En busca del sexo perdido: la comedia que conquista la calle Corrientes con una actriz que se reinventa “en su doble vida”

Con dirección de Gisella Sirera y la actuación de Eliana Villanueva, que equilibra su trabajo en Recursos Humanos con la pasión por el escenario, la pieza se volvió un fenómeno de público en la cartelera porteña

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Entre diagnósticos absurdos y situaciones
Entre diagnósticos absurdos y situaciones delirantes, la obra explora lo bizarro de la vida cotidiana con una mirada irónica y desopilante (Gentileza de Gisella Sirera y Eliana Villanueva)

Lejos de ser un privilegio exclusivo de las ciudades de veraneo, el teatro sigue vivo y vibrante en la mítica calle Corrientes, de la ciudad de Buenos Aires. Allí, sin importar las altas temperaturas del verano porteño, el público va y viene entre salas que ofrecen desde historias de fantasía hasta estallidos de carcajadas. Entre tantas propuestas a precios accesibles hay una obra que sobresale por su humor ácido, sus situaciones disparatadas y las risas que se escuchan incluso fuera de la sala. Se trata de En busca del sexo perdido, una comedia bizarra que, detrás de la diversión, invita a la reflexión sobre los mandatos y las búsquedas personales. Teleshow conversó con su directora, Gisella Sirera, y una de sus protagonistas, Eliana Villanueva, para conocer sobre su labor y los secretos detrás de este fenómeno de la cartelera.

La historia, que se lleva a cabo en la Sala Cortázar de Paseo La Plaza, transcurre en una clínica donde la sala de espera se convierte en el epicentro de enredos y neurosis: una paciente hipocondríaca en busca de respuestas, dos doctores más pendientes de sus propios dilemas que de los pacientes, una visitadora médica alerta a cada detalle y una recepcionista con pocas ganas de trabajar. Entre diagnósticos absurdos, situaciones disparatadas y un humor que no da respiro, la obra utiliza el delirio para reírse de los mandatos sociales y la obsesión por la identidad.

La creación y dirección de Sirera, atravesada por experiencias personales y la mirada aguda sobre la vida cotidiana, suma además el trabajo de un elenco que combina entrega y complicidad noche tras noche. En ese mismo escenario, una de las actrices, Villanueva, redescubre la pasión por el teatro y la fuerza del público, aportando su propia historia a una comedia que hace del caos y la identificación una fórmula de éxito.

La escenografía recrea la sala
La escenografía recrea la sala de espera de una clínica en crisis, escenario ideal para el delirio y la crítica

¿Hace cuánto tiempo se dedican al teatro y qué las llevó a elegir este camino?

Gisella Sirera: Yo hago teatro desde que tengo diez años, o sea... hace tiempo que hago más teatro de lo que llevo viva, y tengo 40. Estoy en todos los lugares donde se puede estar, porque damos clase en varios lugares, entonces estamos todo el tiempo en movimiento.

Eliana Villanueva: Comencé desde muy chica, cuando actuaba en todos lados. Pero después seguí la carrera de Letras y trabajé muchos años en una empresa. Volví a la actuación después de la pandemia, harta de lo virtual y con ganas de volver a los vínculos presenciales. Así empecé, y tuve la suerte de dar con Gisella, que siempre está generando cosas.

Entre coreografías, diagnósticos absurdos y
Entre coreografías, diagnósticos absurdos y un consultorio desbordado, la obra invita a reírse de la vida y de uno mismo

Eliana, en tu caso la actuación no es tu trabajo principal. ¿Cómo combinás tus otras actividades con el teatro?

Trabajo en Recursos Humanos de día en una empresa de Telecomunicaciones, y de noche soy actriz. Es como ser la tía de Hannah Montana (risas). Todo se trata de comunicación y creo que ambas cosas se potencian. En la compañía valoran mucho el desarrollo personal, y lo artístico me ayuda a expresarme mejor a través del humor. Me gusta tener cada vez más herramientas para contagiar risa, que me parece tan curativa e importante. El humor sana, mejora y te permite encontrarle una vuelta de tuerca a las cosas.

Gisella Romero, la directora detrás
Gisella Romero, la directora detrás de la obra que llena de carcajadas la calle Corrientes

Entre lo artístico y sus ocupaciones laborales, ¿qué disfrutan más?

GS: Son caminos diferentes, pero todos se cruzan y conectan. Yo me siento más cómoda dando clases, pero desde un lugar más egoísta siempre me gusta más dirigir. Me siento muy expuesta en la actuación y siento que me tengo que preparar mucho; si tengo que actuar, hago seminarios para retocar siempre.

EV: Me parecen súper complementarias porque todo se trata de comunicación con las personas. Cuantas más herramientas tenés para comunicarte, ya sea el cuerpo, la expresión, el humor, mejor. No siento que compitan entre sí, aunque se den en horarios opuestos.

Gisella, ¿qué inspiró la creación de “En busca del sexo perdido”?

—Como siempre digo, todas las comedias tienen una tragedia detrás. Perdí a mi mamá hace muy poquito y la tuve mucho tiempo internada. Para abstraerme de la realidad tan dolorosa, empecé a observar el entorno desde un lugar más bizarro y alocado. También hubo situaciones desafortunadas en el elenco y pensé: “¿Qué hacemos con esto? Vamos a tratar de ponerlo en algún lugar y sanarlo desde ahí”. Así nació la obra. Es una nueva versión de un título anterior, pero le cambié todo para que fuera más actual; armamos desde cero y la gente está respondiendo muy bien. Nos llevó tres meses. Fue una búsqueda que escribí toda por mí misma y los chicos se tiraron a la pileta. Fue muy natural porque todos confiaron en lo que yo podía proponer y el grupo se adaptó siempre.

Entre locuras, ironías y carcajadas,
Entre locuras, ironías y carcajadas, En busca del sexo perdido demuestra que, a veces, la mejor medicina es reírse de uno mismo y de la propia realidad

—¿Cómo surgieron los personajes y cuánta realidad hay en ellos?

Hay personajes, como los médicos, que me basé en cosas que vi realmente. En la comedia bizarra el plan es exprimir al máximo la parte más loca del personaje, llevarlo casi a la caricatura, pero también es una mezcla de experiencia personal e imaginación. Mucha gente del ámbito médico me dice “es tal cual”, y yo jamás tuve contacto con lo médico, pero parece que no estoy tan errada de la realidad. Es muy loco. Es el segundo año que estamos y la gente sigue eligiendo el título y la historia, es la primera vez que veo que, al terminar la función, hay gente que ya compró para el viernes siguiente. Eso es muy gratificante.

Eliana Villanueva, quien sorprende con
Eliana Villanueva, quien sorprende con su talento arriba de las tablas y trabaja por la mañana en Recursos Humanos de una empresa

¿Qué significa para ustedes estar en la emblemática calle Corrientes?

—GS: Para mí es un orgullo y una recompensa al esfuerzo de tantos años. La calle Corrientes tiene un peso histórico y cultural enorme para quienes hacemos teatro. Estar acá significa que el trabajo y la constancia valieron la pena y que el público sigue eligiendo lo que hacemos. Es un logro colectivo, del grupo y de cada función.

—EV: Es emocionante. Pienso: ‘¡Guau! Estoy acá en la calle Corrientes, la calle de las canciones, de los diarios, de los tangos’. Y la verdad que pienso en mi profe y que un día nos dijo: “¿Así que quieren estar en la calle Corrientes?. Bueno, van a estar ahí”.

¿Qué les gustaría que se lleve el público después de ver la obra?

GS: Que por un rato se olviden de los quilombos y líos de afuera, que se relajen, se rían y se sientan identificados. Si además viene un análisis más profundo, bienvenido, pero lo importante es que se rían y disfruten.

EV: Que se diviertan mucho y vean situaciones cotidianas representadas en la obra. Y si es más ambicioso, que vayamos aprendiendo a reírnos de lo que vivimos, porque esa energía ayuda tanto en los buenos como en los malos momentos. Yo creo mucho en el humor; es la mejor medicina, no engorda, no tiene azúcar ni edulcorante, pero te endulza todo.

El elenco completo, quienes dan
El elenco completo, quienes dan todo de sí mismos para llevar adelante la historia creada por Sirera (Gentileza de Gisella Sirera y Eliana Villanueva)

¿Hasta dónde les gustaría llegar con la obra y la actuación?

GS: Queremos llevar la obra al interior y adaptarla para hoteles y otros formatos. Es un año atípico por el Mundial, hay que planear bien las giras para que el esfuerzo valga la pena y poder llegar a más gente.

EV: Con el grupo estamos planificando viajar por el país, conocer lugares y personas y que se diviertan con nosotros. Mi sueño es recorrer y llevar esa risa contagiosa a todos lados.

Así, cada viernes en la sala Cortázar, En busca del sexo perdido no solo arranca carcajadas, sino que también deja un mensaje sobre la importancia de reírse de uno mismo y animarse a mirar la vida, y hasta las propias crisis, desde un lugar más humano y generoso. Al final de cada función, entre aplausos y sonrisas, el público y el elenco se llevan la certeza de que, a veces, reírse juntos es la mejor manera de sanar.