Convertida en uno de los clásicos del cine nacional y logrando grandes niveles de audiencia cuando se la repite una y otra vez en la televisión, hoy se cumplen 30 años del estreno de El manosanta está cargado. 

La cómica historia se centra en Alberto Cappeletti (Alberto Olmedo), un inocente empleado de la empresa de cerrajería "Álvarez", el cual, al perder el trabajo por no colocar una caja fuerte detrás de un cuadro sino debajo de un cuadro.

Javier Portales: "¿Capeletti que hizo?"
Alberto Olmedo: "Empotré la caja donde usted me dijo"
Javier Portales: "¿Y dónde le dije?"
Alberto Olmedo: "Debajo del cuadro"

Este es uno de los tantos diálogos del film que provocó y provoca la risa en cada uno de los espectadores que una y otra vez miran las repeticiones, que se ven de manera asidua en la pantalla chica.

El clásico sketch de Alberto Olmedo y Adriana Brodsky en el programa televisivo No Toca Botón fue adaptado en una versión cinematográfica que recibió buenas y malas críticas de la prensa especializada.

Pero para ver a Olmedo caracterizado como "manosanta", el libro se basó principalmente en un trabajo que surgió por una necesidad económica. Tras ser despedido por su mal desempaño de la cerrajería, el personaje que interpretaba el actor rosarino decide ir a un "Pai" con el objetivo de que le puedan mejorar su vida.

Pero hete aquí que el "profesional" (interpretado por Vicente Larrusa) es, por supuesto, "flor de chanta" y engaña a todos que se le acercan a pedirle por la salud, el dinero y el amor. "Ya se te va a arreglar", era la respuesta ante el clamor de los más necesitados.

Al principio enojado pero luego reflexivo, Alberto, adivinando la prosperidad comercial de este tipo de "curros" (utilizados ampliamente en Argentina como en Uruguay, en todas sus formas y variantes), decide hacerse pasar como manosanta brasileño.

El elenco lo completaban: Adrián "Facha" Martel, Divina Gloria, Susana Romero, Beatriz Salomón, Silvia Pérez, Cesar Bertrand, Alfonso Picaro, Romina Gay, Juan Carlos "El Flaco" García, entre otros.

El final de El manosanta está cargado es abierto y muestra a Alberto Olmedo junto a un cartel donde anuncia la segunda parte del film. Sus fanáticos nos quedamos con las ganas, no solo de ver una película más con él sino de seguir disfrutándolo un poco más… pero sus recuerdos y sus repeticiones hacen que siga estando más presente que nunca, como si nada hubiera pasado…

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