Murió la cantante Marikena Monti, pionera del café concert

Dueña de una voz inconfundible y una gran presencia escénica, tenía 82 años y más de seis décadas de destacada trayectoria. Su recorrido artístico y su participación en la película La Mary

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Marikena Monti canta La Mary en el homenaje a su trayectoria

La cantante y actriz Marikena Monti murió el 17 de enero de 2026 a los 82 años y su partida marca el final de una presencia insoslayable en la cultura argentina. Y también el de una era. Su figura fue sinónimo de cruce entre la música, el teatro y la poesía, y su voz y su estilo de interpretación se volvieron referencia para varias generaciones de artistas.

La noticia fue difundida por el sitio oficial de la Asociación Argentina de Actores y Actrices. “Con respeto despedimos a Marikena Monti, cantante y actriz de extensa trayectoria, figura fundamental del cruce entre la música, el teatro y la escena cultural argentina. Acompañamos a sus familiares, amistades y a quienes valoraron su recorrido artístico”, señalaron en un comunicado.

La Secretaría de Cultura de la Nación hizo lo propio a través de un mensaje firmado por su titular, Leandro Cifelli: “Su trayectoria fue coherente, valiente y comprometida. Marikena honró la cultura nacional con cada interpretación, con cada escenario y con cada gesto, y se convirtió en un referente indiscutido para generaciones de artistas y públicos”, señaló el secretario, quien destacó su vínculo personal con la artista.

“Para mí, además de todo eso, fue una amiga. Alguien cercana, generosa y sensible. Su legado artístico es inmenso, y su presencia humana, inolvidable. Gracias, Marikena, por tanto arte, tanta verdad. Hasta siempre”, expresó Cifelli.

Nacida el 22 de mayo de 1943 en Casilda, Santa Fe, Marikena desde muy joven mostró inclinación por el arte. En los años sesenta, ya instalada en Buenos Aires, comenzó a formarse profesionalmente y a buscar un lenguaje propio. Su primera experiencia relevante fue en el Teatro Universitario Franco-Argentino (TUFA), un espacio que resultó fundamental para su desarrollo como intérprete.

Marikena Monti tenía 82 años
Marikena Monti tenía 82 años

En 1965 inició su carrera artística formal. La escena porteña de aquellos años era un hervidero de propuestas experimentales y Monti encontró allí el terreno fértil para desplegar su curiosidad. Hacia el final de la década, participó en recitales en francés junto con Elena Mignaquy, Claudia Lapacó y Mónica Cahen D’Anvers en el teatro de la Alianza Francesa. Aquella experiencia fue clave para definir su apertura a la mezcla de lenguajes y la búsqueda de nuevas formas expresivas.

Durante los años 70, Marikena Monti se consolidó como una de las pioneras del café-concert en Argentina. Este género, nacido del cruce entre música, humor, poesía y actuación, encontró en ella una figura capaz de atravesar los límites tradicionales de cada disciplina. En 1972 compartió escenario con Susana Rinaldi y Amelita Baltar en el espectáculo Tres mujeres para el show, una propuesta que convocó también a músicos como Osvaldo Piro, Astor Piazzolla y Coco Pérez Muñiz. Décadas más tarde, en 2010, las tres artistas se reunieron nuevamente para revivir aquel espectáculo, lo que evidenció la vigencia de su propuesta y la huella de su trabajo en la memoria colectiva.

En 1973, Monti aportó su voz a la obra teatral El gran deschave, confirmando su capacidad para transitar entre la música y el teatro. Al año siguiente, interpretó el tema central de la película La Mary, dirigida por Daniel Tinayre y protagonizada por Susana Giménez y Carlos Monzón. Su versatilidad la llevó a participar en otras películas como Comedia rota (1980) y Conviviendo con la muerte (1988), siempre combinando actuación y canto con un estilo propio, íntimo y expresivo.

La escena teatral nunca le fue ajena. Integró el elenco del Teatro General San Martín, uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad, donde profundizó su trabajo como actriz. En paralelo, desarrolló un camino de unipersonales con espectáculos como Marikena y los otros y Homenaje a Jacques Brel en la década del 70. Estas propuestas le permitieron explorar repertorios diversos y dar forma a una voz que no se parecía a ninguna otra.

El cruce entre poesía, música y actuación fue una constante en su obra. En los años 80 y 90, Monti continuó presentándose en salas alternativas y espacios emblemáticos, siempre con la experimentación artística como faro. Su presencia fue siempre sinónimo de búsqueda y de ruptura de moldes, con una expresividad característica e inigualable.

Marikena Monti fue homenajeada por
Marikena Monti fue homenajeada por la Legislatura porteña en 2015

En los años 2000, Monti siguió cosechando reconocimientos. En 2004 presentó el unipersonal Secretos a cuatro voces, espectáculo que recibió una nominación a los premios ACE. Poco después estrenó Retrato en blanco y negro, obra que también fue nominada a los ACE en 2006 y a los premios Florencio Sánchez en 2007. Con este espectáculo realizó una gira por varias provincias argentinas, llevando su arte a públicos diversos y renovando el contacto con nuevas generaciones.

En 2008 formó parte del Festival de Tango junto a Susana Rinaldi, Amelita Baltar y otros referentes, reafirmando su lugar como figura clave del género. Su capacidad para dialogar con la música popular, el repertorio internacional y la tradición teatral le permitió construir un perfil único, difícil de encasillar. En 2015, su trayectoria fue reconocida por la Legislatura porteña, en un emotivo acto en el que interpretó el legendario tema de La Mary.

A lo largo de seis décadas, Marikena Monti se mantuvo fiel a una forma de expresión que trascendió géneros y formatos. Su voz, de matices profundos y expresividad singular, supo conmover tanto en el bullicio de un café-concert como en el silencio recogido de una sala teatral. Su trabajo fue referencia para artistas jóvenes y un punto de encuentro para quienes buscaban nuevas formas de narrar y cantar la vida.

Con su partida, Monti deja una huella indeleble en la cultura argentina. Su legado permanece vivo en quienes la escucharon, en quienes la vieron actuar y en quienes reconocen en su figura el coraje de explorar sin miedo. La memoria de su arte, íntima y expansiva, seguirá respirando en los escenarios y en las canciones que supo hacer propias.