Es autodidacta desde pequeña. Con apenas 14 años Mon Laferte (34) ya tenía claro que la música era su pasión. Esto la llevó a querer dejar el colegio y dedicarse ciento por ciento a escribir canciones. Aprendió a tocar varios instrumentos y, sola, también logró cantar.

A medida que iba dando sus primeros pasos, cada vez le gustaba más. Escribía canciones pero sentía vergüenza de mostrarlas, así que sólo se conformaba con un repertorio prestado que interpretaba en bares de Chile. No contaba con el apoyo de la madre, pero entendía que era más por miedo a que le fuera mal. Y fue su abuela quien la incentivó a que luchara por lo que verdaderamente quería.

Así fueron sus comienzos, hasta que quiso subir un escalón más y compartió sus letras frente a sus amigos. A partir de allí todo cambió: comenzó a armar sus propios conciertos. Hoy, Mon Laferte es una cantante y compositora chilena que trascendió las fronteras por su gran talento.

Admiradora de Juanes, construyó una amistad con él. Y además de colaborar en su álbum Amárrame, el colombiano la llevó para que se luciera en su presentación en los premios Grammy Latinos, otorgándole un destacado lugar. Así, con mucha pasión y entusiasmo, y convencida de lo que desea, Mon Laferte piensa conquistar Argentina el próximo 7 de julio, en Groove.

—¿Cómo estás viviendo esta gira de "Amárrame"?

—Estoy bien emocionada porque es la primera vez que tengo una gira por Sudamérica, visitando varias ciudades. También es la primera vez que doy en Buenos Aires un concierto como tal. Vine hace algunos años cuando estaba con mi primer disco, toqué en un bar, sola con mi guitarra, y había muy poquita gente. Pero este será mi primer concierto.

—Hay mucha expectativa por tu show. ¿Te genera nervios?

—Sí. Me da mucho nervios. Estas primeras veces siempre me ponen más nerviosa de lo normal, y no sé qué va a pasar con mi público argentino. Me recibió mi club de fans, no sabía que tenía uno. Además está como organizado, me da mucho gusto. No sé qué esperar pero me da mucha emoción y ya quiero que llegue la fecha y poder encontrarme con mi público.

—¿Cuantos años llevás en la música?

—Más de diez cantando pero con repertorio prestado, y hace seis años comencé con mi propio proyecto, con mis canciones. A pesar de que siempre escribí canciones, me daba mucho miedo mostrarlas, mucha vergüenza. Recién en el año 2011 lancé mi primer disco como solista.

—¿Cómo hiciste para superar esa vergüenza?

—Creo que hasta hoy me da vergüenza. No sé si lo superé por completo pero empecé a mostrarle mis canciones a mi entorno más cercano, a mis amigos, poquito a poco las fui soltando. Hasta el día de hoy el primer paso es mostrarle las canciones al director de mi banda, que es mi mejor amigo, y cuando la escucha él, como que ya me atrevo un poquito más.

—Tu reciente álbum se destaca por plasmar emociones positivas, a diferencia de tus otros trabajos..

—Sí. Mi disco anterior fue escrito en una etapa de mayor oscuridad. Este disco lo escribí en un momento de plenitud, de estar muy tranquila, de estar viajando mucho. Estando de gira me puse a escribir como loca. Se me juntaron muchísimas canciones. Llegué a tener entre 40, 50 canciones. Entonces creo que no siempre el estar triste te lleva a escribir mejores canciones, porque también estando muy feliz, estando muy eufórica, me puse a escribir como loca. Y eso está plasmadas en este disco, "La trenza".

—¿Cómo hiciste para elegir el repertorio?

—El disco tiene apenas 11 canciones. Fue difícil porque primero me encariño mucho con las canciones, me enamoro de ellas y no quiero quitarlas. Pero de pronto, hay una selección natural, hay algunas que antes de llegar a la maqueta es como que las fui dejando, y mi proceso de selección de canciones es muy emocional. Si a mí me emociona, si yo cuando la estoy cantando deseo llorar o se me pone la piel de gallina, esas son las canciones que deben estar.

—¿Cuáles fueron esos momentos oscuros de tu vida?

—En el disco anterior estaba pasando por un momento difícil emocionalmente. También yo soy una persona muy intensa y muy dramática, hasta de pronto siento que me gusta estar en esta posición; pero evidentemente en ese disco yo estaba triste. No era mi mejor momento emocional. Eso se refleja también en las canciones.

—¿Tu familia te apoyó siempre en esta decisión de ser artista, de dedicarte a la música?

—Sí, pero no sé si mi familia completa. Por un lado tenía a mi abuela que también era cantante, compositora; entonces ella era la que más me apoyaba para que me dedicara a esto. Por otro lado tenía a mi mamá que también tenía muchas ganas de que yo cantara pero no quería que dejara de estudiar o hacer otras cosas. El típico temor de los padres, que creen que dedicarte a la música es malo. Creo que eso ha ido cambiando con los años, pero en aquel momento, mi madre tenía mucho miedo. No porque no quisiera apoyarte, todo lo contrario, por querer lo mejor para ti. Ahora mi mamá es mi fan número uno.

—¿Tuviste que estudiar una carrera tradicional?

—No. La verdad que yo estudié muy poquito, hasta los 13, 14 años, y dejé la escuela y me fui a tocar. Creo que por eso mi mamá estaba un poco molesta conmigo…

—¿Desde los 14 no fuiste más al colegio?

—Así es.

—¿Y en tu casa que te dijeron?

—Fui una niña un poco rebelde. Hoy me arrepiento. Si pudiera retroceder, me hubiera gustado estudiar una carrera relacionada con la música. Y en ese momento como que mi mamá sufría un poco con mi desorden. Finalmente creo que ella también se dio cuenta de que era mejor que estuviera haciendo algo que me gustaba, antes que perdiendo tiempo en la escuela porque, en verdad, iba a calentar el asiento: estaba ahí y no hacía nada.

—¿Como era la vida cuando tocabas en los bares nocturnos?

—No era como una adolescente perdida que se iba a los bares a enfiestarse, sino que más bien me tomaba muy enserio lo de cantar, me la pasaba ensayando. Y con mi trabajo compraba instrumentos y material para invertir en esto, porque realmente me lo estaba tomando muy en serio.

—Cuando tocabas en los bares y quizás todavía no tenías seguidores o tus canciones no eran tan conocidas, ¿qué te motivaba?

—Nunca hice esto para ser famosa, tener dinero o seguidores. Eso es como consecuencia del trabajo. Siempre digo que los músicos estamos como un poco enfermos, el amor hacia la música es una enfermedad porque lo único que queremos es tocar, no importa si te pagan o si la gente va, o no. Entonces esa era mi mayor motivación: tocar, tocar y tocar. Y hasta el día de hoy sigue siendo mi motivación. Claro que ahora cuento con la fortuna de tener muchos seguidores y vivir de esto. Pero la la motivación es esa: la música.

—Y al principio, ¿se te cerraron muchas puertas?

—Como en todos los trabajos, sí, claro. También tiene que ver mucho con la experiencia de uno. No soy la misma de hace 10 años, artísticamente; entonces de pronto había cosas que no podían ser, incluso de no atreverme a mostrar mis propias canciones. De pronto las que me avergonzaban más eran las mejores pero no me atrevía a mostrarlas porque eran muy personales.

—Volviendo al disco "Amárrame", ¿cómo fue la conexión con Juanes?

—Yo lo llamé. La canción es mía, la escribí yo, y la verdad es que no conocía a Juanes personalmente antes de la colaboración, pero siempre fui su admiradora. Se me ocurrió invitarlo a cantar al disco, nunca pensé que se iba a concretar porque incluso le dije al director de la compañía que quería cantar con Juanes como broma. Pero resultó que Juanes me conocía, y le gustaba mucho mi voz. Me invitó a su casa, llegué a Miami a visitarlo toda nerviosa, golpeando su puerta. Empezamos a tocar la guitarra, él es una persona maravillosa, es un gran guitarrista, fluyó todo muy bien, y quedó bien bonita la colaboración. Hasta ahora le agradezco mucho la oportunidad que él me dio: conocí a una gran persona y tengo un gran amigo.