Nazarena Vélez habló con la Tana de Gran Hermano del romance exprés que tuvo con el Chyno Agostini

Tras la confirmación en vivo y la ruptura, la exparticipante del reality contó los motivos detrás de esta decisión

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Luego de la breve relación de la exparticipante de Gran Hermano con el cantante contó las razones de la separación (Video: LAM-América TV)

El inicio de 2026 sorprendió con el anuncio del romance entre Chyno Agostini y Katia Fenochio, conocida como la Tana de Gran Hermano. El Chyno y la Tana eligieron el escenario de una transmisión en vivo para confirmar su relación sin intermediarios, ante la mirada de cientos de seguidores. La presión del público no tardó en hacerse sentir: “No les creo hasta que no se besen”, desafió un usuario. La respuesta fue inmediata y, ante los testigos digitales, la pareja se besó en cámara, sellando la confirmación.

Tan solo unos días después de aquel debut público, el romance llegó a su fin. Katia fue invitada a LAM (América TV) y allí relató los detalles de la relación fugaz, además de vivir el insólito encuentro televisivo con Nazarena Vélez, madre del Chyno. “El romance más corto del verano”, bromeó Ángel de Brito al recibirla, marcando el tono distendido de la charla. “¿Qué pasó?”, quiso saber el conductor. La Tana fue directa: “La verdad que no sé, ya es grande. No estoy para las idas y vueltas, blanco, negro. Yo soy así, no tengo paciencia”.

A lo largo de la entrevista, Katia explicó que el vínculo duró formalmente apenas unos días, aunque venían viéndose desde hacía un mes. “Fue rápido porque fue poco. Pero cuando pusimos todo, es como que se quemó también”, reconoció, y sugirió que la exposición pública pudo haber precipitado el final: “Él por ahí no está acostumbrado a tanta presión, a tanta exposición”. La Tana deslizó que hubo asuntos familiares sin resolver y, aunque negó tener trato con los padres de Chyno, no descartó que alguna influencia externa haya pesado sobre la relación: “Hubo un ultimatum familiar y no fue la madre”.

El Chyno Agostini y la Tana de GH

El ciclo propició un inesperado cruce en vivo entre Katia y Vélez. “El Chyno tiene 25 años, Ángel. Está grandecito. Yo a los 25 años ya me había casado dos veces”, comentó Nazarena, restando importancia a la diferencia de edad entre su hijo y la Tana. La actriz dejó en claro que tenía buenas referencias sobre Katia: “A mí me hablaron muy lindo de ella. No solo el Chyno, sino gente que la quiere mucho, su entorno, que es una buena mina, que es una laburante, que es una buena mamá. Y a mí eso me alcanzó para estar tranquila”.

En la entrevista, la diferencia de edad fue tema de debate, pero tanto Nazarena como Katia minimizaron su peso real en el fracaso de la pareja. “Yo le llevo ocho años al Bocha, ¿qué voy a decir?”, ironizó Nazarena, mientras la Tana reflexionó sobre el impacto de los comentarios en redes sociales y la presión de la exposición: “Las redes me jugaban mucho. Me decían: ‘puede ser la madre que lo estuve a los nueve años’. La gente es mala, pero bueno”.

Consultada sobre sus sentimientos, Katia fue sincera: “Yo lo quiero mucho. Le deseo lo mejor. Es re buen pibe, es re cariñoso. A él se lo mostraba como que se estaba enganchando. Pero capaz que pasaron otras cosas que él no lo pudo permitir seguir”. La ex participante de Gran Hermano también reveló que el inicio de la relación fue espontáneo: “Surgió así. Yo lo que menos me imaginé es que me iba a comer la boca delante de toda la gente”.

Nazarena opina sobre su hijo y su nueva novia

La historia de cómo se conocieron remonta a un stream en el que Chyno fue invitado a cantar. “Nos conocimos en un stream que yo tenía antes. Y él fue a cantar y eso. Pero ahí nada. Teníamos contacto, todo, pero nada”, relató Katia. Con el tiempo, el vínculo se fue afianzando hasta que ambos decidieron oficializarlo. La presión de las cámaras y la exposición, sin embargo, resultaron determinantes en el desenlace.

El breve romance dejó más preguntas que certezas. La Tana, reflexiva, concluyó: “Para mí se dejó influenciar, digamos”. El caso quedó instalado como el vínculo más fugaz del verano y alimentó el debate sobre los límites de la exposición mediática, el peso de los entornos familiares y la dificultad de construir relaciones auténticas bajo el escrutinio constante de las redes y la televisión.