
El telón del teatro argentino se prepara para estremecer una vez más, y esta vez lo hace con una historia que atraviesa la piel y se mete en cada rincón del alma. Porque hay relatos que no solo se ven, se sienten: laten en la oscuridad de la sala, vibran con cada nota, y resuenan mucho después del aplauso final. Así regresa Sweeney Todd, el cruel barbero de Fleet Street, en una versión tan esperada como desafiante. Y en la antesala de este estreno, Emmanuel Degracia, su protagonista, se anima a abrir la puerta de su mundo interior y compartir, en exclusiva con Teleshow, cómo es encarnar el vértigo y la sombra de uno de los personajes más complejos del musical moderno.
Han pasado más de diez años desde que el mito de Sweeney Todd sacudió al público argentino en la piel de Julio Chávez. Hoy, la leyenda de Broadway vuelve a tomar forma sobre el escenario: Benjamin Barker retorna a Londres con el corazón en carne viva, bajo el nombre que se volverá temido. Su viaje, marcado por la herida de la injusticia y el fuego de la venganza, lo arrastra a una espiral de locura, sangre y humor negro, donde cada brote de compasión se cruza con la desesperación. A su lado, la astuta Mrs. Lovett, la barbería sobre la pastelería y una ciudad que esconde secretos y deseos prohibidos. Todo bajo la mirada hipnótica de Stephen Sondheim, que supo transformar la tragedia en música y la oscuridad en arte.
PUBLICIDAD
Con estreno previsto para el 15 de agosto, el Teatro Santa María será el escenario donde Sweeney Todd vuelva a cortar el aire de la noche porteña. Emmanuel Degracia, a sus 41 años, asume el desafío con la entrega de quien sabe que el teatro es tanto verdad como delirio. Lo acompaña un equipo de lujo: Marcelo Rosa en la dirección general, quien también está a la par con Anastasia, el musical, César Tello en la dirección musical y vocal, y Pamela Peker en las coreografías. Así, el clásico de Sondheim renace con sangre nueva y un pulso escénico que promete dejar al público sin aliento.

—¿Cómo comenzó tu historia con el teatro y cuándo descubriste el mundo del teatro musical?
—Arranqué muy chico, allá por los años noventa, cuando trabajé con Flavia Palmiero. Además, mi abuelo era director de teatro, así que desde pequeño viví ese ambiente. Al principio, la música y el teatro eran caminos separados para mí: iba al conservatorio y hacía teatro, pero nunca pensé en mezclarlos. Un día vi un musical y me enamoré del género. Audicioné y quedé como bailarín, aunque lo mío era la acrobacia más que el baile. Eso sí, enseguida me di cuenta de que lo que realmente quería era cantar, así que me fui metiendo de lleno en el teatro musical. Fui muy afortunado de hacer muchos musicales, tanto argentinos como internacionales.
PUBLICIDAD
—¿Hubo alguna obra, director o actor que te haya marcado y te hizo pensar que este era tu camino?
—Sí, hace muchos años vi a Alfredo Alcón en el escenario y fue una experiencia que me deslumbró. Verlo actuar era como presenciar algo que iba más allá de lo real. Desde ese momento, supe que quería seguir ese camino y hacer todo lo posible para llegar a ese nivel.
PUBLICIDAD

—Después de tantos años en la escena teatral, ¿qué te sigue desafiando arriba del escenario? ¿Y qué sentiste con Sweeney Todd?
—Siempre busco proyectos que me den miedo, que me desafíen. El miedo a no saber si voy a poder hacerlo bien es lo que me impulsa. Conocí Sweeney Todd en 2007 por la película y quise saber cómo era el musical en teatro. Me fascinó. Pensé que me faltarían muchos años para interpretarlo, porque en Broadway lo hacían actores de más de 50 años. Pero con el tiempo, la edad de Sweeney se fue acortando y hoy, a mis 41, llegó mi momento.
PUBLICIDAD
—Este es uno de los Sweeney Todd más jóvenes que se vio en Argentina. ¿Eso cambia algo en el personaje?
—Sí. En el Londres de 1800, tener un hijo a los 20 años era lo común, así que Sweeney debería tener alrededor de 38 años. Ahora lo interpretan actores jóvenes en Londres, en Broadway lo hizo Aaron Tveit y hasta lo hará Antonio Banderas, que sí tiene la edad del personaje. Me gusta que le da otra energía y abre oportunidades para nuevas miradas sobre Sweeney.
PUBLICIDAD

—Además de protagonizar, ¿tuviste que impulsar el proyecto para traerlo a la Argentina?
—Me convocaron para hacerlo, pero en un momento el proyecto se frenó. Decidí, junto a mi productora, impulsarlo para que no se caiga. Sentí que tenía que hacerlo, así que tomé el liderazgo para que siga adelante.
PUBLICIDAD
—Hace más de una década que no se hace Sweeney Todd en el país. ¿Qué diferencia tiene esta versión respecto a la anterior de Julio Chávez?
—La versión anterior, la de 1979, era mucho más grotesca, con actuaciones muy histriónicas y una puesta cargada de sangre. Todo era más exagerado: los vestuarios, la musicalidad de los textos, la barbería abstracta que giraba en el escenario y se transformaba en la pastelería. El revival que estrenamos ahora es más corto y realista, con una actuación mucho más naturalista. Ya no hay ese exceso de sangre ni esos efectos chocantes. Hoy el público busca otra cosa: escenas más creíbles, puestas más limpias y un trabajo actoral más cercano. Incluso lo hablaba con la asistente de dirección: antes la gente se fascinaba con un chorro de sangre en escena, hoy lo primero que piensa es “¿cómo van a limpiar eso?”. Esta puesta apuesta por la verdad y la emoción, y creo que es lo que ahora mejor recibe el público. Todo lo que se ve es más naturalista, con diferentes planos y niveles en la escenografía, como también fue en Broadway.
PUBLICIDAD

—Sweeney Todd es un personaje atravesado por la venganza y la obsesión. ¿Cómo te preparaste para meterte en su piel?
—Lo fui incorporando durante años. Cada vez que escuchaba el disco, lo revivía y sentía todo lo que atraviesa el personaje. Pero cuando finalmente lo interpreté, me encontré con escenas durísimas, como cuando le cuentan lo que le pasó a la esposa. Ahí entendí de verdad la profundidad del personaje, su odio, su dolor. Es agotador física y emocionalmente. Termino cada ensayo y llego a casa destruido, agotado de verdad. Me compré vitaminas, pero igual me desmayo de cansancio. Me cuesta soltar el personaje, a veces me angustia solo pensar en él.
PUBLICIDAD
—¿Cómo lograste construir una versión propia y no quedar condicionado por otras interpretaciones?
—Normalmente trato de no mirar otras versiones para no condicionarme, pero con Sweeney Todd fue distinto: pensé que nunca lo iba a hacer, así que vi todas las versiones, incluso la coreana. Cuando me junté con el director, Marcelo Rosa, charlamos mucho y coincidimos en hacer un Sweeney distinto. Este es mucho más humano. Estoy orgulloso porque creo que el público va a encontrar una mirada nueva sobre el personaje.

—¿Qué creés que va a sorprender de tu Sweeney Todd?
—Siento que nunca vieron este Sweeney. No digo que sea mejor ni peor, pero lo encaré desde lo humano. Creo que el espectador va a poder entenderlo, incluso empatizar con él, aunque sea un villano. Todos podemos comprender la locura que provoca perderlo todo, y eso se ve en escena.
—La obra combina thriller, drama y humor negro. ¿Por qué pensás que sigue siendo tan vigente?
—Porque tiene un trasfondo humano y emocional. Si alguien sufre lo que vive Sweeney, es lógico que reaccione así. Le destruyen la vida y la familia. Cuando vuelve después de 15 años, no solo no recupera nada, sino que descubre que todo fue destruido de la peor manera. Es imposible no entender su locura.

—Stephen Sondheim es un compositor muy exigente. ¿Cuál fue el mayor desafío que enfrentaste con la partitura?
—Creía que conocía bien la obra hasta que empecé a trabajar la partitura. Es mucho más difícil de lo que parece. Pensé que lo más complicado que había hecho era Don Giovanni, pero Sondheim es otro nivel: cambios de notas, melodías superpuestas, entradas impredecibles. Es una obra de arte. Sigo estudiando incluso a días del estreno, nunca me pasó algo así.
—¿Por qué creés que los musicales están viviendo un gran momento en Buenos Aires?
—Porque el público empezó a disfrutar realmente del género. Algunos colegas reniegan de la presencia de famosos en los musicales, pero eso ayudó a visibilizarlos. Hoy la gente se anima a ver títulos más oscuros, complejos, y eso nos posiciona como una de las grandes plazas del musical mundial.

—Si tuvieras que definir tu versión de Sweeney Todd en una palabra, ¿cuál sería?
—Humano, cien por ciento humano. No es solo un hombre con sed de venganza. A Sweeney lo destruyeron por dentro. Hay momentos en los que habla de su hija y su esposa y se me hace un nudo en la garganta. Es una persona devastada, rota por dentro, y eso es lo que busco transmitir en cada función.
—¿Qué te gustaría que el público se lleve después de ver la obra?
—Que salgan satisfechos, que sientan que vieron a un actor dejar todo sobre el escenario, que transiten la historia con nosotros y se conmuevan. Que se lleven esa sensación de verdad y emoción que solo el teatro puede dar cuando se hace con el corazón y el cuerpo entero.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Carlos Rottemberg habla del libro que escribió por sus 50 años de teatro: “Es incómodo, toca temas políticamente incorrectos”
El productor acaba de publicar Pasen y lean, trescientas páginas que plasmó durante el verano en Mar del Plata. En la charla con Teleshow habló de sus dudas sobre el futuro del teatro industrial, del prólogo que redactó Luis Brandoni días antes de morir y de quien considera su único maestro, Guillermo Bredeston

De Springfield a Buenos Aires: los guiños de Los Simpson a la pasión argentina por la serie animada
Desde el agua que gira al revés hasta las Islas Malvinas, un recorrido por los episodios que sellaron el vínculo inquebrantable entre la familia amarilla más famosa de la televisión y varias generaciones de argentinos

Moria Casán impactó a Natalia Oreiro al revelar su insólito truco para lucir radiante: “¿Esperma de qué?”
La One estuvo invitada en la mesa de Mirtha Legrand y confesó cuál es el elemento que utiliza para estar esplendida a sus casi 80 años

El tenso cara a cara entre Yanina Latorre y Pampita por el fin de su vínculo con Pico Mónaco: “Arruinaron mi relación”
La modelo y la conductora protagonizaron un cruce intenso sobre amor, monogamia y exposición mediática, con una fuerte réplica frontal

Mirtha Legrand deslumbró con un exclusivo vestido negro que mezcló bordados florales y perlas en oro y marfil
La Chiqui apostó por un diseño de Claudio Cosano para recibir a Adrián Suar, Natalia Oreiro y Moria Casán en su clásica mesaza


