Los responsables de IT, la película de terror más taquillera en la historia, son argentinos. Hermanos, además: Andy y Bárbara Muschietti. Y visitaron el país para encontrarse con los 90.000 fanáticos que se dieron cita en la ComicCon. Súper dispuestos, se sacaron fotos y respondieron todas las preguntas del público, para luego mantener esta charla en exclusiva con Teleshow.

—¿Cómo es volver a la argentina con este éxito?

Andy: —Fue muy gradual. Nosotros hicimos (la película) "Mamá", y fuimos sintiendo de a poco cómo la gente se va enganchando con el trabajo que hacemos. Lo de "It" fue excepcional porque fue un gran éxito en el mundo. Pero lo que sentí con el público argentino no tiene comparación.

—Bárbara, alguna vez lo escuché a tu hermano hablar del recorrido y de  cómo uno va subiendo escalones: un corto que se vuelve largo, la posibilidad de "It"… ¿Así funciona en la industria?

—Sí. Y en realidad, cuando no funciona así te das un bife. Hubo una moda hace unos cuatro o cinco años: los estudios estaban agarrando directores que no habían hecho ninguna película o habían hecho películas muy, muy pequeñitas, y les daban un presupuesto de 150 millones de dólares. Más allá de tu capacidad como contador de historias, la persona que conoce las armas del cine tiene que manejar un ejército.

—¿Cómo es la experiencia de trabajar juntos?

Andy: —Buena…(risas). Trabajar con tu hermano, con tu hermana, te da la garantía de que nunca te va a fallar.

—Yo sería incapaz de trabajar con mis hermanos, por ejemplo.

Andy: —¿Porque te peleas todos los días? Es lo que nos pasa a nosotros.

Bárbara: —Nos peleamos.

Andy: —Todos los días porque somos muy distintos, tenemos distintas maneras de encarar las cosas, personalidades distintas, pero también complementarias.

Los hermanos Muschietti, actualmente radicados en Los Angeles, viajaron a Buenos Aires para encontrarse con sus fans en la nueva edición de ComicCon
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—¿En qué momento no lo aguantás?

Bárbara: —En general no tiene nada que ver con el trabajo. No tiene un reloj interno, no le funciona. Entonces es imposible que llegue a tiempo, imposible.

Andy: —El paquete lo comprás o no lo comprás.

Bárbara: —En un momento fue genial porque leyó en algún lado que la gente que llegaba tarde era porque era optimista, y entonces era increíble…

—Una justificación hermosa. Y vos, ¿en qué momento no la aguantás a ella?

—Hummm… La mayoría del tiempo. Hay pequeños momentos donde la acepto y la quiero (risas).

—Pero es una gran productora, entonces…

Andy: —Sí, es muy buena en su trabajo. Lo digo con toda objetividad. Y la verdad que aprecio que trabajemos juntos.

Bárbara: —Y aparte, Andy sabe que yo siempre quiero lo mejor para él. Aunque a veces le cueste aceptarlo y tenga que hacer cosas que le rompen los huevos, sabe que se las estoy pidiendo porque lo cuido.

Andy: —Hay un lugar donde el productor y el director van juntos, y hay un lugar en el rodaje donde el productor le pide al director que pare. Hay limitaciones. Hay una lucha entre el narrador, el contador de la historia y el productor que te para.

El desembarco en Hollywood fue de la mano de “Mama”
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—Andy, ya que mencionaste "Mamá", ahí se quiebra un límite tácito porque matás a una nena. Sobre ese final dijiste: "No sé si por ser latinoamericanos o qué pero tenemos la tragedia folclórica más integrada".

—Sí. Creo que las tragedias forman parte de la narrativa de todas las culturas. Quizás Hollywood, por ser Estados Unidos el país que tiene la mayor industria de cine, sacando a la India por supuesto, ha desarrollado narrativas más complacientes para la gente. Por eso se llama el final "Hollywood ending", el final con el que todo el mundo está contento. A mí no me convence mucho. Hay veces que la película tampoco tiene por qué terminar de manera negativa, pero "Mamá" es una historia donde evidentemente, si la leés desde el principio, esa niña nunca puede adaptarse al mundo civilizado.

—En esto de suavizar, "It" es para mayores de 17 años. No hiciste esa concesión tampoco, pese a que podía bajar la cantidad de espectadores al no permitir menores.

Andy: —No. Todas estas historias merecen un tratamiento distinto. "It" es dura porque el libro es súper duro, el libro no hace ninguna concesión, no es blando en ningún sentido.

“It” batió los records mundiales del cine de terror superando el éxito de taquilla de “El Exorcista”
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—Bueno, ahí aparece Stephen King, que ambos habían leído, por supuesto. ¿Qué se siente que a él le haya encantado la película y lo haya destrozado a Stanley Kubrick por su adaptación de "El resplandor"?

Andy: —Era otra época, tiene que ver con una curva que él hizo.

—¿Se amigó con las adaptaciones?

Andy: —Se amigó con la adaptación, sí.

Bárbara: —Le seguís preguntando y sigue teniendo esa reacción sobre "El resplandor". Creo que hubo algo personal con Kubrick.

Andy: —Hubo diferencias creativas que las sabe todo el mundo, todas esas conversaciones telefónicas de las que hablan, que si uno quería fantasmas el otro no. Además hay guiños específicos en la película donde Kubrick se caga en King. Pero él tuvo como un viaje, una curva. Es el autor vivo más adaptado al cine, probablemente, y aceptó.

Bárbara: —Pero también porque él decidió precisamente eso: hay muchos autores que no permiten que su obra trascienda al cine. Entonces, él tuvo que llegar a la decisión: "Okey, sí, voy a ceder los derechos y lo que sale saldrá porque no lo puedo controlar".

—Igual, cuando la vio y supiste que le gustó, fue un respiro, ¿o no?

Andy: —Sí, pero no estaba muy presionado por eso hasta el último día. Durante todo el proceso de producción tenía tantas cosas en las que pensar que King era la última batalla. Y llegó ese día y…

Bárbara: —Le mandaste la carta manuscrita.

Andy: —Le escribí una carta pidiéndole disculpas.

—¿Vos fuiste la que le avisaste que mandaban la película?

Bárbara: —Sí. No nos dieron tiempo a propósito. Lo agarré a Andy y le dije: "Escribile una carta a mano", se la dimos a la persona que le llevaba la película a King y él le mandó como respuesta un mail precioso a Andy.

— ¿Y quedó vínculo después de eso?

Andy: —Sí, nos seguimos escribiendo por un tiempo a través de mails. Rarísimo, surrealista completamente. Todavía no lo conocí personalmente.

Bárbara: —Yo sí.

Andy: —Ella se lo cruzó en la calle.

—¿Por qué?

Bárbara: —Me lo crucé en la calle y le dije: "Mr. King, I'm Bárbara Muschietti". Y se me tira encima. Estaba con su hijo, me da un abrazo y me dice: "Pero no puede ser, tengo shorts". Estaba caminando en shorts blancos. En Toronto nos encontramos, de accidente total.

—¿Por qué funciona tanto el terror?

Andy: —No a todo el mundo le gusta el terror, hay como un nicho. Cuando la comparás con la audiencia de películas de superhéroes, por ejemplo, es una audiencia muy reducida. Los presupuestos de una película de terror nunca superan los 20 millones. Son exitosas cuando se hace una película de 20 millones y ¡pum!, gran éxito.

—¿Y por qué creés que atrapan? ¿Dónde está el gancho?

Andy: —Es como enfrentarse a situaciones terroríficas en un ambiente seguro. Estás enfrentando la muerte en todo momento pero no te vas a morir.  A nosotros nos expusieron a las películas de terror desde muy pequeños, es una sensación que la buscás todo el tiempo. Además, está muy relacionada con las emociones de la infancia. Entonces es algo que lo seguís buscando. Después, cuando sos mayor ya no la vivís de la misma manera.

Bárbara: —A mí lo que me pasa desde chiquita es que es una sensación que no me provoca resaca. La puedo "compartamentalizar". Voy a ver una película de terror, me asusto, me aterrorizo, la adrenalina sube, y después me voy a casa y estoy bien. No es como "Amour"de Haneke, que estás dos semanas sufriendo porque te va a agarrar Alzheimer. Entonces, para mí es escapismo.

La nueva versión de Pennywise creada por Muschietti
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—¿Y los payasos?

Andy: —Los payasos siempre fueron aterrorizantes para los niños. A mí nunca me dieron miedo los payasos pero entiendo por qué dan miedo esos tipos pintarrajeados que generalmente tienen una sonrisa que es falsa porque el tipo que está detrás no está sonriendo. Es grotesco. Entonces no estoy seguro de en qué momento alguien pensó que los payasos eran los amigos de los niños, aunque lo son, pero no sé.

—Pero se volvieron el ícono del miedo.

Andy: —Bueno, el libro de "It" fue importante porque tuvo mucho que ver con eso.

Bárbara: —Y John Wayne Gacy. Hay una cultura, el payaso es una caricatura grotesca de lo humano. Yo no conozco ningún nene que vea un payaso y quiera ir corriendo a abrazarlo.

—Andy, en un momento hiciste una parábola de la película con Donald Trump.

—Sí, desde que empezamos con el proyecto y yo leí de nuevo el libro después de treinta años detecté una analogía clara con el mundo que estamos viviendo: una cultura del miedo donde el miedo se utiliza como herramienta para dividir y controlar. Y una cultura que es bastante influenciable. Trump ganó en el medio del proceso que estábamos haciendo nuestra película y ahí la analogía tomó una forma mucho más clara. Para mí Trump es un payaso, es un impostor, es un engañador y es un tipo que quiere dividir. Y se aprovecha de esa división para que la gente sea más vulnerable. Y eso es exactamente lo que hace Pennywise.

—¿Cómo viene la secuela?

Andy: —Estamos trabajando en la historia. Queremos filmar en el verano del 2018, en julio de allá. Y es la historia de los chicos 27 años más tarde. Los mismos personajes pero ya crecidos.

—¿Hoy la cabeza está cien por ciento puesta en esto? Porque leímos sobre distintos proyectos dando vueltas.

Andy: —No, lo primero es "It 2".

Bárbara: —Es "It 2", sí. Acabamos de rodar "Locke and key" que es esta serie que hicimos con el hijo de Stephen King, Joe Hill. Hicimos el piloto, fue genial. Sale el año que viene.

Andy: —Basado en un cómic que el tipo escribió.

Bárbara: —Pero en este momento estamos prácticamente en pre producción.

—¿Que "It" haya sido este éxito genera presión sobre el resultado de la próxima?

Andy: —Sí, pero nosotros tratamos de difuminar la presión porque si no te paralizás. Si te dejás llevar por la presión no podés hacer nada, aunque hay gente que funciona bien bajo presión. Esta historia la conté desde un punto de vista muy personal, que era mi experiencia emocional leyendo el libro. Tenés que encontrar una visión y esa visión tiene que venir únicamente desde tu propia experiencia. Si vos la construís desde afuera la peli puede ser un desastre y puede llegar a contentar o convencer a alguien, pero nunca va a ser algo genuino y auténtico. La segunda va a ser básicamente con la misma filosofía, no voy a cambiar la manera de aproximarme a ella. Así que no, por ahora no me comió la presión.

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