El apodo íntimo que Mauro Icardi le puso a Wanda Nara cuando estaban juntos y sorprendió en plena polémica

En medio de cruces públicos y filtración de chats, la empresaria reveló cómo la llamaba el delantero en la época que eran pareja

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Wanda Nara habló sin filtros de Mauro y su presente

La revelación de un apodo íntimo entre figuras públicas puede exponer detalles desconocidos de una relación. En las últimas horas, Wanda Nara sorprendió al compartir que Mauro Icardi la llamaba “cara de rata” en la intimidad, en medio de un intercambio mediático cargado de tensión y humor involuntario.

El cruce mediático entre Wanda Nara y Mauro Icardi sumó un capítulo inesperado cuando, consultada sobre los insultos recientes del delantero del Galatasaray, la empresaria respondió con una frase que no tardó en viralizarse. Ante la pregunta sobre cómo se sentía luego de que Icardi la llamara “rata” y “manzana podrida”, Wanda contestó: “No, nada, me decía ‘cara de rata’ en la intimidad, así que debo tener cara de hámster. No sé”.

La reacción, con tono entre risueño y desinteresado, dejó entrever que el apodo no representaba una novedad para ella. Este intercambio se produjo durante una entrevista en el ciclo Sálvese quien pueda (América), en el que la conductora abordó temas sensibles de su vínculo con el futbolista, pero eligió restar gravedad a las descalificaciones públicas.

El chat filtrado entre Wanda
El chat filtrado entre Wanda Nara y Mauro Icardi el día de Ano Nuevo cuando el futbolista cenaba con la China Suárez (Instagram)

La revelación del apodo se insertó en una escalada de acusaciones entre Wanda y Mauro. El delantero recurrió a sus redes para publicar insultos y descalificaciones dirigidas a la empresaria, incluyéndola en una serie de posteos que circularon con rapidez.

Al ser consultada sobre estos agravios, Wanda Nara respondió: “Son más graves las calumnias e injurias que se dijeron, que son mentira, pero no tengo más nada para decir”. La empresaria evitó profundizar en los detalles de las acusaciones, aunque sí dejó claro que no consideraba los insultos como algo novedoso en su vínculo personal.

La tensión entre ambos trascendió el ámbito privado para volver a instalarse en el debate público, donde cada frase y cada gesto adquieren nuevas lecturas y alimentan el interés mediático.

El comunicado de Mauro Icardi
El comunicado de Mauro Icardi en el que negó tener comunicación con Wanda Nara (Instagram)

El cruce de acusaciones llegó poco después de que Wanda Nara decidiera filtrar mensajes privados con el objetivo de demostrar que mantenía contacto reciente con Mauro Icardi. Según explicó: “Mostré los chats porque si no hubiera quedado como una mentirosa, y yo nunca dije ni que estaba bien, ni que estaba mal, ni de lo que se habló ni de lo que no se habló. Con buena onda, nada más”.

La filtración se produjo tras un comunicado de Icardi en el que el futbolista negó cualquier tipo de contacto reciente con Wanda, excepto por cuestiones vinculadas a la crianza de sus hijas. En ese texto, Icardi declaró: “Nunca va a ser mi familia”, y aseguró que no existía comunicación entre ambos fuera de asuntos parentales.

Frente a esa postura, la empresaria publicó capturas de pantalla de conversaciones privadas, donde se leían frases como “Las extraño” enviadas por Icardi en la madrugada del 1 de enero. Si bien la mayoría de los mensajes aparecían borrados o cubiertos, algunos fragmentos resultaron legibles y bastaron para contradecir la versión del futbolista.

Wanda Nara y una parte
Wanda Nara y una parte de la catarata de mensajes que filtró sobre sus charlas con Mauro Icardi

La decisión de Wanda de publicar esos mensajes no solo buscó despejar dudas sobre la veracidad de su relato, sino que también desató una nueva ola de especulaciones sobre el estado real del vínculo entre ambos.

Uno de los mensajes filtrados incluía una referencia inesperada: Icardi mencionó a Rufina, la hija mayor de la China Suárez, con la frase “Rufina estaba siendo amenazada”. El sentido exacto de esa afirmación no quedó claro, ya que el fragmento no contenía mayor contexto ni explicación. Sin embargo, su sola aparición en el intercambio entre Wanda e Icardi sumó un elemento de misterio y provocó nuevas preguntas respecto a la interacción entre los protagonistas y las familias vinculadas.

La exposición mediática de estos detalles y la repercusión de cada mensaje dejaron en evidencia el nivel de interés que genera la vida privada de la pareja, así como la facilidad con la que cualquier frase puede convertirse en tema de debate público.