Árbol y el desafío de volver al rock tras siete años de parate: "Vamos de a poco"

Llegaron a ser una de las bandas furor de la escena nacional. Pero en medio del éxito, y pese a un psicólogo de grupos, se separaron. Ahora vuelven con nuevas experiencias y una flamante canción bajo el brazo: "Tiembla el piso". Y en una charla con Teleshow, hablan de cómo viven este reencuentro

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Justo cuando echaron raíces, se soltaron… Así podría resumirse la historia de Árbol, aquella banda que surgió en Haedo en 1994 y que empezó a destacarse por su incursión en el rock alternativo con temas como El Fantasma y Pequeños Sueños, entre otros. Pero que en la vorágine del éxito, hicieron un descanso.

Siete años estuvieron separados, aunque siguieron conectados y, cada uno desde lo suyo, continuaron ligados a la música. Hace unas semanas Árbol volvió a tocar en el festival de Ciudad Emergente. Antes del show hubo un pequeño adelanto a través de las redes sociales con la difusión de su nuevo tema, Tiembla el Piso.

Para Pablo Romero y Martín Millán, dos de los integrantes de Árbol, este descanso los hizo reconectarse desde otro lugar y empezar a disfrutar de su música de otra manera. Para volver a echar raíces.

—¿Por qué decidieron volver después de siete años de no tocar?

Romero: —No nos separamos: solo paramos. De hecho, nos seguimos viendo. Yo me fui a vivir a México y siempre que venía de allí nos veíamos, nos juntábamos a comer o con la familia. Y bueno, pasó el tiempo y dijimos: "Arranquemos, vamos de a poco". Nos tomamos un tiempo largo, pero volvimos con esta primicia de mostrar esta canción nueva: "Tiembla el piso".

Millán: —Veníamos tocando hace 17 años, entonces a veces está bueno hacer un parate y hacer otras cosas. Da un aire y algo fresco a las personas.

—¿A qué se debe el nombre de su nueva canción: "Tiembla el piso"?

Millán: —La composición de la canción fue mucho antes de esta tragedia que ocurrió en Mexico hace unas semanas. Y decidimos que saliera como el nuevo single que acompañará nuestra vuelta.

Romero: —Un poco la idea es ir de canción en canción. Ahora con los singles y los EPs, nos estamos amoldando un poco a ese formato. Sacamos ese tema, va a haber otro más para fin de año. Y de ahí, lo que vaya sucediendo. Ir armando esta nueva etapa.

—¿Alguna situación en la que les haya temblado el piso, en México?

Romero: —Nace un poco de algunos temblores que he vivido allá. Hace como dos o tres años también hubo unos muy fuertes y tuvieron su réplica. Es una sensación que sólo la gente que vive esos temblores puede llegar a entender. La letra habla de eso.

—¿Qué sentiste en ese momento?

Romero: -—Imagínate que todo lo que está a tu alrededor se mueve y no tenés lugar… Por más que salgas a la calle. Es una sensación muy fuerte, muy poderosa. Y a la vez, una incertidumbre. No sabés qué te va a pasar y eso genera una cosa que no sé cómo explicarla. Te tiembla el piso. Te cuestionás todo. Muchas cosas de tu vida, de todo tu entorno… Pensás en que podés estar, y de repente no estar. Gente querida, edificios. Y ahí sentís la fuerza de la madre naturaleza. Entonces, la letra habla de eso.

—¿Y a partir de eso hiciste algo distinto en tu vida?

Romero: —Varias cosas diferentes. Principalmente, día a día cambié mi forma de tratar a las personas. Y no cuestionarme tanto.

—¿Algo que aprendieron durante estos siete años?

Millán: —Aprendimos mucho. De repente uno tiene un aprendizaje personal y también grupal. En este tiempo de parar nos pasó de valorar lo que teníamos en cuanto a grupo humano. No somos solo nosotros cuatro sino un montón de gente que trabaja. Y que ahora, para armar un show, levantamos el teléfono y estaban ahí, y nos hicieron sentir como en casa. Desde iluminador hasta asistente y sonidista. Y en lo personal, uno siempre aprende a valorar lo que tenemos, a vivir el día a día. Con todo lo que está pasando en el mundo en general. Sólo con abrir los diarios de hoy te das cuenta cuánto hay que valorar la vida, y sobre todo si somos tan privilegiados como nosotros de hacer lo que nos gusta. Agradezco día a día eso.

Romero: —La verdad que se aprende mucho. También estando en otro país, con otra idiosincrasia y con otra forma de vida, uno aprende y ve las cosas desde otro lugar. En mi caso valoro mucho el grupo humano que tenemos. Construirlo cuesta mucho, es como una familia. Por supuesto que hay roces, como en todos lados. Pero es lo que más cuesta construir y sostener con el tiempo. Trabajamos mucho para eso.

—¿Cómo fue que llamaron a un psicólogo de grupos?

Romero: —Estuvimos tres años con Fernando Sho, que es un psicólogo de grupos. Es una persona que ha incidido bastante en nosotros como grupo y como personas. Era una persona de 85 años de la cual tenemos un recuerdo súper lindo. Era un discípulo de John Reviert, el psicólogo que era el padre del psicoanálisis grupal. Él trabajaba con Les Luthiers y con nosotros.

—¿Y por qué llegaron a él?

Millán: —Lo buscamos por necesidad_ estábamos en una crisis. En un momento de ascenso en el que cada vez había más gente, más shows. Todo más. Entonces la crisis interna hacía que no pudiéramos afrontar ese momento.

Romero: —Uno tiene que saber apoyarse no solo como músico, sino también como persona. Estaba Fernando y en la parte musical estaba Gustavo Santaolalla. Siempre tuvimos esos dos mentores que nos marcaron muchísimo. Al momento de componer las canciones, de trabajar, de estar en la industria de la música. Cuando uno está en la industria tiene que jugar ese juego. Ir a las radios, venir a notas. Uno cuando está frente a las cámaras tiene que saber hablar, saber qué decir, y tener claro de que uno está frente a un medio y tiene que decir algo. La gente tiene que escuchar algo. Y para mí uno desde su lugar enseñar lo que aprendió, para que otra persona diga "Ok, ah".

—¿Qué les enseñaba Fernando?

Romero: —Siempre hablaba de "colectivo en acción", un grupo al que por momentos lo maneja uno y por momentos, otro. Eso va de la mano con los egos. Entonces es importante saber cómo manejarlo, no solo en grupos de música sino en la vida.

Millán: —El Barça tiene un gabinete psicopedagógico que los atiende para laburar los egos. Sino, es un quilombo.

—¿Hay algo que buscan transmitir en las canciones, algún mensaje que les guste?

Millán: —Aparte de cómo las interpretamos y lo que ponemos, siempre está en el cuaderno de lo que escribimos el hablar de las cosas cotidianas y de los problemas que tenemos, no solo amorosos, sino de injusticias.

—¿Qué recuerdan de la época furor de Árbol?

Romero: —Giramos mucho, tocamos mucho, hicimos muchos shows, y en esta nueva etapa queremos disfrutar las cosas momento a momento. Me acuerdo que desde 2005 y 2006 hicimos casi 250 shows, entonces era una locura. Estábamos en modo automático. Uno intenta disfrutar pero hay cosas que se te van. Es fuerte. Por eso cada minuto y cada banda que suba a tocar tiene que tomarse su tiempo. Que no sea tan chorizo todo.

-Calidad, y no cantidad…

Romero: —Ahora estamos en ese formato: calidad, y no cantidad.