Series en un minuto: el cigarrillo en la TV

En los últimos años fuimos testigos del nuevo protagonismo del cigarrillo en las ficciones televisivas. Luego de una época en que el tabaco era considerado mala palabra, con el arribo de temáticas fuera de época actual, fumar comenzó a hacerse habitual. Si estás intentando dejar este vicio deberías volcarte a otras series que no te generen ganas de volver a tener un cigarro entre tus dedos.

En la gran serie de Matthew Weiner, Mad Men la mayoría de sus personajes fuma. Y mucho. La serie que recreaba una agencia de publicidad en Nueva York de los años 50 y 60, supo encontrar otros condimentos de atracción hacia el espectador: la ambientación, la moda y la música eran acompañados con estilos de vida de la época como el cigarrillo y el alcohol en pleno horario laboral. Allí vimos mujeres embarazadas que consumían tabaco sin sentir que hacían alguna transgresión.

Otra serie que también recrea otra época es True Detective. En su primera temporada la trama va y viene entre la actualidad y los años 90, y es ahí donde el personaje de Rust Cohle-interpretado magistralmente por Matthew McConaughey-donde el cigarrillo vive en su boca. Los tiempos entre pitada y pitada generan una tensión en el relato que provoca que el fumar sea otro protagonista de la historia.

En The Killing, por ejemplo, se muestra la lucha de su protagonista-Sarah Linden-por dejar el cigarrillo. Es una tarea constante pero. aunque casi no se fuma en pantalla, nos dejan en claro que el tabaco está ahí al menos como amenaza.

Las series españolas El tiempo entre costuras y Velvet, ambientadas ambas las décadas del 50 y 60-siguiendo la línea que inauguró Mad Men– utilizan el cigarrillo como un arma de seducción de sus protagonistas, tanto para la costurera Sira Quiroga como Alberto Marquez.

American horror Story y Narcos son otras dos series de la partida de personajes que fuman constantemente en pantalla como también la serie de los espías rusos que viven en EEUU The Americans (que recrea la década del 80).

Ejemplos sobran pero la pregunta es lo que planteamos al inicio: ¿forma parte de un recurso argumentativo, es una moda o un negocio?