero también pasa así el valor de la vida por esta sociedad, hay cosas muy graves que nos pasan.

—¿El recorrido en la profesión te costó más por ser mujer?

—Sí. Y por decir lo que pienso, por ser honesta sobre todo, por no ser careta y porque una mujer cuando se anima a hablar o cuando no tiene miedo al hombre ya puede ser quilombera, cuestionadora. Te hacen fama de que no les convenís. A las mujeres nos quieren sumisas, calladitas, tranquilitas. Ahora nosotras no estamos permitiendo ser así. Las mujeres no somos ni calladas ni sumisas; somos libres, lindas y locas.

ENTREVISTA COMPLETA:

Agenda: "Salón de Belleza" se presenta los viernes a las 21 en Nun Teatro Bar