Davis Okoye (Dwayne Johnson) es un especialista en primates que mantiene un vínculo cercano con George un gorila albino. Cuando este simio comienza a crecer desmesuradamente por una mutación genética, Okoye deberá encontrar la razón detrás de este cambio y además enfrentar a otras bestias gigantescas que fuera de control amenazan a la raza humana.

Adaptar el video juego Rampage a la pantalla grande parecía un reto difícil, principalmente porque no hay una historia clásica detrás de ese mítico arcade, solo animales gigantescos destruyendo ciudades. Sin embargo el director Brad Peyton ha conseguido una de las mejores cintas basadas en personajes surgidos de las consolas.

Valiéndose del carisma de Dwayne Johnson, un guion que bucea en los experimentos genéticos, las posibilidades que da la técnica de captura de movimiento para crear a un George muy gestual, y los efectos digitales para hacer creíbles los momentos de "cine catástrofe" Rampage es sin dudas un exponente fílmico cargado de acción y buenas ideas.

El lobo gigante y el cocodrilo, al igual que el simio blanco, nada tienen que envidiarle a King Kong o Godzilla, todos lucen temibles y son protagonistas de secuencias que son pura tensión.

Brad Peyton (R) y Dwayne Johnson en la premiere de “Rampage” en Los Angeles, California (Crédito: Reuters/Mario Anzuoni)
Brad Peyton (R) y Dwayne Johnson en la premiere de “Rampage” en Los Angeles, California (Crédito: Reuters/Mario Anzuoni)

El filme no es el clásico entretenimiento familiar naif, por el contrario se reserva algunos momentos sangrientos y de terror que mantendrán a los espectadores más sensibles en la punta de la butaca. Pese a esto, también hay humor, y un mensaje políticamente correcto sobre el peligro de la manipulación genética.

Johnson se sigue consolidando como el héroe de acción de esta generación, un título del que no reniega y levanta durante todo el metraje cual estandarte. Rodeado de un elenco muy sólido, se destaca la presencia de Naomi Harris, actriz que proviene de un tipo de cine más independiente y de autor, que se mueve con naturalidad entre los efectos especiales y la devastación que presenta la película y Jeffrey Dean Morgan que con su humor sarcástico encarna a un "Negan" de traje y corbata y sin bate.

Rampage: Devastación es una película pochoclera tan gigante como las bestias que la protagonizan. Y está bien.

Mi calificación: 8 puntos