Natalia Oreiro: "Las mujeres tenemos el derecho de parir en la posición que queramos"

A días del estreno de “Gilda, no me arrepiento de este amor” la uruguaya más querida de la argentina habla de su relación con Ricardo Mollo, maternidad, colecho, parto respetado y las desigualdades que enfrentan las mujeres

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Llevan quince años de pareja y lograron una sociedad casi perfecta en la que intentan alternarse para trabajar y así garantizar que uno de los dos esté dedicado a su hijo, Merlín Atahualpa. La clave para mantener el amor asegura que es el deseo: "Son las ganas, es en lo único que creo, en tener ganas todos los días".

A la hora de hablar de Ricardo Mollo se ilumina: "Es un genio, me baja mucho a la realidad. La persona que más cree en el mundo en mí es él, mucho más que yo, inclusive te diría que mis padres. Es alguien que me motiva mucho a superarme, a crecer y a mejorar".

Acaban de dejar su casona en el barrio de Palermo, para instalarse en un destino alejado en búsqueda de ver la salida del sol y escuchar pajaritos. Distante del modelo "Susanita", Natalia nunca soñó una familia numerosa, ni se imaginó mamá: "Llevábamos 10 años juntos y tuvimos la suerte y la bendición que viniera Atahualpa a nuestras vidas. No me imagino con más hijos ni con un niño distinto porque él es perfecto para nosotros".

Rodar por el pasto, jugar a la pelota y construir con bloques están dentro de las actividades preferidas que comparten, pero nada le gana a la visita semanal a una librería en la que desarrollan la pasión por la lectura.

— Sos una gran defensora y has trabajado en post de la lactancia materna, ¿qué opinás del colecho?
— Aprendí cuando hice la campaña de UNICEF para la lactancia extendida que muchas mujeres lo tomaron para bien y otras se sintieron un poco mal. Muchas se frustraban y me decían: "Vos porque sos Natalia Oreiro que te permiten dar la teta en cualquier lado". Mirá lo que le pasó a esta chica en la plaza de San Isidro. Siempre mi experiencia es la mía, que a algunas les va a servir y a otras no. En relación al colecho es lo mismo. Para mí un niño necesita amor, y darle mucho amor nunca puede estar mal. Darle besos, amanecer con él. Entiendo que hay algo que tiene que ver con la intimidad y que cada uno tiene su espacio. Pero es re difícil, mi hijo se sigue pasando y termino como hoy toda contracturada.

— Otro tema hoy en discusión tiene que ver con los partos respetados y los partos domiciliarios, vos querías tener un parto natural y terminó en cesárea.
— Las mujeres tenemos el derecho de parir en la posición que queramos y eso no se sabe. Para algunas instituciones la mujer es un número más, la cesárea deja más dinero y muchas van a cesárea meramente por rapidez. Otros médicos creen que es más seguro para el bebé y para la madre y no se quieren arriesgar. Voy a defender siempre el parto natural. Fui a cesárea porque no había posibilidad ya, habían pasado muchísimas horas y era peligroso para el bebé. Lo más improtante es sentirte contenida. Hay mujeres a las que les atan las piernas en la sala de parto para que no las muevan.

— Vos no evaluaste que Merlín naciera en tu casa.
— Sí, lo había pensado como una opción. Se lo comenté al obstetra y me dijo que no lo recomendaba. Confié en su palabra, me dijo que no era una buena opción para él, quizás sí con otro. De alguna manera elegí, fue compartido.

Agradecimiento: Producción de vestuario Paula Balmayor