Virginia Da Cunha enfrentó las críticas por su noviazgo con un DJ 19 años menor: “La edad está en la mente”

A sus 45 años, la cantante de Bandana ratificó su romance con Samir Jaliff y compartió fotos de distintas etapas de su vida para reflexionar sobre el paso del tiempo

Una mujer rubia sostiene una bebida junto a un hombre con gafas de sol que realiza la señal de victoria con la mano
Virginia Da Cunha y su pareja, el DJ Samir Jaliff
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Virginia Da Cunha decidió no quedarse en silencio frente a los comentarios que recibe por su relación con Samir Jaliff, el DJ y productor musical con quien comparte su vida. A través de sus historias de Instagram, la cantante de Bandana de 45 años eligió responder a quienes pusieron el foco en los 19 años que la separan de su pareja, pero lo hizo desde un lugar muy personal: recorriendo distintas etapas de su vida, reivindicando el paso del tiempo y cuestionando la manera en que la sociedad entiende la edad, especialmente cuando se trata de una mujer.

“La edad es una trampa del sistema. Lo digo desde que tengo 20 años”, escribió Virginia sobre una de las imágenes que publicó en sus redes. La frase funcionó como una declaración de principios, pero también como la puerta de entrada a una reflexión mucho más profunda acerca de cómo transitó sus distintas décadas y de qué manera fue cambiando su relación con su propio cuerpo, sus elecciones y su manera de entender la vida.

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La artista comenzó el recorrido compartiendo fotografías correspondientes a diferentes momentos de su historia. “A mis 20. La tenía tan clara que me veía bien con 40 kilos”, recordó. Después se detuvo en otra etapa: “A mis 25-30 me dediqué a los deportes extremos, al sol y a mi banda independiente”, escribió, en una referencia a aquellos años en los que su vida artística, la música y una búsqueda personal marcada por la libertad ocuparon buena parte de sus días.

Mujer rubia vestida con un top negro y una minifalda oscura posa frente a una pared clara con dos franjas de texto negro a los costados
Virginia Da Cunha durante su primer paso por Bandana, el grupo surgido en Popstars que actualmente transita una nueva reinvención

El viaje por el tiempo llegó luego a los 40, una edad que Virginia también mostró sin esconderse, como parte de una línea de continuidad que une a la joven que alguna vez fue con la mujer que es hoy. Y entonces apareció la fotografía que, de alguna manera, dio origen a la reflexión: una selfie en bikini frente al espejo, acompañada por la simple inscripción “A mis 40”.

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Pasaron cuatro años y la reflexión tomó una dimensión diferente. En una imagen junto a Samir, su pareja, Virginia escribió: “A mis 44 conocí a este gran hombre, eterno niño de 25 con el que hoy convivo”. Así, lejos de presentar la diferencia de edad como algo que necesitara ser explicado o justificado, decidió incorporarla a su relato de vida como una circunstancia más de una relación que, según sus propias palabras, está atravesada por la música, las experiencias compartidas y una particular manera de mirar el mundo.

La respuesta más contundente llegó al final de la publicación. “No importa cuántos años tengas, sino lo que hagas en los años que vivís”, afirmó. Y profundizó: “Hay quienes involucionan y quienes evolucionan. La edad está en la mente que comanda al cuerpo. Dejemos de alimentar un sistema que nos quiere enfermos y animémonos a ser vida”, sentenció.

Retrato de Virginia Da Cunha con cabello rubio, top negro, un tatuaje en el hombro y cuadros de texto superpuestos
Virginia Da Cunha luego de Bandana: un cambio de vida necesario

La frase apareció después de que distintos comentarios pusieran el foco en la diferencia de edad de la pareja. En lugar de entrar en una discusión con quienes cuestionaron el vínculo, Virginia decidió correr el eje: para ella, el problema no está en los números que figuran en un documento, sino en los prejuicios que muchas veces se construyen alrededor de ellos.

La postura que la artista expresó ahora no es nueva. Ya había hablado de su relación con Samir desde un lugar similar cuando realizó un balance de 2025 y contó cómo había comenzado una nueva etapa de su vida. En aquel momento, la cantante describió ese período como “un año de saltos cuánticos” y habló de un proceso personal que incluyó “intenso trabajo interior, sanación de linaje, estudio y medicinas naturales”.

En medio de esa transformación apareció el amor. “Conocí al hombre más hermoso y sorprendente de este planeta. Nos unen las diferencias tanto como las similitudes. Somos dos locos que vivimos de la música y vemos el mundo de la misma manera”, escribió.

Virginia Da Cunha sostiene un celular frente a un espejo con un traje de baño blanco de dos piezas y el texto "A mis 40..." en pantalla
Virginia Da Cunha hizo un repaso por diferentes momentos de su vida

Virginia también contó entonces que ambos decidieron tatuarse el número 22, al que vinculó con el concepto del “niño eterno” y con la idea de vivir “fuera de las normas y de toda lógica racional”. A partir de esa misma concepción, reveló que habían comenzado a trabajar juntos en un proyecto musical.

Desde entonces, las redes sociales de la artista se convirtieron también en una pequeña ventana hacia esa relación: viajes, paseos, momentos cotidianos, fotografías y videos musicales fueron mostrando una pareja que decidió compartir públicamente buena parte de su recorrido.

Sin embargo, fue el propio Samir quien puso en palabras de manera más directa aquello que para ambos parece estar por encima de la diferencia generacional.

Una mujer con anteojos de sol y bikini verde y amarillo posa en el mar junto a un hombre con tatuajes
Virginia y Samir, un amor a prueba de todo

Cuando en mayo pasado cumplieron un año juntos, el joven publicó una extensa declaración de amor que Virginia decidió compartir en sus propias historias. Allí escribió que habían transcurrido “365 días” desde aquel encuentro y destacó no solamente los momentos felices, sino también aquellos más difíciles que habían atravesado juntos.

Lo más lindo que me queda de vos es la manera en la que supiste ver quién soy o quién sos”, expresó Samir, antes de enumerar algunas de las características que encontraba en ella: “Tan detallista, observadora, con un toque de picardía, inteligente, un poco terca o alguien en donde encuentro mucha inocencia y a la vez mucho valor”.

Para él, la relación está llamada a trascender los cánones de una cuestión romántica convencional. “Una historia que va más allá de lo cursi del amor, trasciende a algo un poco más elevado que eso”, escribió.

Una mujer rubia y un hombre dentro de un automóvil con un mensaje en texto blanco sobre fondo negro en la parte inferior
Virginia Da Cunha y Samir viven su amor sin prestarle atención al qué dirán

Y entonces llegó una de las frases que más claramente sintetizaron su mirada sobre la diferencia de edad: “Vos con 44 y yo con 25 años, por qué el espíritu no entiende de cálculos ni de estereotipos”.

Samir también planteó que, cuando se vive desde el agradecimiento, “todas las diferencias se vuelven similitudes”, y cerró aquella declaración con una definición que resume la manera en que ambos parecen entender el vínculo: “No se trata de si se pierde, sino de si se vive y eso hacemos, amor”.

Virginia respondió en aquella oportunidad desde el mismo lugar. “Tanto hemos logrado y compartido mi escorpión con corazón de Dragón”, le escribió. “Este amor es un regalo del cielo que ambos nos merecemos”.

Una mujer rubia con ropa tejida verde de dos piezas y capota posa sobre un muro de piedras con árboles y cerros al fondo
Virginia Da Cunha en su etapa de máxima conexión con la naturaleza

Después agregó: “Gracias por dejarme ser en todas mis facetas y desafiarme a permitirme más”. Y concluyó con una declaración tan directa como contundente: “Sos lo más hermoso, cariñoso, inteligente e insolente que existe. Me haces muy feliz. TE AMO”.

Ahora, ante las nuevas críticas, Virginia volvió a elegir la misma respuesta: no explicar su amor, sino defender su manera de vivir. A los 45, frente al espejo y frente a una sociedad que todavía suele mirar con distintos ojos los vínculos cuando la mujer es mayor que el hombre, la cantante decidió hablar de las décadas que atravesó, de todo lo que hizo durante ellas y de lo que todavía le queda por hacer.

Porque, para ella, el calendario puede marcar una cifra, pero no necesariamente define quién es una persona. Y en esa diferencia entre los años que pasan y la vida que se elige vivir parece estar, justamente, el centro de su mensaje.

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